La maniobra del presidente estadounidense se produce mientras ambos contendientes tratan de evitar que las violaciones del alto el fuego echen por tierra el potencial acuerdoIsrael, el gran “saboteador” de un acuerdo entre Irán y EEUU: “Hará todo lo posible para impedirlo”
Donald Trump ha hecho llegar un borrador de plan de paz con Irán a Israel y otros aliados mientras uno y otro bando tratan de evitar que las violaciones del alto el fuego se descontrolen e impidan que se alcance un acuerdo.
Estaba previsto que el ministro de Exteriores de Pakistán, Mohammad Ishaq Dar, volase este viernes a Washington para reunirse con su homólogo estadounidense, Marco Rubio, con el fin de acelerar las negociaciones.
Teherán atacó una base estadounidense en Kuwait el jueves en respuesta al ataque de Washington a un “operativo de drones” cerca del estrecho de Ormuz. Ambos sucesos ponen de manifiesto la fragilidad de la situación, en la que los equipos negociadores de los contendientes rechazan ceder en los puntos de desacuerdo que restan por resolver. Se esperaba que la reunión del gabinete de Trump del miércoles en Washington abordase el acuerdo, pero el presidente dijo, según informó Axios, que necesitaba unos días para pensárselo.
El borrador que Trump ha distribuido no es muy diferente del que lleva días circulando por Oriente Medio, según el cual el estrecho de Ormuz se volvería a abrir a la navegación mercante, EEUU levantaría el bloqueo de los puertos iraníes e Irán tendría acceso a 12.000 millones de dólares de sus activos congelados.
El objetivo del acuerdo sería que el estrecho recuperase en 30 días el volumen de tráfico de buques comerciales previo al inicio de la guerra, y que durante 60 días se negociase con Irán el futuro de su programa nuclear. Entre los puntos que aclarar estarían las reservas de uranio altamente enriquecido, la suspensión temporal del ulterior enriquecimiento y el control por parte de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, dependiente de la ONU. Irán renunciaría a emplear armas nucleares.
El vicepresidente de EEUU, JD Vance, dijo el jueves que las partes estaban cerca del acuerdo, pero que había un par de cuestiones que aclarar respecto a las reservas iraníes de uranio enriquecido y el propio enriquecimiento futuro.
“Es difícil decir exactamente cuándo va el presidente a firmar el [memorándum de entendimiento]. Estamos estancados respecto a un par de formulaciones”, planteó.
Entretanto, China presiona para que el Consejo de Seguridad de la ONU ratifique el acuerdo al que se llegue finalmente.
Un documento indigesto para Israel
Tal y como está planteado en este momento el acuerdo, a Israel le costaría digerirlo porque pospone que Irán asuma compromisos nucleares y requiere que el alto el fuego permanente incluya a Líbano.
El borrador no es tan específico como plantea Irán al respecto del levantamiento de sanciones a sus exportaciones de petróleo y productos petroquímicos. También establece la libre navegación sin peajes por el estrecho de Ormuz.
Irán busca negociar con Omán un acuerdo independiente del potencial memorándum de entendimiento que resulte en la aplicación de tasas por “servicios de navegación”. Trump amenazó con “volar Omán” si trataba de acordar con Teherán la imposición de peajes. Omán no ha respondido de forma oficial.
La armada de la Guardia Revolucionaria iraní publicó un comunicado en el que insiste en que controla el Estrecho y que se ha dado permiso a 26 barcos mercantes y petroleros para atravesar el paso en las últimas 24 horas.
La nota dice que “pedir permiso es obligatorio y el paso por otras rutas será considerado una perturbación”. La Guardia Revolucionaria intervino el miércoles por la noche para evitar el paso de cuatro barcos que intentaban cruzar el estrecho con los sistemas de localización desactivados. Obligó a dos de las embarcaciones a detenerse y a las otras dos a dar la vuelta, según su versión.
Un hombre hace ondear una bandera de Irán en plaza Valiasr de Teherán el 26 de mayo ante la mirada de una mujer.
Las escaramuzas entre EEUU e Irán no han hecho interrumpir, de momento, los contactos indirectos con la mediación de Pakistán y Qatar, pero si las compañías dueñas de los petroleros insisten con más energía en que sus barcos atraviesen el Estrecho sin permiso iraní, es posible que el frágil alto el fuego, acordado el 8 de abril, se desmorone.
El precio del petróleo subió un 2% el jueves por la mañana, pero se mantuvo por debajo de los 100 dólares por barril, y bajó al cierre del mercado ligeramente por debajo del precio de la víspera ante la posiblidad de que el acuerdo se concretase.
