El propio Gobierno de Carney estaba muy interesado en que su país participara en un evento que le acerca a la Vieja Europa en plena tensión con EEUU Leer El propio Gobierno de Carney estaba muy interesado en que su país participara en un evento que le acerca a la Vieja Europa en plena tensión con EEUU Leer
Era el runrún de los últimos días en el universo eurofan. Y este miércoles se ha confirmado el notición: Canadá, sí, el país norteamericano, participará en la 71ª edición del Festival de Eurovisión, que se celebrará la próxima primavera en Bulgaria, tras la victoria el pasado mayo de Dara, con su arrollador e hipnótico tema Bangaranga.
Se esperaba este anuncio desde que la semana pasada la CBC/Radio-Canada, el grupo de radiotelevisión público del país, obtuvo la membresía plena dentro de la UER -la Unión Europea de Radiodifusión, que agrupa a casi un centenar de canales públicos de radio y televisión- durante la 96.ª Asamblea General celebrada en Praga, tras haber sido miembro asociado desde la fundación de la UER en 1950.
«En este Día de Canadá, mientras celebramos con los canadienses de todo el país y del mundo la riqueza y la diversidad de la cultura canadiense, nos complace confirmar que llevaremos a Canadá el mayor evento de música en vivo del mundo. Nuestra participación en el Festival de Eurovisión, que comienza el próximo año en Bulgaria, permitirá que el talento canadiense se luzca en uno de los escenarios musicales más emblemáticos del mundo. Además, permitirá a los aficionados canadienses seguir viendo el Festival y votando, como lo han hecho durante años, con la emoción añadida de ver a su país representado en el escenario de Eurovisión», se puede leer en el comunicado oficial que ha difundido la CBC.
Eurovisión ha tenido siempre muchos seguidores entre los canadienses. En mayo del año pasado, durante la misa de inicio de pontificado de León XIV en el Vaticano, el primer ministro Mark Carney compartió con Anthony Albanese, su homólogo de Australia -país que también participa desde hace años en el Festival-, sus impresiones por la edición que acaba de celebrarse, y los lamentos de Albanese porque Go-jo, el representante australiano de 2025, había sufrido «un robo en Eurovisión».
Poco tiempo después, el Gobierno federal canadiense presentó su plan para la emisora de radiotelevisión pública CBC (Canadian Broadcasting Corporation) y su homóloga francófona, Radio-Canada, para el ejercicio 2025-2026, con el objetivo anunciado por el ministro de Finanzas, François-Phillippe Champagne, de «fortalecer la emisora nacional, parte de la identidad canadiense». Y, dentro de todo el proyecto, el Gobierno se puso a trabajar para que la emisora «explorara la participación en Eurovisión«.
El mismo Ejecutivo Carney quería que su país participara en el certamen, en pleno acercamiento de Canadá a la Vieja Europa en un contexto en el que las relaciones con su vecino del sur, Estados Unidos, están en su peor momento en muchas décadas. Deseo cumplido y en 2027 Canadá formará parte de la gran familia eurovisiva.
Y mientras un país tan importante se suma al Festival, en España la incertidumbre sigue siendo qué hará RTVE. Su boicot a la pasada edición, celebrada en Viena, en protesta por la participación de Israel, en una decisión prácticamente ordenada desde el Gobierno de Sánchez, lleva a pensar que mientras siga la actual cúpula al frente de la corporación nuestro regreso al concurso se antoja muy difícil. Lo más paradójico es que, más allá de la hipocresía que supone que el único gran evento que boicotea España por la presencia del Estado hebreo es Eurovisión, nuestro país se va a quedar cada vez más aislado en el gran evento audiovisual que sigue sumando participantes. Bienvenida Canadá.
Televisión // elmundo
