Las doce televisiones autonómicas dejarán el sistema de medición el 31 de julio si Fifty5Blue no acepta limitar la renovación hasta final de año. Diez cadenas votaron a favor y TV3 y Canal Sur se abstuvieron Leer Las doce televisiones autonómicas dejarán el sistema de medición el 31 de julio si Fifty5Blue no acepta limitar la renovación hasta final de año. Diez cadenas votaron a favor y TV3 y Canal Sur se abstuvieron Leer
La guerra entre las televisiones autonómicas y Kantar Media, rebautizada desde este año como Fifty5Blue, ha entrado en su fase decisiva. Las doce cadenas que integran la Forta -EiTB, Telemadrid, Canal Sur, CCM, TV3, Televisión galega, À Punt, Televisión Canarias, IB3, Aragón Televisión, TPA7, Televisión de la Región de Murcia- han decidido romper con la empresa encargada de medir las audiencias televisivas en España si antes del próximo 31 de julio no se produce un giro en las negociaciones sobre la renovación del contrato.
Según ha podido saber EL MUNDO de fuentes conocedoras de las conversaciones, la decisión fue adoptada el pasado jueves durante una reunión de los directores generales de las televisiones autonómicas, en una votación poco habitual dentro de la federación. De las 12 cadenas, 10 votaron a favor de abandonar el sistema de medición de Kantar Media, mientras que TV3 y Canal Sur optaron por la abstención.
La votación resulta especialmente significativa porque, tradicionalmente, las decisiones estratégicas dentro de la Forta se adoptan por asentimiento, evitando escenificar divisiones internas. En esta ocasión, sin embargo, el desacuerdo con la compañía encargada de medir las audiencias ha sido lo suficientemente profundo como para obligar a una votación formal.
La ruptura no está todavía consumada, pero sí muy cerca. Todo dependerá de si en las próximas semanas Fifty5Blue modifica sus condiciones de renovación contractual. Si no lo hace, a partir del 1 de agosto las 12 televisiones autonómicas dejarán de formar parte del sistema oficial de medición de audiencias.
El conflicto tiene su origen en las negociaciones abiertas hace meses entre ambas partes para renovar un contrato que expira el 31 de julio de 2026. Desde la Forta se planteó una propuesta muy concreta: aceptar una prórroga únicamente hasta el 31 de diciembre de este año, con el objetivo de volver a negociar posteriormente un nuevo modelo contractual y, sobre todo, introducir cambios en la metodología de medición de las audiencias.
Las autonómicas consideran que el mercado audiovisual vive una transformación demasiado acelerada como para comprometerse ahora con contratos de larga duración. El crecimiento del consumo digital, el aumento de la televisión conectada, la fragmentación de la audiencia y la necesidad de revisar los sistemas de medición han llevado a las cadenas públicas regionales a reclamar mayor flexibilidad.
Sin embargo, según las fuentes consultadas por este periódico, Fifty5Blue ha rechazado esa posibilidad.
La compañía únicamente contempla contratos de uno o tres años, descartando una renovación limitada a cinco meses, como solicitaban las televisiones autonómicas. Precisamente esa negativa ha terminado provocando un deterioro progresivo de las conversaciones hasta desembocar en la decisión adoptada este jueves.
La duración del contrato ha acabado convirtiéndose en el principal escollo, aunque no es el único. Forta también había trasladado a la empresa la necesidad de revisar algunos aspectos relacionados con la forma en la que actualmente se miden las audiencias, dentro de un contexto en el que cada vez resulta más complejo reflejar con precisión el consumo audiovisual real. Fifty5Blue, heredera de Kantar Media tras la separación del grupo Kantar y su adquisición por H.I.G. Capital, sostiene precisamente que su apuesta pasa por reforzar los sistemas híbridos de medición combinando paneles tradicionales con big data y nuevos desarrollos tecnológicos.
Pero esas conversaciones metodológicas han quedado prácticamente eclipsadas por el desacuerdo contractual. La decisión de Forta supone un serio revés para la empresa encargada desde hace décadas de proporcionar la moneda oficial del mercado televisivo español, las audiencias.
Aunque las autonómicas no representan las mayores cuotas de audiencia del país, sí constituyen uno de los grandes bloques de la televisión en abierto. De hecho, en el acumulado mensual las cadenas integradas en Forta suelen situarse alrededor del 7% de cuota conjunta, una cifra que las convierte en el cuarto gran operador televisivo nacional por detrás de La 1, Antena 3 y Telecinco.
Pero el impacto va mucho más allá del porcentaje de audiencia. La salida de las 12 televisiones autonómicas afectaría directamente a la representatividad del panel de medición, especialmente en comunidades autónomas donde estos canales mantienen una fuerte implantación y donde una parte importante del consumo televisivo se concentra precisamente en las cadenas regionales.
Además, la ausencia de Forta provocaría un vacío estadístico importante en uno de los principales mercados publicitarios de la televisión española.
Actualmente, los datos de Fifty5Blue no solo sirven para determinar qué programas son líderes de audiencia. Constituyen también la referencia utilizada por anunciantes, agencias de medios y comercializadoras para fijar precios publicitarios, valorar campañas y planificar inversiones. En la práctica, son la moneda con la que opera todo el mercado audiovisual.
Sin las autonómicas dentro del sistema, los anunciantes perderían una fotografía completa del consumo televisivo nacional. También resultaría más complicado comparar el rendimiento de programas emitidos simultáneamente por cadenas nacionales y autonómicas, calcular cuotas reales de mercado o establecer rankings completos de audiencia.
Los informes diarios elaborados por consultoras como Barlovento Comunicación, Dos30 o GECA dejarían de reflejar el comportamiento de un actor que sigue teniendo un peso relevante en numerosos territorios.
Las consecuencias tampoco serían menores para las propias cadenas autonómicas. En caso de consumarse la salida, dejarían de disponer del dato oficial homologado que utiliza el mercado para valorar audiencias. Eso podría complicar tanto la comercialización publicitaria como las comparaciones con el resto de operadores nacionales, salvo que durante ese periodo se implantara algún sistema alternativo de medición. Precisamente esa posibilidad forma parte de las incógnitas abiertas. En cualquier caso, el margen es mínimo.
El contrato actual finaliza el próximo 31 de julio y las posiciones siguen muy alejadas. La tensión llega además en un momento especialmente delicado para la industria de la medición de audiencias.
La transformación del consumo audiovisual ha obligado a todas las empresas del sector a replantear sus metodologías para integrar el visionado lineal tradicional con el consumo bajo demanda, las plataformas de streaming, la televisión conectada y los dispositivos móviles. Fifty5Blue ha convertido precisamente esa evolución tecnológica en uno de los ejes de su nueva estrategia empresarial tras abandonar definitivamente la marca Kantar Media.
Sin embargo, ese proceso de transformación coincide ahora con uno de los mayores conflictos contractuales vividos en el mercado español en los últimos años.
Quedan apenas tres semanas para evitar una ruptura que tendría consecuencias para todos los actores del sector: para la empresa que mide las audiencias, para las televisiones autonómicas, para anunciantes y agencias y, en definitiva, para un mercado que desde hace décadas ha utilizado un único dato como referencia común.
Si no hay acuerdo antes del 31 de julio, la fotografía diaria de las audiencias en España dejará de incluir, por primera vez en muchos años, a las 12 televisiones públicas autonómicas agrupadas en la Forta.
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