
Ceuta es una ciudad “que no pierde la entereza ni con el alma en vilo”, dice su presidente, el popular Juan Jesús Vivas (Ceuta, 73 años), que lleva más de 25 años en el poder y hoy se muestra “indignado con lo ocurrido”. Ceuta, en efecto, es un enclave singular, tanto por su situación geopolítica como por su población diversa, lo mismo musulmana que cristiana, de origen español y marroquí, que convive en armonía. Había que ver estos días a los militares dando instrucciones a los migrantes en su mismo dialecto, el dariya. Otra peculiaridad de la ciudad es el propio presidente, un hombre moderado en tiempos de estridencias políticas, al que es difícil sacarle un exabrupto de ninguna clase contra el Gobierno socialista ni molestarse con su partido que, abrazado a las tesis de Vox, presenta una cara adversa al reparto solidario de menores extranjeros entre las comunidades que gobierna. Enfado no, pero firmeza, sí: Vivas se agarra a la ley y a la Constitución y de ahí no se mueve. En su despacho hay fotos con presidentes del PSOE y del PP. Y por supuesto, un chapiri de la Legión, el gorrillo de la fuerza militar más representativa de aquel norte de África español.

El dirigente confía en la fortaleza de pertenecer a Europa y se mantiene inflexible en la defensa de los musulmanes y en el reparto legal de menores en la Península
Ceuta es una ciudad “que no pierde la entereza ni con el alma en vilo”, dice su presidente, el popular Juan Jesús Vivas (Ceuta, 73 años), que lleva más de 25 años en el poder y hoy se muestra “indignado con lo ocurrido”. Ceuta, en efecto, es un enclave singular, tanto por su situación geopolítica como por su población diversa, lo mismo musulmana que cristiana, de origen español y marroquí, que convive en armonía. Había que ver estos días a los militares dando instrucciones a los migrantes en su mismo dialecto, el dariya. Otra peculiaridad de la ciudad es el propio presidente, un hombre moderado en tiempos de estridencias políticas, al que es difícil sacarle un exabrupto de ninguna clase contra el Gobierno socialista ni molestarse con su partido que, abrazado a las tesis de Vox, presenta una cara adversa al reparto solidario de menores extranjeros entre las comunidades que gobierna. Enfado no, pero firmeza, sí: Vivas se agarra a la ley y a la Constitución y de ahí no se mueve. En su despacho hay fotos con presidentes del PSOE y del PP. Y por supuesto, un chapiri de la Legión, el gorrillo de la fuerza militar más representativa de aquel norte de África español.
Pregunta. ¿Cómo se ha sentido Ceuta estos días?
Respuesta. Con tristeza, inquietud, preocupación y angustia. Al margen de las valoraciones políticas, la percepción de la gente es inequívoca. Esto era una ciudad asediada y no quiero dramatizar, pero, si no es asedio, es bloqueo. La gente percibió que aquello no era una crisis migratoria, era fundamentalmente un ataque, una vulneración de la integridad territorial de España. Hay cifras de que han salido unas 73.000 personas y Ceuta tiene 83.000 habitantes. Es difícil calificar eso de crisis migratoria. La gente tenía la percepción de que esto, si no orquestado, era favorecido o permitido por parte de Marruecos.
P. ¿La gente ha tenido miedo?
R. Sí, sí. La gente ha tenido miedo, se ha metido en sus casas, pero es una sociedad muy madura. Porque en mayo de 2021 ya tuvimos otro episodio, pero de menor entidad en cuanto al número. La ciudad está habituada a vivir con declaraciones y con pronunciamientos que tienen que ver con la geopolítica.
P. Dice usted que todavía hay 5.000 personas en la ciudad.
R. No tengo datos exactos, pero es lo que percibimos en función de los trabajos que se están haciendo. La normalidad significa que todas aquellas personas que han llegado a Ceuta de manera masiva e irregular y no se quieren volver de manera voluntaria, pues tienen que ser expulsadas mediante un procedimiento legal, pero inmediato y además a través de la frontera del Tarajal.
