En Pekín, en el Gran Salón del Pueblo, el edificio reservado para los grandes eventos políticos en la capital china, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha escuchado en boca de su homólogo chino Xi Jinping algunas de las expresiones más habituales en su discurso sobre el convulso orden internacional. “China y España son países de principios que actúan con rectitud moral, y ambos están dispuestos a situarse del lado correcto de la historia”, ha trasladado el presidente del gigante asiático a Sánchez, con quien ha mantenido una reunión de aproximadamente una hora y después ha compartido un banquete. El líder chino ha emplazado al presidente español a “rechazar el retorno del mundo a la ley de la selva” y a “defender conjuntamente un verdadero multilateralismo y salvaguardar la paz y el desarrollo en el mundo”. A lo que Sánchez ha respondido: “Encontremos juntos formas de reforzar el sistema multilateral y el derecho internacional, que se está viendo socavado de manera recurrente y muy peligrosa cuando son más necesarios que nunca”.
Los presidentes chino y español exhiben sintonía y se comprometen a reforzar la cooperación en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, donde se han reunido este martes
En Pekín, en el Gran Salón del Pueblo, el edificio reservado para los grandes eventos políticos en la capital china, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha escuchado en boca de su homólogo chino Xi Jinping algunas de las expresiones más habituales en su discurso sobre el convulso orden internacional. “China y España son países de principios que actúan con rectitud moral, y ambos están dispuestos a situarse del lado correcto de la historia”, ha trasladado el presidente del gigante asiático a Sánchez, con quien ha mantenido una reunión de aproximadamente una hora y después ha compartido un banquete. El líder chino ha emplazado al presidente español a “rechazar el retorno del mundo a la ley de la selva” y a “defender conjuntamente un verdadero multilateralismo y salvaguardar la paz y el desarrollo en el mundo”. A lo que Sánchez ha respondido: “Encontremos juntos formas de reforzar el sistema multilateral y el derecho internacional, que se está viendo socavado de manera recurrente y muy peligrosa cuando son más necesarios que nunca”.
Colocados frente a frente, presidiendo ambos sus delegaciones en una gran mesa rectangular, Xi y Sánchez han reeditado la foto de los últimos cuatro años en el Gran Salón del Pueblo, con toda la liturgia del protocolo chino, pero intercambiando gestos de asentimiento y cordialidad. Cuatro banderas de España y China presiden la escena en la que el líder de la superpotencia asiática y el presidente español han exhibido sintonía en un momento de tensión del Gobierno español con Estados Unidos. Xi Jinping quiere mantener esa línea: “Debemos reforzar la comunicación, consolidar la confianza mutua y estrechar nuestra cooperación”.
Ante la delegación española, el presidente Xi ha reconocido que las relaciones internacionales son “complicadas”, pero ha destacado que las relaciones entre China y España “han avanzado de manera sostenida, aportando así estabilidad” a las relaciones entre China y Europa. Reconoce el presidente chino el papel de España como puente hacia la Unión Europea y, como ya hizo en su intervención pública del lunes, el jefe del Ejecutivo también ha ejercido ante él como embajador europeo. “Establezcamos un vínculo más sólido entre China y la Unión Europea, porque si esas potencias se entienden y cooperan, lo harán en beneficio de sus sociedades y también en beneficio de la estabilidad, la paz y la prosperidad del mundo en esta coyuntura internacional tan delicada”.
“España va a estar a la altura del desafío histórico que se plantea”, ha añadido Sánchez, que ha prometido ser “valiente”, “claro” y “predecible” en la gestión de la posición española. Ambos presidentes han hecho referencia a los Reyes de España, que estuvieron de visita oficial en noviembre. Todo ello en unas breves palabras, en total unos diez minutos, intercambiadas en público antes de permanecer juntos a puerta cerrada. Al presidente del Gobierno le acompaña el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que, con gesto serio, ha seguido con atención las palabras de Xi Jinping.

“Ambas partes deben aprovechar las oportunidades, buscar el desarrollo innovador, fortalecer la cooperación en áreas como el comercio, las energías renovables y la economía inteligente”, ha indicado Xi, según la lectura oficial de la entrevista facilitada por Pekín.
En una comparecencia posterior al encuentro, Sánchez ha anunciado en qué se traduce la sintonía Pekín-Madrid: las relaciones se han elevado al “mayor nivel”, estableciendo un “diálogo estratégico” con China. “Es el mecanismo que emplean las autoridades chinas con aquellos países con quienes mantienen una relación más estrecha y más estable“, ha explicado. Durante la visita se prevé la firma de 19 acuerdos, 10 de ellos de carácter económico. El mandatario español ha subrayado que uno de los objetivos prioritarios del viaje, el cuarto a China en poco más de tres años, ha sido “tener relaciones comerciales mas equilibradas”.
Ante la prensa, Sánchez ha incidido también en la dimensión geopolítica de su visita: “Vivimos tiempos de cambio. El orden internacional que predominó desde la segunda mitad del siglo XX está siendo, desgraciadamente, socavado por actores no menores del orden internacional”. Hay quienes niegan esa realidad, ha dicho; frente a esto, el Gobierno español apuesta por la reforma de esa arquitectura “que ha garantizado la paz durante muchas décadas”. El mandatario español ha asegurado que ha tenido la oportunidad de comentar con Xi “la grave situación” en Líbano, Gaza, Irán, el estrecho de Ormuz y Ucrania, y ha animado a Pekín a “continuar contribuyendo de forma activa a reforzar el sistema multilateral”.
También se ha referido a los resultados electorales de Hungría, tras la derrota del ultraconservador Viktor Orbán, que tenía el apoyo expreso del presidente estadounidense, Donald Trump, en las elecciones del domingo: “El mensaje es que las olas se pueden parar”. En su opinión la victoria del conservador Jordan Magyar ha sido doble: una europea; otra, de la democracia. “Estoy muy contento”. Ha vinculado su mensaje con la próxima celebración de la cumbre progresista de este fin de semana en Barcelona, a la que asistirán líderes mundiales como el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o la mexicana Claudia Sheinbaum. “Es importante que los partidos progresistas de gobiernos progresistas nos unamos para trasladar a la ciudadanía, sobre todo en España, que pertenecemos a algo que incluso va más allá de la política doméstica, que va más allá de nuestras fronteras”. Ha hablado de “tener una mirada positiva y humanista, de avances, de compromiso ante los retos” a los que se enfrenta la humanidad.
Tras el plato fuerte con el presidente chino, Sánchez se ha visto con los principales pesos pesados de la República Popular. Ante el presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji, el presidente español ha reiterado el “alto grado de acuerdo” entre España y China. Avanzada la tarde, se ha entrevistado con el primer ministro, Li Qiang, quien también ofrece un banquete en su honor. La delegación española considera que estas citas son muy importantes para engrasar las relaciones bilaterales y facilitar la cooperación entre ambas administraciones, especialmente relevantes en el caso de China, donde todas las decisiones de inversión pasan por las oficinas del Estado.
Desde que aterrizó el sábado, Sánchez está desplegando una amplia agenda pública y privada acompañado por su esposa, Begoña Gómez, que ha conocido la noticia de su procesamiento durante el viaje oficial a China. Tras la publicación del auto del juez Peinado, el presidente publicó en sus redes sociales una foto en el restaurante del chef español Lucas Garigliano, “un templo convertido en arte culinario”, según Sánchez, que a la mañana siguiente, antes de la cita con el presidente Xi, se ha visto con empresarios chinos. El movimiento judicial sobre Begoña Gómez no ha alterado en absoluto los planes del presidente en Pekín.
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