El viceministro de Exteriores iraní Ali Bagheri reiteró desde Moscú la exigencia de que se reingresen los activos congelados en cuentas bancarias iraníes sin condiciones.
Washington respondió aplicando sanciones a la flamante Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, establecida para administrar el paso de barcos por el área. Teherán quiere coordinarse con Omán para ello. El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, amenazó el jueves con sancionar a Omán si se presta a imponer un sistema de peaje en el Estrecho, así como a todo Estado que participe en la operación.
Dudas iraníes
En Irán crece la tensión sobre si es inteligente negociar con Trump. El líder supremo, Mojtaba Jamenei, dijo a cargos del país que no conviertan las diferencias en divisiones, y que garanticen que el parlamento, que en este momento está cerrado, aborde las preocupaciones económicas de la población.
Jamenei dijo que EEUU e Israel tratan de que “el país se arrodille” y que “el plan ciego del enemigo… es crear divisiones y destrucción que compensen sus derrotas militares”.
Las amenazas de Trump sorprendieron y enfurecieron a los principales diplomáticos de Omán, según algunas informaciones.
En Occidente se percibe a Omán como un aliado comprometido con la mediación en Oriente Medio. Aunque conversa con Irán sobre el futuro del Estrecho, no está a favor de un acuerdo que incluya peajes o una interferencia grosera de Irán en la libre navegación. Los periódicos omaníes no informaron de la amenaza de Trump.
Amnistía Internacional informó de que las autoridades iraníes han detenido a más de 6.000 personas desde que EEUU e Israel lanzaron su ofensiva, el 28 de febrero. Entre estas hay manifestantes, periodistas, abogados, defensores de los derechos humanos, disidentes y miembros de minorías étnicas y religiosas. Estos sucesos muestran que la represión interna continúa. La maniobra del presidente estadounidense se produce mientras ambos contendientes tratan de evitar que las violaciones del alto el fuego echen por tierra el potencial acuerdoIsrael, el gran “saboteador” de un acuerdo entre Irán y EEUU: “Hará todo lo posible para impedirlo”
Donald Trump ha hecho llegar un borrador de plan de paz con Irán a Israel y otros aliados mientras uno y otro bando tratan de evitar que las violaciones del alto el fuego se descontrolen e impidan que se alcance un acuerdo.
Estaba previsto que el ministro de Exteriores de Pakistán, Mohammad Ishaq Dar, volase este viernes a Washington para reunirse con su homólogo estadounidense, Marco Rubio, con el fin de acelerar las negociaciones.
Teherán atacó una base estadounidense en Kuwait el jueves en respuesta al ataque de Washington a un “operativo de drones” cerca del estrecho de Ormuz. Ambos sucesos ponen de manifiesto la fragilidad de la situación, en la que los equipos negociadores de los contendientes rechazan ceder en los puntos de desacuerdo que restan por resolver. Se esperaba que la reunión del gabinete de Trump del miércoles en Washington abordase el acuerdo, pero el presidente dijo, según informó Axios, que necesitaba unos días para pensárselo.
El borrador que Trump ha distribuido no es muy diferente del que lleva días circulando por Oriente Medio, según el cual el estrecho de Ormuz se volvería a abrir a la navegación mercante, EEUU levantaría el bloqueo de los puertos iraníes e Irán tendría acceso a 12.000 millones de dólares de sus activos congelados.
El objetivo del acuerdo sería que el estrecho recuperase en 30 días el volumen de tráfico de buques comerciales previo al inicio de la guerra, y que durante 60 días se negociase con Irán el futuro de su programa nuclear. Entre los puntos que aclarar estarían las reservas de uranio altamente enriquecido, la suspensión temporal del ulterior enriquecimiento y el control por parte de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, dependiente de la ONU. Irán renunciaría a emplear armas nucleares.
El vicepresidente de EEUU, JD Vance, dijo el jueves que las partes estaban cerca del acuerdo, pero que había un par de cuestiones que aclarar respecto a las reservas iraníes de uranio enriquecido y el propio enriquecimiento futuro.
“Es difícil decir exactamente cuándo va el presidente a firmar el [memorándum de entendimiento]. Estamos estancados respecto a un par de formulaciones”, planteó.
Entretanto, China presiona para que el Consejo de Seguridad de la ONU ratifique el acuerdo al que se llegue finalmente.
Un documento indigesto para Israel
Tal y como está planteado en este momento el acuerdo, a Israel le costaría digerirlo porque pospone que Irán asuma compromisos nucleares y requiere que el alto el fuego permanente incluya a Líbano.
El borrador no es tan específico como plantea Irán al respecto del levantamiento de sanciones a sus exportaciones de petróleo y productos petroquímicos. También establece la libre navegación sin peajes por el estrecho de Ormuz.
