Un humorista que se presenta con un cubo de basura es el principal rival del líder de Reform en las elecciones forzadas por el ultra tras la investigación de sus donaciones. Los principales partidos boicotean los comiciosUn estafador cripto, 5,8 millones de euros y dos investigaciones por corrupción: claves de la dimisión del ultra Nigel Farage
La madrugada del 19 de junio, Andy Burnham, el aspirante a primer ministro del Reino Unido, celebró su victoria electoral flanqueado por los demás candidatos en un distrito del norte de Inglaterra, que, como es tradición, escuchaban juntos los resultados. Uno iba disfrazado de zorro. Otro llevaba un cubo de basura metálico sobre la cabeza.
Es una escena habitual en las noches electorales del Reino Unido, donde cualquier británico mayor de edad puede ser candidato si paga 500 libras (unos 580 euros) de depósito y tiene 10 firmas de apoyo en el distrito donde se presenta. Ser candidato garantiza un puesto en el escenario mientras se leen los resultados. Las campañas simbólicas y humorísticas se repiten desde los años 70, pero suelen obtener unos pocos centenares de votos. Eso puede cambiar el 13 de agosto.
El humorista que posaba con un cubo en la cabeza junto a Burnham, Count Binface (algo así como “Conde Caracubo”), es ahora el principal rival de Nigel Farage, el líder de la extrema derecha, en las elecciones especiales que se celebrarán ese día para su escaño.
El laborista Andy Burnham (en el centro) tras el anuncio de su victoria electoral para el escaño del distrito de Makerfield junto a otros candidatos, en Wigan, Inglaterra, el 19 de junio.
Caracubo, cuyo verdadero nombre es Jon Harvey, se ha presentado a elecciones locales y nacionales desde 2017, habitualmente en distritos con especial atención, como los que representaban los primeros ministros conservadores Theresa May, Boris Johnson y Rishi Sunak. Este junio se presentó en Makerfield, el distrito rural entre Liverpool y Manchester que le dio a Burnham la posibilidad de competir en las primarias laboristas con las que espera proclamarse líder del partido y del país esta semana.
Ahora Caracubo es el rival más famoso en las elecciones de Clacton, el distrito del sureste de Inglaterra que representa Farage desde 2024 y donde los principales partidos han decidido no presentarse como protesta a las elecciones que ha forzado el líder de Reform.
Las donaciones de Farage
La semana pasada, Farage dimitió de su escaño para parar una investigación parlamentaria sobre donaciones no declaradas y someter el caso a la votación del electorado de su distrito.
De un lado, se investiga la donación de cinco millones de libras (5,8 millones de euros) del multimillonario británico-tailandés Christopher Harborne, que ha construido su fortuna con criptomonedas, una de las causas políticas de Farage ahora. De otro, el periódico Sunday Times ha revelado que Farage también está siendo investigado por la policía por una donación de la madre de George Cottrell, condenado por fraude en Estados Unidos.
En el caso del Parlamento, la investigación se suspende y se retomará si el líder de Reform vuelve a ser diputado. Farage, que lleva más de 25 años en política, denuncia una persecución del “establishment” y busca el apoyo del “pueblo” para reforzar su posición.
Las elecciones especiales se celebran en un distrito muy conservador y donde Farage tiene fácil ganar otra vez, pero la bajada de la participación o un buen resultado del Conde Caracubo pueden dificultar su lavado de imagen. Pese a que su partido, Reform, encabeza las encuestas, Farage es uno de los líderes más impopulares del Reino Unido.
“Si es el pueblo contra el establishment, creo que Nigel Farage parece el establishment y el Conde Caracubo, el pueblo”, dijo Kemi Badenoch, la líder del Partido Conservador, que ha optado como otros por no presentar candidato en Clacton.
El ridículo como arma
Caracubo ya sugiere en su canción de campaña y en algunas entrevistas que quiere poner en ridículo a Farage y lo que considera un timo a los votantes, que podrían tener que sufragar otras elecciones si el líder de Reform suspende la investigación parlamentaria que tendrá que afrontar como diputado.
En una entrevista en el matinal de radio de la BBC, el popular Today Programme, Caracubo no dejó su personaje y entre chiste y chiste comentó que el hecho de que lo estuvieran entrevistando a él decía mucho de los otros partidos: “¿Tienen miedo del cubito o creen que Nigel está tramando una jugada muy astuta?”
