Antes de que Marisa Jara fuera expulsada la primera vez de Supervivientes ya se vivió un momento de similares características al de anoche. Durante varios minutos Marisa Jara pasó por una terrible angustia que nadie del equipo de Supervivientes pudo parar Leer Antes de que Marisa Jara fuera expulsada la primera vez de Supervivientes ya se vivió un momento de similares características al de anoche. Durante varios minutos Marisa Jara pasó por una terrible angustia que nadie del equipo de Supervivientes pudo parar Leer
Días antes de que arrancase Supervivientes 2026 fue el propio equipo del programa el que desvelaba a la prensa que nunca habían encontrado concursantes con tantos miedos. Era en los días previos a los míticos saltos en helicóptero, esos días de convivencia entre los concursantes para que se vayan conociendo, donde el equipo había visto las mochilas de terrores que traían muchos de los supervivientes. El hambre, el echar de menos a sus hijos, los bichos, las alturas… Y es en este último donde Marisa Jara encontró su criptonita. Un terror que la paraliza por completo, que la deja sin casi poder hablar, que la hace temblar, que la deja completamente desprotegida.
La primera vez que fue expulsada ya ocurrió algo similar a lo que pasó anoche. En aquella ocasión, Marisa Jara se negó a participar en la ceremonia de salvación totalmente bloqueada ante la idea de tener que sentarse en el tobogán que este año Supervivientes 2026 decidió fabricar para dicho momento. En aquella ocasión la insistencia del equipo de Supervivientes 2026 fue la justa y necesaria. No puede tirarse, pues que no se tire. En aquella nominación Marisa Jara fue expulsada.
Semanas después, Marisa Jara viajó como fantasma del pasado de Supervivientes 2026 y acabó quedándose como concursante de pleno derecho, otra vez. Y anoche, Marisa Jara, de nuevo nominada, tuvo que enfrentarse de nuevo a ese pánico al tobogán y a las alturas.
A ver, hay que decirlo todo, pero el tobogán tiene una altura de tela marinera. Sin embargo, después de haberse ido, de haber vuelto, de haber superado otros terrores, de haber hecho pruebas donde la altura era peor, el equipo de Supervivientes 2026 no iba a dejar pasar la oportunidad de que Marisa Jara, que de nuevo anoche fue la expulsada -la historia se repite-, se fuese del programa sin haber superado el último de sus miedos en Supervivientes 2026.
Así que cuando llegó el momento de salvar a uno de los tres nominados que quedaban –Soto, Darío y Marisa Jara-, como si fuera un déjà vu, la modelo volvió a entrar otra vez en ese estado de pánico de la primera vez. Sin embargo, esta vez iba a ser diferente, pues si en la otra ocasión la insistencia fue la justa, esta vez ni Jorge Javier Vázquez ni María Lamela iban a ponérselo tan fácil a la superviviente. Esta vez tenían que conseguir que cayera por el tobogán, sí o sí.
El abismo infinito, como se denomina a esta ceremonia de salvación -mejor nombre no se podía haber elegido- esperaba a los tres nominados. Jorge Javier Vázquez conectaba con su compañera, María Lamela, y… ¡sorpresa!, ahí estaba Marisa Jara otra vez de pie junto a la presentadora con temblores y el bloqueo de la otra vez.
Marisa Jara se encontraba junto a María Lamela, sin poder realizar la ceremonia. «Me da mucho miedo, María, mucho», decía una Marisa Jara que instantes antes aseguraba ante Jorge Javier Vázquez que Supervivientes le estaba sirviendo para superar todos sus miedos. Sí, habrá superado muchos, pero este no iba a sumarse a la lista.
«Me da mucho miedo», repetía otra vez Marisa Jara entre lágrimas, mirando al abismo del tobogán, agarrándose las manos y sin poder articular más palabras que ese «no puedo». Le tocaba el turno a María Lamela, el trabajo que va más allá de ser presentadora y en el que una se convierte en coach, terapeuta, paño de lágrimas, amiga, consuelo… La presentadora tiraba de lo más fácil, del salto en helicóptero, pues Marisa Jara, pese a este pánico atroz que siente a las alturas, logró tirarse en el arranque de esta edición de Supervivientes.