Irán busca negociar con Omán un acuerdo independiente del potencial memorándum de entendimiento que resulte en la aplicación de tasas por “servicios de navegación”. Trump amenazó con “volar Omán” si trataba de acordar con Teherán la imposición de peajes. Omán no ha respondido de forma oficial.
La armada de la Guardia Revolucionaria iraní publicó un comunicado en el que insiste en que controla el Estrecho y que se ha dado permiso a 26 barcos mercantes y petroleros para atravesar el paso en las últimas 24 horas.
La nota dice que “pedir permiso es obligatorio y el paso por otras rutas será considerado una perturbación”. La Guardia Revolucionaria intervino el miércoles por la noche para evitar el paso de cuatro barcos que intentaban cruzar el estrecho con los sistemas de localización desactivados. Obligó a dos de las embarcaciones a detenerse y a las otras dos a dar la vuelta, según su versión.
Un hombre hace ondear una bandera de Irán en plaza Valiasr de Teherán el 26 de mayo ante la mirada de una mujer.
Las escaramuzas entre EEUU e Irán no han hecho interrumpir, de momento, los contactos indirectos con la mediación de Pakistán y Qatar, pero si las compañías dueñas de los petroleros insisten con más energía en que sus barcos atraviesen el Estrecho sin permiso iraní, es posible que el frágil alto el fuego, acordado el 8 de abril, se desmorone.
El precio del petróleo subió un 2% el jueves por la mañana, pero se mantuvo por debajo de los 100 dólares por barril, y bajó al cierre del mercado ligeramente por debajo del precio de la víspera ante la posiblidad de que el acuerdo se concretase.
El viceministro de Exteriores iraní Ali Bagheri reiteró desde Moscú la exigencia de que se reingresen los activos congelados en cuentas bancarias iraníes sin condiciones.
Washington respondió aplicando sanciones a la flamante Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, establecida para administrar el paso de barcos por el área. Teherán quiere coordinarse con Omán para ello. El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, amenazó el jueves con sancionar a Omán si se presta a imponer un sistema de peaje en el Estrecho, así como a todo Estado que participe en la operación.
Dudas iraníes
En Irán crece la tensión sobre si es inteligente negociar con Trump. El líder supremo, Mojtaba Jamenei, dijo a cargos del país que no conviertan las diferencias en divisiones, y que garanticen que el parlamento, que en este momento está cerrado, aborde las preocupaciones económicas de la población.
Jamenei dijo que EEUU e Israel tratan de que “el país se arrodille” y que “el plan ciego del enemigo… es crear divisiones y destrucción que compensen sus derrotas militares”.
Las amenazas de Trump sorprendieron y enfurecieron a los principales diplomáticos de Omán, según algunas informaciones.
En Occidente se percibe a Omán como un aliado comprometido con la mediación en Oriente Medio. Aunque conversa con Irán sobre el futuro del Estrecho, no está a favor de un acuerdo que incluya peajes o una interferencia grosera de Irán en la libre navegación. Los periódicos omaníes no informaron de la amenaza de Trump.
Amnistía Internacional informó de que las autoridades iraníes han detenido a más de 6.000 personas desde que EEUU e Israel lanzaron su ofensiva, el 28 de febrero. Entre estas hay manifestantes, periodistas, abogados, defensores de los derechos humanos, disidentes y miembros de minorías étnicas y religiosas. Estos sucesos muestran que la represión interna continúa.
Donald Trump ha hecho llegar un borrador de plan de paz con Irán a Israel y otros aliados mientras uno y otro bando tratan de evitar que las violaciones del alto el fuego se descontrolen e impidan que se alcance un acuerdo.
Estaba previsto que el ministro de Exteriores de Pakistán, Mohammad Ishaq Dar, volase este viernes a Washington para reunirse con su homólogo estadounidense, Marco Rubio, con el fin de acelerar las negociaciones.
Teherán atacó una base estadounidense en Kuwait el jueves en respuesta al ataque de Washington a un “operativo de drones” cerca del estrecho de Ormuz. Ambos sucesos ponen de manifiesto la fragilidad de la situación, en la que los equipos negociadores de los contendientes rechazan ceder en los puntos de desacuerdo que restan por resolver. Se esperaba que la reunión del gabinete de Trump del miércoles en Washington abordase el acuerdo, pero el presidente dijo, según informó Axios, que necesitaba unos días para pensárselo.
El borrador que Trump ha distribuido no es muy diferente del que lleva días circulando por Oriente Medio, según el cual el estrecho de Ormuz se volvería a abrir a la navegación mercante, EEUU levantaría el bloqueo de los puertos iraníes e Irán tendría acceso a 12.000 millones de dólares de sus activos congelados.