P. ¿Y confía usted en que eso vaya a ocurrir?
R. Bueno, creo que debe ocurrir. Porque esta vulneración de nuestra integridad territorial debe tener una respuesta contundente por parte de España y de Europa, porque si no, a los ceutíes les va a quedar la impresión de que esto sale gratis y en cualquier momento puede volver a repetirse. Hay que establecer unas reglas claras y aplicar la normativa europea en cuanto a rechazos en frontera, devoluciones y asilos. El Pacto Europeo de Migración y Asilo tiene que ser plenamente aplicable en esta frontera terrestre que tiene Europa en África. Si se deniega un expediente de devolución, se tiene que ejecutar y por la frontera del Tarajal. Y Marruecos debe tener una conducta consecuente con la normativa europea al respecto, porque las relaciones que tiene Marruecos con España y con el resto de Europa son muy fuertes en muchos ámbitos. En este también tiene que ser así.
P. ¿Cree que España tiene capacidad de traer al orden a Marruecos?
R. Todos queremos que haya unas buenas relaciones, pero si Marruecos no quiere tenerlas, pues habrá que pedirle que por lo menos respete. No le podemos pedir que cambie su política, ni siquiera la exterior; sus planteamientos son legítimos, pero sí que respete la integridad territorial de España, la seguridad de nuestras fronteras. Hay que pedírselo y hay que exigírselo. Y creo que se lo tiene que pedir y exigir España con el apoyo del resto de Europa.
P. ¿Cómo ha visto las reacciones adversas o a la defensiva de ciertos líderes europeos, caso de Francia o Italia?
R. Yo creo que el pronunciamiento por parte de 22 de los Estados miembros ha sido muy favorable, porque se está reconociendo que Ceuta es Europa y es la frontera de Europa. Nuestra principal fortaleza es que formamos parte de la Unión Europea, eso ha sido muy importante para el conjunto de España y fundamental para nosotros, que somos frontera.

P. El Gobierno ha tardado en reaccionar, que no lo vio venir, dicen. ¿Cómo lo califica?
R. Me da pena decirlo. Yo creo que nuestro comportamiento, y el mío en particular, con el Gobierno de la Nación ha estado siempre basado en la lealtad, en la responsabilidad, en el sentido de Estado siempre. Lo tuvimos en mayo de 2021, pero en este caso es distinto porque entonces no hubo una advertencia insistente por parte del Gobierno de la ciudad, que ahora sí se dio como consecuencia de las llegadas por vía marítima, que ya nos pusieron en una situación límite. Les dijimos que podíamos vernos como en 2021 en pocos días y la respuesta fue que esto se iba a arreglar, que era lo de todos los veranos, y nosotros que no, que no tenía pinta, y ahí lo tuvimos.
P. ¿Le ha pedido disculpas el Gobierno por no haber estado suficientemente acertado?
R. Yo no creo que a mí particularmente me tenga que pedir disculpas. Lo que hay que hacer ahora es prepararse para que no vuelva a pasar. Esto tiene que ser un antes y un después. Si no, va a ser muy difícil restablecer la confianza de los ciudadanos de Ceuta. La primera medida debe ser la expulsión de los que se han quedado de forma inmediata y por el Tarajal, empleando todos los recursos necesarios para que los expedientes puedan formalizarse; eso es solo cuestión de medios. Y luego… no quiero que se malinterprete, pero Marruecos nos ha demostrado que no es fiable. Entonces, no hay más remedio que poner los medios que sean necesarios para que no vuelva a hacer esto.
P. ¿Qué medios?
R. Hay que estudiar, no improvisar, pero se trata de infraestructuras físicas, dotaciones de efectivos, personal, medios materiales, tecnológicos… Nosotros queremos buenas relaciones: si es con la colaboración de Marruecos, perfecto. Esto le interesa a todo el mundo. Ahora, la frontera no puede estar sometida a esa duda permanente de cuándo Marruecos, otro día que le apetezca, va a abrir las puertas y que entre todo el mundo. Hemos sido siempre partidarios de la vía de la colaboración y del entendimiento, pero ahí está la respuesta.
P. ¿La movilización del Ejército también se demoró, no?
R. No se reaccionó con el empleo de las capacidades y medios proporcionales a la envergadura de lo que estaba pasando. El Ejército ha cumplido una función muy importante, está preparado, no ha habido uso de la fuerza y transmite seguridad.
