La Comisión Europea va avanzando para presentar una regulación sobre el acceso de los menores a redes sociales. Este lunes ha recibido el informe de la comisión de expertos que designó en marzo y que aboga por restringir el acceso a los menores de 13 años y abrir algo más la mano hasta los 18. Este es un enfoque “gradual”, que a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, le parece “convincente”. No obstante, la propuesta del Ejecutivo de la UE todavía se demorará unos meses: “Después del verano”, ha comprometido la alemana en la presentación del documento Seguridad infantil en Internet, sin dar detalles de cómo se trasladará a su desarrollo legislativo.
La Comisión prepara una regulación que presentará a la vuelta del verano
La Comisión Europea va avanzado para presentar una regulación sobre el acceso de los menores a redes sociales. Este lunes ha recibido el informe de la comisión de expertos que designó en marzo y que aboga por restringir el acceso a los menores de 13 años y abrir algo más la mano hasta los 18. Este es un enfoque “gradual”, que a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, le parece “convincente”. No obstante, la propuesta del Ejecutivo de la UE todavía se demorará unos meses: “Después del verano”, ha comprometido la alemana en la presentación del documento Seguridad infantil en Internet, sin dar detalles de cómo se trasladará a su desarrollo legislativo.
“Del mismo modo que no les damos a nuestros hijos las llaves del coche antes de que tengan el carné de conducir ni les dejamos comprar alcohol hasta que la ley se lo permita, debemos fijar la edad a partir de la cual pueden acceder legalmente a las redes sociales”, ha argumentado Von der Leyen. “Nada de pantallas antes de los tres años. Los niños solo deberían acceder a las redes sociales bajo supervisión —de padres, cuidadores o profesores— y durante un tiempo limitado. La infancia es un periodo de desarrollo cerebral extraordinario y delicado», ha abundado en la presentación del informe que aboga por un “acceso gradual” a las redes.
El informe que ha encargado la Comisión surge como respuesta a una demanda creciente por parte de varios Estados miembros que, como señala el propio texto, “están elaborando leyes para establecer una edad mínima de acceso a las redes sociales y otros servicios digitales que puedan exponer a los niños y adolescentes a situaciones de riesgo”. Francia, por ejemplo, está proponiendo un límite de 15 años “basado en una lista de servicios restringidos”. Suecia también prevé establecer restricciones a esa edad dejando exentos varios servicios y Grecia lo plantea para las redes sociales. El listado se amplia con España, Portugal, Alemania, Polonia y otros socios de la UE que han anunciado o se plantean medidas similares.
Esto, apuntan los expertos Jörg M. Fegert y Maria Melchior, autores del informe, puede acabar con “una fragmentación del mercado único europeo de servicios digitales” que pudiera dar lugar a distintos niveles de protección de los menores. Por eso, −y siguiendo la técnica de fijar un mínimo común denominador− la intención de los investigadores es plantear la necesidad de que haya un suelo armonizado que fijan en una prohibición de cualquier tipo de pantallas para los menores de tres años. A partir de esta edad y hasta los 13 años plantean un uso “estrictamente supervisado”, con “supervisión de los padres”, “mecanismos de supervisión parental” y tiempo limitado.
A partir de esa edad, ya en la adolescencia, se iría pasando de un modelo de supervisión a uno más autónomo. No obstante, señalan que “los adolescentes solo deberían tener acceso a redes sociales y otros servicios digitales adecuados para su edad y seguros por defecto, que hayan incorporado de forma activa funciones de seguridad clave (por ejemplo, límites al scroll infinito y a los sistemas de recomendación)”. Precisamente, estos dos detalles han estado en la base de las recientes de la Comisión sobre TikTok Instagram y Facebook que acabado con la exigencia a las empresas propietarias de estas redes sociales de que modifique estas características por generar adicción.
Para el grupo de expertos designado por la Comisión, a la hora de crear esos entornos seguros, se tiene que revertir la carga de la pruebe. Es decir, no deben ser los usuarios o los supervisores quienes demuestren que una red social tiene riesgos para los menores, sino que esa tarea recaería sobre las compañías tecnológicas que ofrecen el servicio. Este razonamiento es ya el que se sigue en el reglamento de servicios digitales (DSA, por sus siglas en inglés), pero incluso va algo más allá. “Hasta que ellos demuestren que sus servicios son seguros por diseño, las redes sociales y otros proveedores de servicios digitales deberían tener restringido el acceso a los menores de 13 años en la UE” y dar paso a un uso progresivamente mayor a partir de esta edad en los servicios que “sean seguros por defecto”.
En el informe también se recoge el consejo de instalar sistemas efectivos de verificación de edad. Esta es una de las carencias que se han detectado en varias de las investigaciones abiertas hasta el momento por la Comisión Europea para aplicar el DSA. Ha sido, por ejemplo, la principal falta que han encontrado en páginas pornográficas como Pornhub, Stripchat, XNXX o XVideos a las que han acusado de no tener un mecanismos que impidan realmente el acceso de menores a sus contenidos. También con Meta y Snapchat ha llegado a conclusiones similares.
Esto −más las iniciativas de los Estados miembros para vetar el acceso de menores a redes sociales− acabó por llevar a la Comisión a desarrollar una base tecnológica para que las empresas o los Gobiernos monten sobre ella sus propios mecanismos efectivos de verificación de edad.
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