El objetivo del acuerdo sería que el estrecho recuperase en 30 días el volumen de tráfico de buques comerciales previo al inicio de la guerra, y que durante 60 días se negociase con Irán el futuro de su programa nuclear. Entre los puntos que aclarar estarían las reservas de uranio altamente enriquecido, la suspensión temporal del ulterior enriquecimiento y el control por parte de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, dependiente de la ONU. Irán renunciaría a emplear armas nucleares.
El vicepresidente de EEUU, JD Vance, dijo el jueves que las partes estaban cerca del acuerdo, pero que había un par de cuestiones que aclarar respecto a las reservas iraníes de uranio enriquecido y el propio enriquecimiento futuro.
“Es difícil decir exactamente cuándo va el presidente a firmar el [memorándum de entendimiento]. Estamos estancados respecto a un par de formulaciones”, planteó.
Entretanto, China presiona para que el Consejo de Seguridad de la ONU ratifique el acuerdo al que se llegue finalmente.
Un documento indigesto para Israel
Tal y como está planteado en este momento el acuerdo, a Israel le costaría digerirlo porque pospone que Irán asuma compromisos nucleares y requiere que el alto el fuego permanente incluya a Líbano.
El borrador no es tan específico como plantea Irán al respecto del levantamiento de sanciones a sus exportaciones de petróleo y productos petroquímicos. También establece la libre navegación sin peajes por el estrecho de Ormuz.
Irán busca negociar con Omán un acuerdo independiente del potencial memorándum de entendimiento que resulte en la aplicación de tasas por “servicios de navegación”. Trump amenazó con “volar Omán” si trataba de acordar con Teherán la imposición de peajes. Omán no ha respondido de forma oficial.
La armada de la Guardia Revolucionaria iraní publicó un comunicado en el que insiste en que controla el Estrecho y que se ha dado permiso a 26 barcos mercantes y petroleros para atravesar el paso en las últimas 24 horas.
La nota dice que “pedir permiso es obligatorio y el paso por otras rutas será considerado una perturbación”. La Guardia Revolucionaria intervino el miércoles por la noche para evitar el paso de cuatro barcos que intentaban cruzar el estrecho con los sistemas de localización desactivados. Obligó a dos de las embarcaciones a detenerse y a las otras dos a dar la vuelta, según su versión.
Las escaramuzas entre EEUU e Irán no han hecho interrumpir, de momento, los contactos indirectos con la mediación de Pakistán y Qatar, pero si las compañías dueñas de los petroleros insisten con más energía en que sus barcos atraviesen el Estrecho sin permiso iraní, es posible que el frágil alto el fuego, acordado el 8 de abril, se desmorone.
El precio del petróleo subió un 2% el jueves por la mañana, pero se mantuvo por debajo de los 100 dólares por barril, y bajó al cierre del mercado ligeramente por debajo del precio de la víspera ante la posiblidad de que el acuerdo se concretase.
El viceministro de Exteriores iraní Ali Bagheri reiteró desde Moscú la exigencia de que se reingresen los activos congelados en cuentas bancarias iraníes sin condiciones.
Washington respondió aplicando sanciones a la flamante Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, establecida para administrar el paso de barcos por el área. Teherán quiere coordinarse con Omán para ello. El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, amenazó el jueves con sancionar a Omán si se presta a imponer un sistema de peaje en el Estrecho, así como a todo Estado que participe en la operación.
Dudas iraníes
En Irán crece la tensión sobre si es inteligente negociar con Trump. El líder supremo, Mojtaba Jamenei, dijo a cargos del país que no conviertan las diferencias en divisiones, y que garanticen que el parlamento, que en este momento está cerrado, aborde las preocupaciones económicas de la población.
Jamenei dijo que EEUU e Israel tratan de que “el país se arrodille” y que “el plan ciego del enemigo… es crear divisiones y destrucción que compensen sus derrotas militares”.
Las amenazas de Trump sorprendieron y enfurecieron a los principales diplomáticos de Omán, según algunas informaciones.
En Occidente se percibe a Omán como un aliado comprometido con la mediación en Oriente Medio. Aunque conversa con Irán sobre el futuro del Estrecho, no está a favor de un acuerdo que incluya peajes o una interferencia grosera de Irán en la libre navegación. Los periódicos omaníes no informaron de la amenaza de Trump.
Amnistía Internacional informó de que las autoridades iraníes han detenido a más de 6.000 personas desde que EEUU e Israel lanzaron su ofensiva, el 28 de febrero. Entre estas hay manifestantes, periodistas, abogados, defensores de los derechos humanos, disidentes y miembros de minorías étnicas y religiosas. Estos sucesos muestran que la represión interna continúa.
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