El colectivo de autónomos en Castilla y León atraviesa una década de pérdida constante, con unos 20.000 trabajadores por cuenta propia menos desde 2016 y 1.404 cerrando el año pasado, lo que amenaza la vida económica de los pueblos. Aun así, la Comunidad sigue siendo la segunda autonomía con mayor número de autónomos por población activa, solo por detrás de Galicia, con 124,7 por cada 1.000 habitantes de 16 a 64 años, muy por encima de la media nacional de 108,2.
Todos los territorios pierden peso: Zamora lidera con 161,1, seguida por Segovia, Ávila y Soria entre las diez provincias con mayor índice; León, Salamanca y Palencia se sitúan en la zona intermedia, mientras Burgos y Valladolid cierran la tabla con 117,6 y 104,5, respectivamente.
La presidenta de ATA en la Comunidad, Leticia Mingueza, subraya que se trata de negocios de pequeño tamaño, esenciales para sostener la economía y los servicios rurales. El sector está envejecido: el 66,6 % supera los 45 años, el 35,8 % tiene más de 55 y 10.737 autónomos trabajan con 66 años o más. Sin un relevo generacional efectivo, advierte Mingueza, la reducción de autónomos será pronunciada en las próximas décadas.
Entre los retos destacan la presión fiscal, la burocracia, la falta de digitalización y la percepción de los jóvenes de que emprender es complicado. Por eso, insiste en la necesidad de fomentar el autoempleo desde la educación, simplificar trámites administrativos y mejorar la conectividad en los pueblos. También defiende el autoempleo femenino y la llegada de inmigrantes emprendedores como claves para fijar población.
A pesar de las dificultades, los negocios de Castilla y León muestran resiliencia: 30.771 tienen entre cinco y diez años, 55.491 entre diez y veinte, y 44.206 más de veinte años, demostrando capacidad de adaptación y supervivencia. Sin embargo, la mayoría no contrata asalariados —159.111 son negocios unipersonales— y los elevados costes laborales y la inseguridad jurídica limitan la creación de empleo adicional.
Mingueza concluye que, sin medidas urgentes de apoyo al relevo generacional y al emprendimiento, el futuro de los autónomos y, por extensión, de la vida en los pueblos de Castilla y León, corre serio riesgo.
La entrada Los autónomos en Castilla y León pierden fuerza, pero la Comunidad sigue líder por población activa se publicó primero en El Bierzo Digital. El colectivo de autónomos en Castilla y León atraviesa una década de pérdida constante, con unos 20.000 trabajadores por cuenta propia menos desde 2016 y 1.404 cerrando el año pasado, lo que amenaza la vida económica de los pueblos. Aun así, la Comunidad sigue siendo la segunda autonomía con mayor número de autónomos por población activa, solo por detrás de Galicia, con 124,7 por cada 1.000 habitantes de 16 a 64 años, muy por encima de la media nacional de 108,2.
Todos los territorios pierden peso: Zamora lidera con 161,1, seguida por Segovia, Ávila y Soria entre las diez provincias con mayor índice; León, Salamanca y Palencia se sitúan en la zona intermedia, mientras Burgos y Valladolid cierran la tabla con 117,6 y 104,5, respectivamente.
La presidenta de ATA en la Comunidad, Leticia Mingueza, subraya que se trata de negocios de pequeño tamaño, esenciales para sostener la economía y los servicios rurales. El sector está envejecido: el 66,6 % supera los 45 años, el 35,8 % tiene más de 55 y 10.737 autónomos trabajan con 66 años o más. Sin un relevo generacional efectivo, advierte Mingueza, la reducción de autónomos será pronunciada en las próximas décadas.
Entre los retos destacan la presión fiscal, la burocracia, la falta de digitalización y la percepción de los jóvenes de que emprender es complicado. Por eso, insiste en la necesidad de fomentar el autoempleo desde la educación, simplificar trámites administrativos y mejorar la conectividad en los pueblos. También defiende el autoempleo femenino y la llegada de inmigrantes emprendedores como claves para fijar población.
A pesar de las dificultades, los negocios de Castilla y León muestran resiliencia: 30.771 tienen entre cinco y diez años, 55.491 entre diez y veinte, y 44.206 más de veinte años, demostrando capacidad de adaptación y supervivencia. Sin embargo, la mayoría no contrata asalariados —159.111 son negocios unipersonales— y los elevados costes laborales y la inseguridad jurídica limitan la creación de empleo adicional.
Mingueza concluye que, sin medidas urgentes de apoyo al relevo generacional y al emprendimiento, el futuro de los autónomos y, por extensión, de la vida en los pueblos de Castilla y León, corre serio riesgo.
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El colectivo de autónomos en Castilla y León atraviesa una década de pérdida constante, con unos 20.000 trabajadores por cuenta propia menos desde 2016 y 1.404 cerrando el año pasado, lo que amenaza la vida económica de los pueblos. Aun así, la Comunidad sigue siendo la segunda autonomía con mayor número de autónomos por población activa, solo por detrás de Galicia, con 124,7 por cada 1.000 habitantes de 16 a 64 años, muy por encima de la media nacional de 108,2.
Todos los territorios pierden peso: Zamora lidera con 161,1, seguida por Segovia, Ávila y Soria entre las diez provincias con mayor índice; León, Salamanca y Palencia se sitúan en la zona intermedia, mientras Burgos y Valladolid cierran la tabla con 117,6 y 104,5, respectivamente.
La presidenta de ATA en la Comunidad, Leticia Mingueza, subraya que se trata de negocios de pequeño tamaño, esenciales para sostener la economía y los servicios rurales. El sector está envejecido: el 66,6 % supera los 45 años, el 35,8 % tiene más de 55 y 10.737 autónomos trabajan con 66 años o más. Sin un relevo generacional efectivo, advierte Mingueza, la reducción de autónomos será pronunciada en las próximas décadas.
Entre los retos destacan la presión fiscal, la burocracia, la falta de digitalización y la percepción de los jóvenes de que emprender es complicado. Por eso, insiste en la necesidad de fomentar el autoempleo desde la educación, simplificar trámites administrativos y mejorar la conectividad en los pueblos. También defiende el autoempleo femenino y la llegada de inmigrantes emprendedores como claves para fijar población.
A pesar de las dificultades, los negocios de Castilla y León muestran resiliencia: 30.771 tienen entre cinco y diez años, 55.491 entre diez y veinte, y 44.206 más de veinte años, demostrando capacidad de adaptación y supervivencia. Sin embargo, la mayoría no contrata asalariados —159.111 son negocios unipersonales— y los elevados costes laborales y la inseguridad jurídica limitan la creación de empleo adicional.
Mingueza concluye que, sin medidas urgentes de apoyo al relevo generacional y al emprendimiento, el futuro de los autónomos y, por extensión, de la vida en los pueblos de Castilla y León, corre serio riesgo.
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