El boicot de las elecciones que ha forzado Farage tiene un impacto difícil de medir, pero la sátira puede atraer a votantes descontentos con la política británica, cada vez más numerosos en todos los partidos. Caracubo puede incluso tocar una de las armas más apreciadas en el país: el humor.
“A veces, la mayor amenaza para los populistas autoritarios viene de algo mucho más demoledor que contrapesos institucionales o protestas masivas: acabar convertidos en un chiste”, escribe Brian Klaas, catedrático de Política en la Universidad de Londres (UCL, en sus siglas en inglés), en su boletín titulado Conde Caracubo y la política del ridículo. “En el Reino Unido, esta hipótesis está a punto de someterse a la prueba más divertida imaginable”.
Un graduado en clásicas por Oxford
Jon Harvey, Caracubo, no concede ahora entrevistas sin su disfraz o sin interpretar su personaje, pero es un guionista habitual de comedia en la televisión británica. Ha colaborado en Have I Got News From You, de la BBC, entre otros programas que mezclan noticias y sátira, y ha trabajado con Armando Ianucci, el autor de comedias políticas clásicas como The Thick of It y Veep.
Según su curriculum en LinkedIn, Harvey se licenció en lengua y literatura clásicas por la Universidad de Oxford. En la universidad, además del griego y el latín, encontró inspiración en Lord Buckethead (Lord Cabezacubo), un personaje de Hyperspace, una película estadounidense de 1984 que satirizaba la ciencia ficción de Star Wars y que utilizó otro cómico para presentarse contra Margaret Thatcher.
Guerra de cubos
En 2017, Jon Harvey resucitó el personaje y se presentó contra Theresa May con ese nombre (sacó 249 votos). Pero entonces hubo “guerra de cubos” y el director de la película que lo había inspirado disputó su uso. Harvey se cambió de nombre y hubo dos candidatos con cara de cubo en las elecciones de 2019 contra Boris Johnson. Después de esas elecciones, se hicieron amigos y Lord Buckethead apoyó formalmente al conde como su heredero.
En un artículo en The Times en 2024, Harvey reveló que la comedia fue una manera de sobrevivir para él y para su hermano en una familia marcada por un padre alcohólico. También contaba el trauma de la muerte prematura de su hermano por diabetes y aludía a sus estrecheces económicas. Tanto él como su esposa se dedican a la comedia y no tienen un puesto fijo. Tienen dos hijos.
En su cuenta de LinkedIn, Harvey se presenta como cómico, escritor, productor y guionista de televisión y radio con experiencia en sátira política e interpretación.
Más de 100.000 votos
Su principal personaje, como él destaca, es el Conde Caracubo, que describe como “un político intergaláctico que se ha presentado en múltiples elecciones contra Boris Johnson, Rishi Sunak y otros” y ha conseguido 117.000 votos sumando todas las elecciones en las que ha sido candidato desde 2017.
En las elecciones de Makerfield, muy disputadas entre Burnham y el candidato de la extrema derecha, Caracubo sacó 95 votos, y en la mayoría de las elecciones apenas ha logrado un par de centenares de votos. Sus mejores marcas han sido en las elecciones a la alcaldía de Londres en 2021 y 2024: en las dos citas logró más de 24.000 votos entre quienes lo pusieron de primera opción y decenas de miles más entre quienes lo eligieron de segunda. En 2024, obtuvo más votos que el partido de extrema derecha Britain First.
“Conde Caracubo es una de las figuras políticas satíricas más reconocibles del mundo: una mezcla de sátira, ciencia ficción y surrealismo”, escribe Harvey en su presentación.
Sus campañas, más allá de los chistes sobre el cosmos y la democracia británica, suelen apuntar a los problemas diarios del momento. Sus promesas electorales incluyen ahora construir viviendas asequibles (“al menos tres”) y hacer que los ejecutivos de las empresas privadas de gestión de agua se bañen en los ríos que contaminan con aguas residuales en una de las crisis de los servicios en el país. También sugiere “nacionalizar” a Adele, la cantante, encarcelar a quienes escuchen vídeos en el metro sin auriculares y eliminar el VAR de los partidos de fútbol.
