En plena euforia por la victoria de España ante Francia y el pase a la final del Mundia, Josep Pedrerol dedicó 10 segundos de El Chiringuito a una de las noticias del día: el fin de la relación entre el periodista y Atresmedia Leer En plena euforia por la victoria de España ante Francia y el pase a la final del Mundia, Josep Pedrerol dedicó 10 segundos de El Chiringuito a una de las noticias del día: el fin de la relación entre el periodista y Atresmedia Leer
Ganó España a Francia, pasó España a la gran final del Mundial 2026, el mismo día en que Atresmedia comunicaba el divorcio amistoso con Josep Pedrerol. Hubiera sido extraño que el protagonista, el periodista deportivo, creador de una forma tan alabada como criticada de hacer información deportiva en televisión, no hubiese dicho absolutamente nada de una de las noticias de este martes. Pedrerol habló, pero lo hizo solo 10 segundos al inicio de El Chiringuito, en medio del éxtasis por la victoria de la selección española y de forma breve, concisa, pero muy clara.
Avisó Pedrerol de que el próximo lunes, último día de El Chiringuito y de Jugones en Mega, dirá más cosas, pero, de momento, lo primero que le salió anoche al presentador fue una emoción contenida que, seguramente, se desborde el próximo día 20.
Un primer plano del protagonista televisivo del día, sus características manos frotándose la una contra la otra, sus genuinos silencios entre frase y frase, y Josep Pedrerol se dirigió a su audiencia: «Como sabéis, hoy, a través de un comunicado, se ha anunciado que El Chiringuito acaba en Atresmedia el próximo lunes».
Silencio.
«El lunes será el último Chiringuito en Atresmedia, ¿vale?», repitió.
Silencio. Mirada a sus papeles. Las manos en modo fricción.
«Os contaremos, en fin, cómo estamos y cómo han sido estos 13 años», adelantó Pedrerol a la audiencia, poniendo el cebo para que la despedida de El Chiringuito del lunes no quede solo en un adiós.
Silencio.
«Antes que nada», continuó con un cierto quiebro de voz, «gracias a Javier Bardají, a Ferreras, a los jefes de Atresmedia«.
Silencio.
«Ha sido una pasada trabajar aquí, os lo digo de corazón. Con libertad, con cariño… ¡Una pasada!», afirmó Josep Pedrerol, que mantuvo el tipo cuando parecía que se iba a acabar rompiendo. Decir adiós nunca es fácil.
Silencio.
«Y vosotros, hasta el lunes, os quiero aquí», pidió a esa audiencia fiel que cada medianoche buscaba El Chiringuito.
Silencio. Y de nuevo a los papeles.
«Preguntáis también dónde estaremos…».
Silencio, probablemente el más largo de estos 10 segundos.
«Entenderéis que por respeto a esta casa eso no lo podamos decir, ¿vale? Por respeto a Atresmedia«. Y se acabó. Hasta el lunes, Josep Pedrerol no tiene intención de decir nada más sobre el acuerdo al que han llegado ambas partes y que separa los caminos del grupo audiovisual de San Sebastián de los Reyes y del periodista.
El Chiringuito siguió con total normalidad, pero la noticia de este cese de la convivencia ha llevado a que muchos especulen sobre dónde se irá Josep Pedrerol y dónde reabrirá su Chiringuito. Hasta que el día 21 de julio El Chiringuito ya no abra sus puertas, está claro que Pedrerol no va a decir nada. Trece años de relación con Atresmedia son tiempo suficiente para guardarse cariño y respeto. Sí lo hicieron algunos de los colaboradores de El Chiringuito, como fue el caso de Pipi Estrada, que, a través de X, anunció que El Chiringuito no muere el lunes, sino que seguirá muy vivo: «Seguimos vivos, solo que El Chiringuito cambia de ubicación la próxima temporada. Nos vemos, nos reiremos y disfrutaremos con la misma pasión de siempre, para que no nos abandonéis».
Todo apunta, aunque no hay confirmación de momento por ninguna de las partes, a que Pedrerol y El Chiringuito trasladan los bártulos a Mediaset. La confirmación se hará en los próximos días y se despejarán las dudas sobre dónde recalarán. Opciones tiene, pues, al igual que en Atresmedia, Mediaset también tiene su canal destinado a los espectadores masculinos, Energy. Sin embargo, la figura de Josep Pedrerol y el formato de El Chiringuito también podrían encajar en Cuatro, sobre todo ahora que la segunda cadena de Mediaset está viviendo una luna de miel con sus audiencias y ha asentado su propia identidad.
Ocurra lo que ocurra finalmente, lo que sí ha dejado claro Pedrerol es que El Chiringuito continuará. Él, como dueño y creador del formato, no tiene ninguna intención de que esto sea una despedida definitiva y, por sus palabras de anoche, su próximo destino ya está cerrado o a punto de cerrarse.
Lo que ha quedado claro es que tanto Atresmedia como Josep Pedrerol han protagonizado un divorcio amistoso. Ninguno de los dos quiere ningún tipo de guerra mediática por el respeto que dan 13 años de convivencia. Para Atresmedia, la prioridad y su mayor fuerza son sus dos cadenas principales y, aunque El Chiringuito es una marca vinculada a Mega, sus audiencias no eran tan espectaculares como sí lo era el impacto que el programa generaba en redes y en un target muy específico. Pedrerol y Atresmedia separan sus caminos con el buen rollo de quienes han convivido juntos durante tantos años y en el que cada uno sabe perfectamente lo que quiere el otro.
La viralidad que trajo consigo El Chiringuito a la televisión, junto al carisma de Pedrerol y a su idea de que la información deportiva podía ser un gran show, impulsaron al programa y a su creador. Aunque el espacio ya existía desde años antes, fue gracias a Mega, un canal temático con un nicho muy claro, donde terminó de convertirse en un fenómeno viral. El Chiringuito encontró en Mega un escaparate donde podía crecer sin las limitaciones de una cadena convencional.
Mientras buena parte de los espacios deportivos buscaban una transformación que les permitiera batallar contra la relevancia de YouTube, Twitch o TikTok, El Chiringuito consiguió precisamente lo contrario: convertir cada emisión en gasolina para las redes sociales. Antes de que existiera el concepto de contenido viral como estrategia, Pedrerol ya lo practicaba.
Sus detractores le reprocharon durante años haber espectacularizado el periodismo deportivo. Sus seguidores defendían precisamente eso: que nadie como él entendía que la información deportiva también debía entretener. Lo cierto es que ambas afirmaciones podían ser ciertas al mismo tiempo. El Chiringuito es un programa con personalidad propia; ningún otro programa deportivo en televisión entendió tan bien que el éxito no solo estaba en las audiencias.
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