HBO Max ha estrenado la segunda temporada de Furia, la sátira creada por Félix Sabroso que, en esta ocasión, encuentra la comedia en una plataforma de streaming ficticia Leer HBO Max ha estrenado la segunda temporada de Furia, la sátira creada por Félix Sabroso que, en esta ocasión, encuentra la comedia en una plataforma de streaming ficticia Leer
«Ha sido como subir el Everest porque había muchísimos retos», dice Félix Sabroso sobre la difícil tarea de confeccionar la segunda temporada de Furia, que puede verse ya en HBO Max. Su comedia sobre un grupo de mujeres entre la rabia y la ira se convirtió con su primera temporada, protagonizada por Carmen Machi o Candela Peña, en una de las series más exitosas de la plataforma. Fue, según ésta aunque sin cifras oficiales, una de sus ficciones más vistas del año pasado y también recibió premios como el Ondas y el Fotogramas de Plata para su elenco, así que se entiende que el encargo de nuevos capítulos llegase pronto.
«Pensé que la mejor manera era crear nuevas historias en vez de estirar el chicle de algo que había funcionado, pero eso siempre genera un hándicap de fidelización; los espectadores son como niños, les gusta ver los mismos personajes y las mismas historias repetidas«, asegura el guionista y director. Llegó entonces a una solución intermedia: continúan los personajes de Claudia Salas y Ana Torrent, que no habían tenido suficiente desarrollo, y se incorporan otros encarnados por Carmen Maura, Cecilia Suárez, Maribel Verdú, María León, Clara Sans y Ana Mena.
Pero, a diferencia de la temporada anterior, donde cada historia tenía una leve conexión con el resto, esta vez Sabroso ha querido «que estuvieran entroncadas entre sí con un tema superior, que es cómo la sociedad en la que vivimos se está convirtiendo en una sociedad articulada por las leyes del espectáculo: todo es exhibible y susceptible de ser transformado en un negocio lucrativo«. Y ese negocio, curiosamente, no es otro que el de las plataformas de streaming.
Así, el personaje de Verdú es una ejecutiva de Núcleo, una compañía internacional que lo mismo produce una serie sobre el momento de desquicie de Tina (Salas) en la temporada anterior que un programa magufo presentado por una gurú llamada India (Suárez). «Queríamos hablar de las grandes corporaciones y de cómo tratan la realidad, los contenidos y al personal; cómo funcionan casi como un elemento distópico, no solo las plataformas sino las grandes empresas», expone Sabroso.
Se las retrata como lugares de trabajo cuando menos peculiares, pero no lejanos de la realidad, como señala Jau Fornés, director de varios episodios: «En este caso es una plataforma de contenido, pero hay muchas multinacionales que hacen este tipo de cosas, que de repente tienen pausas en medio del trabajo con baile, sobre todo en Asia, o tienen comités de la verdad para hablar de si hay problemas entre ellos. Todo eso existe». Y Sabroso añade: «Nosotros lo llevamos a un territorio hiperbólico, pero intentamos no cortar el hilo con la realidad. Tocar la línea roja, pero no cruzarla».
Pero lo importante en Furia 2 no es tanto la plataforma sino el mundo en el que existen; el de Instagram y TikTok y del scroll infinito. «La serie es espejo deformante, pero pretende retratar cómo la realidad ha empezado a pasar a un segundo término, para que la representación de esa realidad tenga más peso», opina el creador.
«Esa especie de vocación transformadora que teníamos antes los creadores o los artistas, ahora se ha democratizado. Todo el mundo quiere participar de un juego sistémico que es la exposición: qué come esa mañana, qué le pasa con su pareja o sus conflictos vitales. Y si no están expuestos y traducidos en una serie de comentarios, de likes o de haters, no tiene mucho valor. Estamos contribuyendo a nuestra infelicidad». Y Fornés añade: «Si hay una pelea o hay un problema, la gente ya no va a mediar; la gente lo que hace es grabarlo. Todo es exposición. Parece mentira que hayamos ido para atrás en ese aspecto».
La paradoja es hablar de todo esto desde dentro de una plataforma, que es quien encarga, financia y exhibe la serie. ¿Cómo es, entonces, la pugna entre la creatividad y el famoso algoritmo? «Todo eso forma parte de la lucha diaria de cualquier autor que trabaje para una gran corporación, pero también es un reto con el que debemos jugar, al igual que un director de cine en época de represión o de censura tenía que ingeniárselas para poder contar lo que quería contar. Todos los sistemas tienen grietas. Y lo que cuenta Furia es rotundamente libre y arriesgado».
«Evidentemente, yo tengo que pactar con el sistema con el que estoy jugando: para hacer espectáculo, para tener actrices muy potentes, para que haya muchos puntos de giro, para que haya humor… Está prohibido aburrir«, sopesa Sabroso, aunque aclara que está más que satisfecho con su compañero de viaje. «HBO, tanto en España como en Estados Unidos, ha apoyado mucho la serie. Furia es una rara avis. Es una ficción construida para ponerle un espejo a la realidad. Y un espejo bastante cruel». Y concluye: «No quiero que la serie se quede en un efecto de ‘mujeres vengadoras’ como si estuviésemos viendo Kill Bill rodeados de colorines y actrices muy potentes. Tiene una ambición más amplia: el compromiso de participar en lo social contando algo y retratándolo».
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