Algo “turbio”
Farage sigue siendo el favorito para ganar su propio escaño, si bien hasta una parte de sus propios votantes creen ahora que hay algo “turbio” en su comportamiento y las donaciones recibidas.
El 40% de los votantes de Reform cree que Farage es “turbio” (y el 73% del electorado general), según una encuesta recién publicada de YouGov. La mitad de sus votantes creen que actuó de manera correcta respecto a las donaciones, pero la otra mitad o no saben qué contestar o creen que actuó mal.
Si se pregunta al electorado general en el país, hay más votantes que quieren que gane Caracubo que Farage, uno de cada tres adultos en el Reino Unido, según Ipsos. Solo el 21% prefiere a Farage.
Si Caracubo llega a ser diputado, hay una pluralidad de votantes que quieren que se tome en serio su trabajo y se quite el disfraz. Un cuarto preferiría verle actuar en la Cámara de los Comunes, si bien una norma medieval prohíbe que lleve un cubo de basura en la cabeza porque se asemeja a las vetadas armaduras.
“En el improbable caso de que los humanos de Clacton me prefieran a mí que al viejo Nige, los representaré lo mejor que pueda”, dijo Caracubo a The Guardian.
Luke Tryl, director de la encuestadora More in Common en el Reino Unido, dice que el daño para Farage puede ser por la desmovilización de sus votantes. No cree que Caracubo tenga posibilidades de ganar, pero el líder de Reform puede imponerse en elecciones con baja participación o no por menos de lo esperado sin rivales de los principales partidos. “El riesgo para Farage no es perder, sino que su victoria acabe sabiendo a poco”, explica Tryl. Un humorista que se presenta con un cubo de basura es el principal rival del líder de Reform en las elecciones forzadas por el ultra tras la investigación de sus donaciones. Los principales partidos boicotean los comiciosUn estafador cripto, 5,8 millones de euros y dos investigaciones por corrupción: claves de la dimisión del ultra Nigel Farage
La madrugada del 19 de junio, Andy Burnham, el aspirante a primer ministro del Reino Unido, celebró su victoria electoral flanqueado por los demás candidatos en un distrito del norte de Inglaterra, que, como es tradición, escuchaban juntos los resultados. Uno iba disfrazado de zorro. Otro llevaba un cubo de basura metálico sobre la cabeza.
Es una escena habitual en las noches electorales del Reino Unido, donde cualquier británico mayor de edad puede ser candidato si paga 500 libras (unos 580 euros) de depósito y tiene 10 firmas de apoyo en el distrito donde se presenta. Ser candidato garantiza un puesto en el escenario mientras se leen los resultados. Las campañas simbólicas y humorísticas se repiten desde los años 70, pero suelen obtener unos pocos centenares de votos. Eso puede cambiar el 13 de agosto.
El humorista que posaba con un cubo en la cabeza junto a Burnham, Count Binface (algo así como “Conde Caracubo”), es ahora el principal rival de Nigel Farage, el líder de la extrema derecha, en las elecciones especiales que se celebrarán ese día para su escaño.
El laborista Andy Burnham (en el centro) tras el anuncio de su victoria electoral para el escaño del distrito de Makerfield junto a otros candidatos, en Wigan, Inglaterra, el 19 de junio.
Caracubo, cuyo verdadero nombre es Jon Harvey, se ha presentado a elecciones locales y nacionales desde 2017, habitualmente en distritos con especial atención, como los que representaban los primeros ministros conservadores Theresa May, Boris Johnson y Rishi Sunak. Este junio se presentó en Makerfield, el distrito rural entre Liverpool y Manchester que le dio a Burnham la posibilidad de competir en las primarias laboristas con las que espera proclamarse líder del partido y del país esta semana.
Ahora Caracubo es el rival más famoso en las elecciones de Clacton, el distrito del sureste de Inglaterra que representa Farage desde 2024 y donde los principales partidos han decidido no presentarse como protesta a las elecciones que ha forzado el líder de Reform.
Las donaciones de Farage
La semana pasada, Farage dimitió de su escaño para parar una investigación parlamentaria sobre donaciones no declaradas y someter el caso a la votación del electorado de su distrito.
