El Gobierno sondeó a través de un ministro a Felipe VI sobre la oportunidad de que hiciera una llamada al rey de Marruecos, Mohamed VI, para hablar sobre la crisis de Ceuta, según confirman a EL PAÍS fuentes del Ejecutivo y de la Casa Real. La llamada no se ha producido “de momento”, según indican las mismas fuentes. En la Casa Real están a la espera de ver cómo evolucionan los acontecimientos que se iniciaron con la entrada masiva de los pasados días 30 y 31 de julio, pendientes de la actuación por parte del Gobierno, y valoran la oportunidad de la llamada o incluso de la visita a la ciudad autónoma “cuando sea útil y razonable” y lo pida el presidente Pedro Sánchez, algo que no ha sucedido.
Felipe VI no descarta esa intervención o la visita a la ciudad si lo pide el presidente y cuando sea “útil y razonable”
El Gobierno sondeó a través de un ministro a Felipe VI sobre la oportunidad de que hiciera una llamada al rey de Marruecos, Mohamed VI, para hablar sobre la crisis de Ceuta, según confirman a EL PAÍS fuentes del Ejecutivo y de la Casa Real. La llamada no se ha producido “de momento”, según indican las mismas fuentes. En la Casa Real están a la espera de ver cómo evolucionan los acontecimientos que se iniciaron con la entrada masiva de los pasados días 30 y 31 de julio, pendientes de la actuación por parte del Gobierno, y valoran la oportunidad de la llamada o incluso de la visita a la ciudad autónoma “cuando sea útil y razonable” y lo pida el presidente Pedro Sánchez, algo que no ha sucedido.
El rey Felipe VI sigue la crisis migratoria, social y política de Ceuta al día. De forma inusual y para reflejar esa preocupación, recibió en su residencia de verano en Palma al presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, y ha llamado para contrastar pareceres sobre la grave situación al jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, al presidente de Melilla, Juan José Imbroda, y al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. Al que no ha llamado aún es al rey de Marruecos, Mohamed VI.
El presidente Sánchez no le ha pedido directamente esa comunicación, pero un ministro de su Gabinete sí trasladó a los responsables de la Casa Real la idea de que esa llamada a Mohamed VI, “motu proprio”, podría “ayudar” y resultar conveniente “para darle las gracias” por la actuación de Marruecos en los días siguientes a la avalancha de inmigrantes que irrumpieron en Ceuta el 30 de julio y para valorar que el país vecino los recogiera de vuelta, según ratifican distintas fuentes conocedoras de esa intervención.
El Gobierno de España ha evitado en todo lo posible entrar en confrontación con Marruecos para responsabilizarle de los graves incidentes ocurridos a finales de julio o de la inacción de sus fuerzas policiales y ha apuntado hacia un efecto llamada impulsado y promovido por redes sociales y mafias sin identificar. El PP de Alberto Núñez Feijóo reaccionó primero de una manera tibia contra Marruecos, para centrar sus ataques hacia la mala gestión de la crisis y una nula previsión o carencia de información e inteligencia por parte del Ejecutivo de Sánchez, pero con los días su estrategia se ha endurecido también hacia el país vecino, al que el líder popular llegó a acusar de practicar “un chantaje” con ese tipo de actuaciones.

Finalmente, la conexión directa de Felipe VI con Mohamed VI no se produjo porque la Casa Real consideró que podría malinterpretarse públicamente ahora, en un contexto en el que la crisis aún está lejos de superarse. Los monarcas no mantienen ni la relación particular ni los vínculos personales que sí tenían el rey Juan Carlos y Hasan II, que se consideraban mutuamente hermanos y hablaban frecuentemente ante las periódicas crisis entre ambos países. Tanto Felipe VI como Mohamed VI son menos expansivos y más reservados que sus progenitores, según fuentes diplomáticas que han estado presentes en sus encuentros más directos. “La relación no es mala, pero es diferente”, exponen esas fuentes. El interés de ambos por los respectivos países es crucial y, de hecho, en la Casa Real española se valora que Mohamed VI pidiera en su día asesoramiento a la embajada de España en Rabat para encontrar una profesora de español para su hijo, el heredero al trono, Mulay Hasán.
En la Casa Real no descartan que Felipe VI pueda, en próximos días o semanas, realizar esa llamada a Mohamed VI o visitar Ceuta, pero cuando sea “útil y razonable” y se decida en consonancia con lo que proceda y se considere conveniente por parte del Gobierno, que es el que determina la oportunidad de ese tipo de desplazamientos. Tesis en la que coinciden con el Gobierno, que ha desplazado a la zona ocho ministros en estas semanas y cuya portavoz lleva asentada en la ciudad varias jornadas. Otras fuentes gubernamentales apuntaron que en algún momento de esta crisis se trasladó desde la Casa Real la opción de una visita exprés del rey Felipe VI a Ceuta, como la que hizo el presidente Sánchez el 31 de julio, al día siguiente de la entrada masiva de inmigrantes en la ciudad, pero se descartó la idea. En la Casa Real desmienten esa hipótesis. Sánchez ha celebrado desde entonces y desde su residencia de verano en La Mareta (Lanzarote) varias reuniones telemáticas de coordinación con sus ministros, pero no ha regresado aún a la ciudad.
El presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, fue el primero que indicó que el Rey tiene pensado acudir a esa población tras mantener el encuentro bilateral con el monarca el pasado 6 de agosto en Palma: “El Rey está comprometido con su visita a Ceuta, es un compromiso que ha adquirido y lo hará, porque el Rey cumple con su palabra; lo que no le puedo decir es cuándo”. Vivas ya precisó aquella jornada que el viaje se producirá cumpliendo la función constitucional del monarca, en alusión a que se organizará de acuerdo a lo que programe el Gobierno.
En el Ejecutivo actual son muy conscientes de la especial sensibilidad que podría despertar en Marruecos esa posible presencia de Felipe VI en Ceuta, como ya ocurrió con la única que realizó el 5 de noviembre de 2007 el rey emérito, Juan Carlos I, con la entonces reina Sofía. Aquella duró apenas cinco horas, pero marcó un hito histórico porque fue la primera de un jefe del Estado español en 74 años. La anterior había sido la del presidente de la Segunda República, Niceto Alcalá-Zamora, el 4 de noviembre de 1933. Los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia habían estado en Ceuta en 1927.
Juan Carlos I pronunció durante su estancia un discurso en el salón del trono del Ayuntamiento de Ceuta sin mencionar en ninguna ocasión a Marruecos, cuyas autoridades protestaron porque reivindicaban la soberanía de la ciudad y que la misma había sido expoliada. Juan Carlos I señaló entonces: “Tenía un compromiso pendiente con Ceuta, con los ceutíes y con sus autoridades, pero también con nosotros mismos como Reyes que se deben, ante todo, a todos los españoles”.
España en EL PAÍS
