Los incendios que han asolado Madrid, Ávila y Toledo han hecho saltar unas alarmas, que no han cogido de sorpresa a los científicos que llevan años advirtiendo del peligro. Estos grandes fuegos no son una excepción, ni se circunscriben a unas regiones concretas, ni van a desaparecer. En lo que va de año, hasta este martes, han ardido 173.000 hectáreas, seis veces más que en el mismo periodo del año pasado, y se han declarado 35 grandes incendios frente a los siete del año pasado. ¿Qué está fallando? Expertos en incendios sostienen que la única solución pasa por adaptarse a la nueva situación y apostar por la prevención a través de la gestión del paisaje. El abandono del medio rural ha transformado el territorio, favoreciendo la acumulación de vegetación. A ello se suma la expansión de urbanizaciones y viviendas dispersas en la interfaz urbano-forestal, donde el contacto entre las casas y el monte multiplica el riesgo y dificulta las labores de extinción.
Expertos advierten de que los grandes incendios son la nueva realidad y que la única manera de hacerles frente es adaptarse a ellos y gestionar el territorio
Los incendios que han asolado Madrid, Ávila y Toledo han hecho saltar unas alarmas, que no han cogido de sorpresa a los científicos que llevan años advirtiendo del peligro. Estos grandes fuegos no son una excepción, ni se circunscriben a unas regiones concretas, ni van a desaparecer. En lo que va de año, hasta este martes, han ardido 173.000 hectáreas, seis veces más que en el mismo periodo del año pasado, y se han declarado 35 grandes incendios frente a los siete del año pasado. ¿Qué está fallando? Expertos en incendios sostienen que la única solución pasa por adaptarse a la nueva situación y apostar por la prevención a través de la gestión del paisaje. El abandono del medio rural ha transformado el territorio, favoreciendo la acumulación de vegetación. A ello se suma la expansión de urbanizaciones y viviendas dispersas en la interfaz urbano-forestal, donde el contacto entre las casas y el monte multiplica el riesgo y dificulta las labores de extinción.
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