De un lado, se investiga la donación de cinco millones de libras (5,8 millones de euros) del multimillonario británico-tailandés Christopher Harborne, que ha construido su fortuna con criptomonedas, una de las causas políticas de Farage ahora. De otro, el periódico Sunday Times ha revelado que Farage también está siendo investigado por la policía por una donación de la madre de George Cottrell, condenado por fraude en Estados Unidos.
En el caso del Parlamento, la investigación se suspende y se retomará si el líder de Reform vuelve a ser diputado. Farage, que lleva más de 25 años en política, denuncia una persecución del “establishment” y busca el apoyo del “pueblo” para reforzar su posición.
Las elecciones especiales se celebran en un distrito muy conservador y donde Farage tiene fácil ganar otra vez, pero la bajada de la participación o un buen resultado del Conde Caracubo pueden dificultar su lavado de imagen. Pese a que su partido, Reform, encabeza las encuestas, Farage es uno de los líderes más impopulares del Reino Unido.
“Si es el pueblo contra el establishment, creo que Nigel Farage parece el establishment y el Conde Caracubo, el pueblo”, dijo Kemi Badenoch, la líder del Partido Conservador, que ha optado como otros por no presentar candidato en Clacton.
El ridículo como arma
Caracubo ya sugiere en su canción de campaña y en algunas entrevistas que quiere poner en ridículo a Farage y lo que considera un timo a los votantes, que podrían tener que sufragar otras elecciones si el líder de Reform suspende la investigación parlamentaria que tendrá que afrontar como diputado.
En una entrevista en el matinal de radio de la BBC, el popular Today Programme, Caracubo no dejó su personaje y entre chiste y chiste comentó que el hecho de que lo estuvieran entrevistando a él decía mucho de los otros partidos: “¿Tienen miedo del cubito o creen que Nigel está tramando una jugada muy astuta?”
El boicot de las elecciones que ha forzado Farage tiene un impacto difícil de medir, pero la sátira puede atraer a votantes descontentos con la política británica, cada vez más numerosos en todos los partidos. Caracubo puede incluso tocar una de las armas más apreciadas en el país: el humor.
“A veces, la mayor amenaza para los populistas autoritarios viene de algo mucho más demoledor que contrapesos institucionales o protestas masivas: acabar convertidos en un chiste”, escribe Brian Klaas, catedrático de Política en la Universidad de Londres (UCL, en sus siglas en inglés), en su boletín titulado Conde Caracubo y la política del ridículo. “En el Reino Unido, esta hipótesis está a punto de someterse a la prueba más divertida imaginable”.
Un graduado en clásicas por Oxford
Jon Harvey, Caracubo, no concede ahora entrevistas sin su disfraz o sin interpretar su personaje, pero es un guionista habitual de comedia en la televisión británica. Ha colaborado en Have I Got News From You, de la BBC, entre otros programas que mezclan noticias y sátira, y ha trabajado con Armando Ianucci, el autor de comedias políticas clásicas como The Thick of It y Veep.
Según su curriculum en LinkedIn, Harvey se licenció en lengua y literatura clásicas por la Universidad de Oxford. En la universidad, además del griego y el latín, encontró inspiración en Lord Buckethead (Lord Cabezacubo), un personaje de Hyperspace, una película estadounidense de 1984 que satirizaba la ciencia ficción de Star Wars y que utilizó otro cómico para presentarse contra Margaret Thatcher.
Guerra de cubos
En 2017, Jon Harvey resucitó el personaje y se presentó contra Theresa May con ese nombre (sacó 249 votos). Pero entonces hubo “guerra de cubos” y el director de la película que lo había inspirado disputó su uso. Harvey se cambió de nombre y hubo dos candidatos con cara de cubo en las elecciones de 2019 contra Boris Johnson. Después de esas elecciones, se hicieron amigos y Lord Buckethead apoyó formalmente al conde como su heredero.
En un artículo en The Times en 2024, Harvey reveló que la comedia fue una manera de sobrevivir para él y para su hermano en una familia marcada por un padre alcohólico. También contaba el trauma de la muerte prematura de su hermano por diabetes y aludía a sus estrecheces económicas. Tanto él como su esposa se dedican a la comedia y no tienen un puesto fijo. Tienen dos hijos.
