La quinta temporada de Mask Singer no solo está sorprendiendo por las nuevas máscaras y las nuevas dinámicas, sino por sus nuevos investigadores. Ruth Lorenzo es una de las neófitas en un juego al que no ha llegado tan perdida como uno podía pensar Leer La quinta temporada de Mask Singer no solo está sorprendiendo por las nuevas máscaras y las nuevas dinámicas, sino por sus nuevos investigadores. Ruth Lorenzo es una de las neófitas en un juego al que no ha llegado tan perdida como uno podía pensar Leer
Reconoce sin ningún tipo de apuro Ruth Lorenzo que no le gusta «perder ni al Parchís». Es decir, a la cantante y presentadora le va esto de jugar y competir. Así cuando recibió la llamada en la que le ofrecieron formar parte del grupo de investigadores de la nueva temporada de Mask Singer, a Lorenzo los ojos le hicieron chiribitas.
-Me llamaron y me dijeron: «Oye, ¿tú ves Mask Singer?». ¿Qué si veo Mask Singer? Yo lo veía, lo jugaba y me equivocaba todo el rato.
Razón más que suficiente para que la artista no dudase ni un segundo en decir que sí a la propuesta. Iba a ser una de las nuevas investigadoras junto a Ana Milán, «mi amiga del alma», Boris Izaguirre y Juan y Medio. Y es que la nueva edición del programa, estrenado la semana pasada en Antena 3, ha incorporado no solo nuevos investigadores sino también importantes novedades a sus dinámicas para conseguir un show más sorprendente que nunca, elevando la tensión y el ritmo del formato desde el primer momento. Una de las principales es que, por primera vez, todas las galas contarán con doble desenmascaramiento.
Además, a las 12 máscaras principales que llegan al programa divididas en dos grupos, se van a sumar las denominadas Wild Cards, seis nuevas máscaras que intentarán incorporarse a la competición más adelante. Pero, a diferencia de otras temporadas, deberán enfrentarse entre ellas para lograr las preciadas plazas que quedan libres; y es que esta vez, no tendrán un pase directo al programa. Es decir, que si a Ruth Lorenzo le gusta lo de competir, esta quinta edición estaba hecha para ella.
- Ahora que eres investigadora, ¿se lo ponen más difícil a los espectadores o a vosotros?
- ¡A nosotros! Es que juegan con nuestra propia psicología. Lo que quiero decir es que ellos saben que nosotros podemos conocer o tener contacto con la persona que está debajo de la máscara, así que dice cosas muy similares. Juegan contigo todo el rato.
- Vamos, que pillan lo que estáis pensando y las pistas que van dando son las que encajarían con la persona que tenéis en mente, aunque no sea esa persona.
- Exactamente. Es terrorífico.
- ¿Has tenido alguna ventaja por ser cantante?
- ¿Sabes qué pasa? Que conforme van pasando las ediciones, las máscaras se lo curran muchísimo más. Y cuando crees identificar la voz del que está cantando, acaba pasándote una mala jugada.
- ¿Te has llevado muchas sorpresas?
- Ni te imaginas. Es que una de las cosas que tiene Mask Singer es que hay personajes que no te esperas bajo ningún concepto.
- Mask Singer es otra manera de disfrutar de la música, ¿no?
- Es jugar. Al final los concursos musicales o los juegos como Mask Singer son pura diversión. Y lo que hago es utilizar las herramientas que tengo para ayudarme a sobrevivir en ese panel.
- ¿Con quién de todos los investigadores has hecho más piña?
- Con todos. Con Boris porque es muy bueno, o sea, hila muy bien. A Ana es que la conozco desde hace un montón de tiempo y tengo la confianza de decirle, «calla, que te equivocas». Y Juan es un amor. Ha habido mucho compañerismo.
- ¿Ha habido piques?
- A mí es que se me olvida que hay cámaras delante. Suelto lo que pienso. Y Ana también es así. Es decir, que las dos nos soltamos lo que pensamos. Es como si estuviésemos en casa viendo la tele. Es fácil que por nuestras personalidades se pueda entender como «madre mía, qué pique», pero para nada.
- A jugar…
- Es que yo he ido a jugar, a disfrutarlo y a estar en confianza con compañeros que conozco desde hace mucho tiempo y con los que me llevo muy bien.
- Además, cuando se descubre la máscara vosotros estáis solos.
- Es que no te imaginas nuestras caras; de esas que te están diciendo «he metido la pata hasta el fondo».
- ¿Se disfruta más un programa cuando no tienes que juzgar?
- Lo bueno de haber estado en Mask Singer es no haber tenido que juzgar a nadie, porque cuando juzgo lo paso fatal. Es que no le veo el sentido. Pero tampoco he tenido que presentar, con lo que no tienes ninguna responsabilidad. Así que he jugado a tope, lo he dado todo. Todo lo que tenía para dar lo he dado.
- ¿Eres la más competitiva de los cuatro?
- Pues no lo sé, pero sí te digo que soy la que más he apostado y he ido a por todas sin pensar en las consecuencias.
- En las temporadas anteriores Javier Ambrossi llevaba su libreta donde apuntaba todas las pistas y luego se las estudiabas. ¿Tú también?
- Por supuesto. Me he leído páginas y páginas de la Wikipedia. Y sales muy tocado de los programas diciendo, «pero, ¿quién es?».
- Si en lugar de investigadora, estuvieras debajo de una de las máscaras, ¿cuál te gustaría ser?
- Un girasol, por lo de lorenzo (risas). Pero ya no lo voy a poder usar porque te lo he dicho.
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