Hay ramos de flores en la entrada; los trae una vecina varias veces por semana. Fotos en los pasillos. Las sillas de ruedas descansan en la puerta. Salvo que sean imprescindibles, las personas se mueven de la forma más autónoma posible. Esto es un centro de día, pero también mucho más. Hay una guardería, una sala de rehabilitación, un comedor para los vecinos de la comarca, un huerto, y se puede ir al podólogo y a la peluquería. “Hemos llegado a tener problemas con inspección porque nunca hemos encajado dentro de lo que la legislación hasta ahora recogía”, cuenta Carmen Bohórquez, coordinadora del centro de desarrollo rural de O Viso, en Lodoselo, una parroquia perteneciente al municipio ourensano de Sarreaus, de poco más de mil habitantes. “Pero seguimos en lucha”, desliza. Y así llevan años, ahora esperanzados porque la nueva ley de dependencia, que se está tramitando en el Senado con visos de aprobarse definitivamente tras el parón veraniego, por fin les da un paraguas bajo el que cobijarse.
Tres proyectos de iniciativa privada permiten esbozar el rumbo de la nueva ley de dependencia, que promueve que los usuarios tengan capacidad de decisión sobre sus vidas, combinar ayudas y contar con más apoyos
Hay ramos de flores en la entrada; los trae una vecina varias veces por semana. Fotos en los pasillos. Las sillas de ruedas descansan en la puerta. Salvo que sean imprescindibles, las personas se mueven de la forma más autónoma posible. Esto es un centro de día, pero también mucho más. Hay una guardería, una sala de rehabilitación, un comedor para los vecinos de la comarca, un huerto, y se puede ir al podólogo y a la peluquería. “Hemos llegado a tener problemas con inspección porque nunca hemos encajado dentro de lo que la legislación hasta ahora recogía”, cuenta Carmen Bohórquez, coordinadora del centro de desarrollo rural de O Viso, en Lodoselo, una parroquia perteneciente al municipio ourensano de Sarreaus, de poco más de mil habitantes. “Pero seguimos en lucha”, desliza. Y así llevan años, ahora esperanzados porque la nueva ley de dependencia, que se está tramitando en el Senado con visos de aprobarse definitivamente tras el parón veraniego, por fin les da un paraguas bajo el que cobijarse.
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