Mientras estamos inmersos en pleno cambio de época, cuando todo se transforma de forma radical y los desafíos nos desbordan, sentimos que nos faltan los medios necesarios para hacerlos frente. Dicho de otro modo, la política, la única instancia capaz de afrontarlos mediante una acción colectiva eficaz, no parece estar a la altura de lo que exigen estas nuevas circunstancias. En parte, porque nos faltan recursos cognitivos y en muchos campos navegamos en la incertidumbre, como cuando suscitamos la cuestión de la IA y su potencial disruptivo, algo sobre lo que ni siquiera tienen respuestas claras sus propios diseñadores —o nos las ocultan—.
Los políticos no tienen los incentivos necesarios para destinar recursos a inversiones cuyos resultados carecen de auténtica visibilidad electoral
Mientras estamos inmersos en pleno cambio de época, cuando todo se transforma de forma radical y los desafíos nos desbordan, sentimos que nos faltan los medios necesarios para hacerlos frente. Dicho de otro modo, la política, la única instancia capaz de afrontarlos mediante una acción colectiva eficaz, no parece estar a la altura de lo que exigen estas nuevas circunstancias. En parte, porque nos faltan recursos cognitivos y en muchos campos navegamos en la incertidumbre, como cuando suscitamos la cuestión de la IA y su potencial disruptivo, algo sobre lo que ni siquiera tienen respuestas claras sus propios diseñadores —o nos las ocultan—.
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