«¡Vamos, que tú puedes!», le decía la presentadora, mientras Jorge Javier Vázquez desde plató intentaba quitar un poco de drama a la situación por la que estaba pasando Marisa Jara, bromeando con ella y con esa promesa de que había superado muchos miedos. Pero Marisa Jara no estaba para ningún tipo de bromas. «No puedo, no puedo, no puedo, no puedo», si no fuera por su rostro de pánico, cualquiera hubiese pensado que se había apoderado de ella el espíritu de Chiquito de la Calzada.
Soto y Darío, nominados junto a Marisa Jara y que ya se encontraban desde hacía rato sentados en la estructura, la animaban diciéndole que la estructura no estaba nada inclinada, que no le iba a pasar nada, que ella podía, que ellos le ayudaban. Desde la orilla el resto de sus compañeros no dejaban de vitorearla, desde el plató Jorge Javier Vázquez le aseguraba que España estaba con ella, pero la cara de Marisa Jara auguraba el peor escenario.
Conseguían que durante los dos minutos de publicidad a los que se fueron en medio del drama, Marisa Jara se sentara en la estructura, «homenajeando a Lina Morgan«, en palabras de Jorge Javier Vázquez, pues la postura de la modelo era la de agarrarse con uñas y dientes si hubiera podido hacerlo. Es decir, que si Marisa Jara hubiera aguantado para caer por el tobogán probablemente la caída hubiese sido más un accidente, porque es cierto que la estructura en la que se apoyan los nominados está recta, pero la pendiente del tobogán por la que caen cuando María Lamela corta la cuerda es de agarrarse a los machos.
Y era en ese momento, al colocarse en el tobogán para tirarse, cuando Marisa Jara ha protagonizado instantes de pura angustia, hasta que al rato se ha girado hacia María Lamela y le ha pedido subir. «Es más peligroso volver a subir que tirarte», le advertía María Lamela, pero Marisa Jara no estaba por la labor. Se giraba, lloraba, gritaba que no podía y, ante tal angustia y que el tiempo en televisión es oro, María Lamela decidió que no había necesidad de que Marisa Jara siguiera sufriendo.
La presentadora no dudó en ayudarla para que se incorporara junto a ella, que se encontraba en la parte superior de la superficie. «Que no puedo», sentenciaba Marisa Jara, presa del pánico. «¡Qué pena!», concluyó desde el plató Jorge Javier Vázquez. Ninguno consiguió convencerla. Y al igual que la primera vez, Marisa Jara acabó siendo la expulsada de la noche.
Una noche en la que la dirección de Supervivientes anunció un giro de los acontecimientos del programa un tanto extraño, pero que tiene una lógica aplastante: hay que levantar las audiencias de Supervivientes: Conexión Honduras, el programa de los domingos por la noche, que el domingo pasado marcó el peor dato de esta edición, siendo superado por Jordi Évole y por la película de la semana de La 1.
Y como si de un mago se tratara, Supervivientes se ha sacado de la chistera un nuevo conejo: una gala especial, presentada por Sandra Barneda, en la que habrá una nueva expulsión, se jugará un nuevo juego de localización y líder y habrá una nueva ronda de nominaciones. Es decir, como la gala de los jueves, pero con Sandra Barneda en lugar de Jorge Javier Vázquez.
Esto supone que Supervivientes, al expulsar la misma semana a dos concursantes, pierde una semana de reality, pero parece que la prioridad ahora mismo es salvar a Supervivientes y que los domingos no sigan siendo una debacle en audiencias.
De hecho, anoche también se cambió la dinámica de las nominaciones, pues los supervivientes iban a nominar de forma cruzada, es decir, no nominarían a alguien de su equipo sino del equipo contrario, siendo Marisa Jara, ya expulsada, la que tendría la última palabra al dar a su nominado, que no fue otro que Borja.
Y tras estas nominaciones diferentes, Jorge Javier Vázquez comunicaba a todos en la palapa lo que habían decidido los grupos: «El nominado de Playa Derrota es Borja y el nominado de Playa Victoria es Alba«.
«Alvar, como líder, ¿a quién del equipo contrario nominas de manera directa?», le avisó María Lamela. Y este daba el nombre de Aratz. Sabiendo entonces Gerard Arias que tenía que tomar la misma decisión, no dudaba en nominar directamente a Nagore, una traición en toda regla, pues Nagore era, hasta hace unos días, uno de sus grandes apoyos. Pero claro, como Nagore ha criticado ciertas actitudes… Así que este domingo Borja, Aratz, Nagore y Alba Paul se quedarán fuera de Supervivientes. Les va a hacer una gracia loca.
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