P. ¿Conoce el número de menores solos que hay ahora mismo en Ceuta?
R. Antes de que empezaran las llegadas por mar, ya teníamos del orden de 180 menores cuando la capacidad ordinaria de Ceuta solo da para 29, según la ley. Cuando terminó la primera crisis de entradas por mar, antes de la avalancha, nos encontramos con 750. Lo que hay ahora no lo sabemos. Pero vamos a cumplir con la ley, como hemos hecho siempre, pero no podemos hacerlo solos, necesitamos el apoyo del Estado. Tenemos muy buena relación con el Ministerio de Juventud e Infancia y creo que ahora seguirán apoyándonos. Entre todos trataremos de evaluar la situación y de buscarle una solución.
P. ¿Encuentra el mismo apoyo por parte de los presidentes de su partido que gobiernan en otras comunidades autónomas y que han rechazado este reparto solidario de menores no acompañados?
R. Hay cortapisas, pero se están sacando menores [a la Península]. Tenemos que esgrimir el imperativo de la ley. Nosotros apoyamos el Real Decreto-Ley 2/2025 [de reparto de menores no acompañados entre las comunidades] y lo seguimos apoyando. Es un instrumento necesario. La ley la vamos a cumplir a rajatabla, porque además esto ya no es solamente legislación nacional, esto son directivas comunitarias y son convenciones internacionales que España tiene firmadas.
P. Pero ahora la situación será más complicada, por los pactos con Vox en Extremadura, en Aragón, Castilla y León, Andalucía.
R. Yo espero que no lo complique. Nosotros hemos aplicado la ley, consideramos que la ley está en vigor y, por tanto, que se tiene que seguir aplicando. Esta Administración, desde luego, va a hacer todo lo posible porque la ley se siga aplicando.
P. Feijóo ha estado en Ceuta con usted. ¿Qué le ha transmitido sobre esto?
R. No hemos tratado ese asunto, se lo digo con sinceridad, porque claro, aquí teníamos la mayor. En la reunión que tuve con el presidente del Gobierno me acompañó el consejero de Presidencia de la ciudad, que es quien lleva el área de Menores, y le planteó al presidente que la ciudad no puede soportar esa cifra, es decir, si la ciudad tuviera que soportar solo la acogida de los 750 contabilizados, entraba en bancarrota.
P. ¿Qué opina de los pronunciamientos de Vox sobre los musulmanes? Al político ultra Alvise le gritaron el sábado en Ceuta que eso no era Torre Pacheco y le acorralaron.
R. En Ceuta, el sentimiento de España se lleva de una manera muy clara, rotunda, compartido por todos los ceutíes, recen como recen y se llamen como se llamen. Ceuta es un modelo de convivencia entre diferentes credos, culturas y orígenes. Por tanto, es un concentrado de los principios y valores que están en la base de nuestra Constitución.
P. Pero los pactos del PP con Vox tienen un marcado cariz antimusulmán. En Ceuta tendrán relaciones difíciles.
R. Nosotros defendemos la igualdad de todos los ceutíes, recen como recen y se llamen como se llamen. Y un modelo de sociedad en donde cada ciudadano se sienta libre de poder expresar sus creencias y celebrar sus tradiciones y sentirse orgulloso de su origen. Ese modelo de sociedad y esa igualdad son para nosotros innegociables. Por ahí no pasamos, son nuestros vecinos, amigos del alma, compañeros.

P. En ese sentido, ¿sienten el completo apoyo de su partido? Porque algunas declaraciones del PP son muy parecidas a las de Vox en este aspecto.
R. Bueno, yo no he estado más que en el Partido Popular, y esta opinión que estoy manifestando la he defendido desde el primer día. Y a mí nadie me ha llamado la atención. Y el día que yo no pueda defender esto, pues no estaré aquí. Aquí o convivimos juntos en paz y armonía o naufragamos juntos. Es decir, no hay otra opción. En eso somos inflexibles… No quiero acabar sin hablar de los muertos…
P. Desde luego.
R. Nosotros sentimos como propio este drama irreparable. Hay 88 cuerpos en la morgue [a mediodía del sábado] y también hay al otro lado de la frontera. Es una barbaridad. Un drama irreparable que se podía haber evitado.
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