Enfila el pasillo de la tercera planta del Senado. Gira a la izquierda. Los fotógrafos disparan. Llueven las preguntas:
El juez Calama calificó en su auto que el despacho del expresidente era un lugar “de coordinación, elaboración y archivo de la documentación que sustenta la actividad económica y financiera del entramado”
Enfila el pasillo de la tercera planta del Senado. Gira a la izquierda. Los fotógrafos disparan. Llueven las preguntas:
—¿Ha hablado con Zapatero?
—¿Va a hablar?
María Gertrudis Alcázar camina acompañada de un puñado de senadores socialistas y junto a su letrado. La imagen ejemplifica el apoyo del PSOE a la propia Alcázar. Alcázar es la secretaria personal del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, una mujer a la sombra de los poderes del Estado durante más de dos décadas.
Apenas existen fotos o vídeos sobre ella. Su última aparición pública fue en un documental de Movistar sobre los expresidentes del Gobierno. Hoy, está siendo investigada por su presunta implicación en una causa de la Audiencia Nacional que investiga si hubo irregularidades en el rescate de la aerolínea Plus Ultra con fondos del Estado, alrededor de 53 millones de euros, durante la pandemia.
Está imputada por tráfico de influencias (usar tu poder para influir en cargos públicos con penas de hasta dos años de cárcel) y blanqueo de capitales (convertir dinero de procedencias ilícitas como corrupción, fraude o drogas para hacerlo legal; lleva penas de prisión de seis años). Alcázar se ha sentado en el asiento de los comparecientes de la comisión de investigación de la Cámara Alta. Se ha puesto unas gafas y ha leído un documento ante la mirada atenta de los senadores:
—Señorías, como sin duda conocen, pues es notorio, figuro en la condición de investigada.
El folio, breve, contenía un párrafo más. “Siguiendo asesoramiento jurídico y para preservar mis derechos fundamentales, voy a mantenerme en silencio. Mi silencio no es un desaire, sino coherente con mi condición procesal. Muchas gracias”. La presidenta de la comisión, del PP, ha dado entonces la palabra a la portavoz popular.
El PP funciona en el Senado como una máquina perfectamente engrasada. Al contar con mayoría absoluta, se abren comisiones de investigación cada dos por tres, donde citan a miembros y figuras del PSOE que están salpicados por casos de corrupción. Hay una, el caso Koldo, que ya suma 98 comparecientes.
“Lamento que no responda a las preguntas”, ha comenzado la portavoz del PP, Rocío Divar. “Pero mis preguntas no tienen que ver con su defensa. Esta es sencilla”. Los portavoces populares, sabedores del foco mediático, realizan cuestiones tratando de levantar de sus asientos a los comparecientes que prefieren guardar silencio. Alcázar, por ejemplo, ha permanecido casi sin pestañear durante más de 40 minutos. Es más, ha mirado fijamente a la senadora popular.
—¿Se siente traicionada por José Luis Rodríguez Zapatero?
Dívar, senadora zaragozana, se ha marchado sin éxito; si acaso ha logrado que la secretaria del expresidente haya bebido un sorbo de un vaso de agua. Las cuestiones de Dívar se han lanzado al aire, sin respuesta, como si estuviera sola en el desierto. “¿Quién paga su asesoría jurídica?, ¿paga usted su abogado?, ¿lo paga Zapatero?, ¿recibía instrucción de Zapatero?”.
Ha llegado a un punto, incluso, que ha planteado una pregunta un tanto extraña. “¿Sabe qué día era el 30 de noviembre de 2025?”. Alcázar ni se ha inmutado. Un senador socialista ha levantado la mirada ante semejante cuestión. “Era domingo”, ha continuado la senadora del PP. “¿Qué asuntos institucionales justifican una reunión en La Moncloa un domingo? ¿Es habitual que el señor Zapatero acudiera a La Moncloa un domingo por la tarde? ¿Cuál era el asunto?”. Luego ha continuado con las joyas encontradas en el despacho del expresidente, valoradas en 1,3 millones de euros. “¿Cómo sabía usted el origen de esas joyas?, ¿se lo dijo Zapatero?, ¿sabe si hay obras de arte?, ¿dinero en efectivo?, ¿ha custodiado alguna vez documentos de Zapatero?”. Pero nada, sin éxito. La portavoz popular, por si acaso, ha cerrado su intervención anunciando que Alcázar volverá pronto a esta sala. “Ha decidido no responder, pero el silencio no deja desaparecer los hechos. Le anuncio que la vamos a llamar”.
A continuación, ha sido el turno de la senadora de Vox, Paloma Enríquez, que tampoco ha cosechado ninguna respuesta. “¿Qué intereses tiene el PSOE para que la proteja? ¿Cuántas veces llamaba a Aldama? ¿Sabe usted inglés?”. Pero nada, silencio.
María Amparo Marco, la portavoz socialista, ha utilizado su turno de palabra para defender al Ejecutivo de Pedro Sánchez. “Está usted aquí por resentimiento de un partido que no acepta que perdió las elecciones”. El asunto ha provocado que la presidenta la llamara al orden porque este tipo de frases no eran cuestión de la comparecencia.
—Tiene siete minutos y no saben cómo llenar el tiempo.
Y mientras tanto, Alcázar ha continuado en silencio.
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