Distintos estudios sitúan en torno a 65 las notificaciones que recibimos a diario en el teléfono móvil: cada vibración, cada aviso en pantalla y cada icono rojo compite por nuestra atención. Y, normalmente, solemos asociar con estos avisos las distracciones y la falta de concentración. Pero realmente no son la única ni la principal causa, ya que la realidad es que solo el 11% de las interacciones con el móvil comienzan con una notificación; el 89% restante las inicia el propio usuario consultando el terminal sin más. Y precisamente esto explica por qué muchas estrategias para usar menos el teléfono fallan. Silenciar el móvil, por ejemplo, puede incluso aumentar la ansiedad y el número de consultas si el usuario teme perderse algo (el conocido FoMO, por sus siglas en inglés). ¿Cómo podemos recuperar el control y reducir las distracciones que provocan? La solución no es abandonar el smartphone —una herramienta ya imprescindible para el trabajo y la vida personal—, sino hacer un uso más consciente de él.
Aunque las notificaciones suelen señalarse como principal problema, el origen de muchas interrupciones está en los hábitos de uso del móvil
Aunque las notificaciones suelen señalarse como principal problema, el origen de muchas interrupciones está en los hábitos de uso del móvil


Distintos estudios sitúan en torno a 65 las notificaciones que recibimos a diario en el teléfono móvil: cada vibración, cada aviso en pantalla y cada icono rojo compite por nuestra atención. Y, normalmente, solemos asociar con estos avisos las distracciones y la falta de concentración. Pero realmente no son la única ni la principal causa, ya que la realidad es que solo el 11% de las interacciones con el móvil comienzan con una notificación; el 89% restante las inicia el propio usuario consultando el terminal sin más. Y precisamente esto explica por qué muchas estrategias para usar menos el teléfono fallan. Silenciar el móvil, por ejemplo, puede incluso aumentar la ansiedad y el número de consultas si el usuario teme perderse algo (el conocido FoMO, por sus siglas en inglés). ¿Cómo podemos recuperar el control y reducir las distracciones que provocan? La solución no es abandonar el smartphone —una herramienta ya imprescindible para el trabajo y la vida personal—, sino hacer un uso más consciente de él.
Estrategia 1: Agrupar notificaciones
Una de las soluciones más respaldadas por la evidencia científica es el batching: agrupar notificaciones y recibirlas en momentos concretos. Un estudio en Computers in Human Behaviorcomprobó que recibir notificaciones tres veces al día en bloques reduce el estrés y mejora el bienestar frente al modelo habitual en tiempo real. En cambio, recibirlas cada hora apenas produce cambios.
Para aplicarlo en dispositivos iOS debes activar “Resumen programado” (Configuración > Notificaciones); mientras que en los equipos Android se hace desde “Notificaciones agrupadas” o con apps de bienestar digital. En ambos casos, hay que definir a qué hora permitirlas (por ejemplo, 12.00, 16.00 y 20.00).
Estrategia 2: Priorizar, no silenciar todo
Muchos usuarios, para evitar las distracciones, activan el “modo avión permanente”. Pero los datos sugieren que eliminar todas las señales puede ser contraproducente si con ello se genera incertidumbre. La alternativa es, por lo tanto, jerarquizar las apps en tres niveles: críticas (llamadas, mensajería clave), importantes (correo, herramientas laborales) y prescindibles (redes sociales, promociones). La idea aquí es mantener solo las críticas con sonido, y el resto sin él o dentro del resumen programado.
Estrategia 3: Usar modos de concentración
Tanto iOS como Android están provistos de distintos modos relacionados con la opción de “No molestar” en función de lo que vayas a hacer, y lo ideal es configurarlos para que en determinados momentos del día muestren solo lo que queremos o necesitamos y se activen de forma automática. Así, se recomienda un modo de trabajo en el que solo se dejen pasar las llamadas esenciales; uno de descanso con solo alarmas; y uno personal que bloquee todo lo que tenga que ver con el trabajo.
Estrategia 4: Ir ‘app’ por ‘app’
No todas las aplicaciones generan el mismo nivel de interrupción. Por ejemplo, la mensajería instantánea es uno de los principales focos. Si usas WhatsApp, puedes evitar que te quite tiempo con tres medidas: silenciar los mensajes para que lleguen y salten como notificación, pero sin sonido ni vibración; en chats: gestionar los grupos silenciando notificaciones, saliendo de los que no utilices o mirando los nuevos mensajes solo en momentos concretos del día; y establecer mensajes temporales.
Estrategia 5: gestionar las ‘apps’
Puedes empezar eliminando las apps que no utilizas, pero realmente no es una solución viable con las que sí usas a diario. La recomendación en este caso es quitar las notificaciones visuales (que no aparezcan globos en la pantalla bloqueada), quitarlas de la pantalla principal para que no veas continuamente las notificaciones pendientes y activar límites de uso para cada una de ellas.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
Tecnología en EL PAÍS