En su cuenta de LinkedIn, Harvey se presenta como cómico, escritor, productor y guionista de televisión y radio con experiencia en sátira política e interpretación.
Más de 100.000 votos
Su principal personaje, como él destaca, es el Conde Caracubo, que describe como “un político intergaláctico que se ha presentado en múltiples elecciones contra Boris Johnson, Rishi Sunak y otros” y ha conseguido 117.000 votos sumando todas las elecciones en las que ha sido candidato desde 2017.
En las elecciones de Makerfield, muy disputadas entre Burnham y el candidato de la extrema derecha, Caracubo sacó 95 votos, y en la mayoría de las elecciones apenas ha logrado un par de centenares de votos. Sus mejores marcas han sido en las elecciones a la alcaldía de Londres en 2021 y 2024: en las dos citas logró más de 24.000 votos entre quienes lo pusieron de primera opción y decenas de miles más entre quienes lo eligieron de segunda. En 2024, obtuvo más votos que el partido de extrema derecha Britain First.
“Conde Caracubo es una de las figuras políticas satíricas más reconocibles del mundo: una mezcla de sátira, ciencia ficción y surrealismo”, escribe Harvey en su presentación.
Sus campañas, más allá de los chistes sobre el cosmos y la democracia británica, suelen apuntar a los problemas diarios del momento. Sus promesas electorales incluyen ahora construir viviendas asequibles (“al menos tres”) y hacer que los ejecutivos de las empresas privadas de gestión de agua se bañen en los ríos que contaminan con aguas residuales en una de las crisis de los servicios en el país. También sugiere “nacionalizar” a Adele, la cantante, encarcelar a quienes escuchen vídeos en el metro sin auriculares y eliminar el VAR de los partidos de fútbol.
Algo “turbio”
Farage sigue siendo el favorito para ganar su propio escaño, si bien hasta una parte de sus propios votantes creen ahora que hay algo “turbio” en su comportamiento y las donaciones recibidas.
El 40% de los votantes de Reform cree que Farage es “turbio” (y el 73% del electorado general), según una encuesta recién publicada de YouGov. La mitad de sus votantes creen que actuó de manera correcta respecto a las donaciones, pero la otra mitad o no saben qué contestar o creen que actuó mal.
Si se pregunta al electorado general en el país, hay más votantes que quieren que gane Caracubo que Farage, uno de cada tres adultos en el Reino Unido, según Ipsos. Solo el 21% prefiere a Farage.
Si Caracubo llega a ser diputado, hay una pluralidad de votantes que quieren que se tome en serio su trabajo y se quite el disfraz. Un cuarto preferiría verle actuar en la Cámara de los Comunes, si bien una norma medieval prohíbe que lleve un cubo de basura en la cabeza porque se asemeja a las vetadas armaduras.
“En el improbable caso de que los humanos de Clacton me prefieran a mí que al viejo Nige, los representaré lo mejor que pueda”, dijo Caracubo a The Guardian.
Luke Tryl, director de la encuestadora More in Common en el Reino Unido, dice que el daño para Farage puede ser por la desmovilización de sus votantes. No cree que Caracubo tenga posibilidades de ganar, pero el líder de Reform puede imponerse en elecciones con baja participación o no por menos de lo esperado sin rivales de los principales partidos. “El riesgo para Farage no es perder, sino que su victoria acabe sabiendo a poco”, explica Tryl.
La madrugada del 19 de junio, Andy Burnham, el aspirante a primer ministro del Reino Unido, celebró su victoria electoral flanqueado por los demás candidatos en un distrito del norte de Inglaterra, que, como es tradición, escuchaban juntos los resultados. Uno iba disfrazado de zorro. Otro llevaba un cubo de basura metálico sobre la cabeza.
Es una escena habitual en las noches electorales del Reino Unido, donde cualquier británico mayor de edad puede ser candidato si paga 500 libras (unos 580 euros) de depósito y tiene 10 firmas de apoyo en el distrito donde se presenta. Ser candidato garantiza un puesto en el escenario mientras se leen los resultados. Las campañas simbólicas y humorísticas se repiten desde los años 70, pero suelen obtener unos pocos centenares de votos. Eso puede cambiar el 13 de agosto.
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