El final del silencio de José Luis Rodríguez Zapatero le ha servido al PSOE para mitigar parcialmente el desasosiego que le carcome desde hace más de dos meses. El Gobierno y el PSOE han cerrado filas formalmente y aseguran que probará su inocencia, pero el sabor de boca que el expresidente ha dejado en su entrevista en RTVE, en la que ha negado su participación en el rescate de 53 millones de euros de la aerolínea Plus Ultra en la pandemia y no ha aclarado el origen de las joyas tasadas en 1,3 millones que guardaba en una caja fuerte en su oficina, empeora conforme se desciende en el escalafón socialista.
La cúpula socialista se muestra “convencida” de la inocencia del ex presidente mientras dirigentes territoriales y cargos del Ejecutivo piensan que no fue “convincente” con las joyas
El final del silencio de José Luis Rodríguez Zapatero le ha servido al PSOE para mitigar parcialmente el desasosiego que le carcome desde hace más de dos meses. El Gobierno y el PSOE han cerrado filas formalmente y aseguran que probará su inocencia, pero el sabor de boca que el expresidente ha dejado en su entrevista en RTVE, en la que ha negado su participación en el rescate de 53 millones de euros de la aerolínea Plus Ultra en la pandemia y no ha aclarado el origen de las joyas tasadas en 1,3 millones que guardaba en una caja fuerte en su oficina, empeora conforme se desciende en el escalafón socialista.
“Nos ha convencido”, sentencia un peso pesado de la cúpula del PSOE, donde la expectación “era absoluta”. “Confiamos en su inocencia, pero tenía que decírselo de viva voz a los españoles, que le escucharan, en este negociado hay que explicarse y lo ha hecho con seguridad”, añade otro miembro prominente de la dirección federal socialista. “Siempre es mejor dar explicaciones y dentro de lo posible ha salido bien. Ha dicho lo que podía decir, lo demás lo hará ante el juez”, piensa un ministro. “Es un alivio, pero me sabe a poco. Yo esperaba más”, añade un diputado del Congreso que “tenía toda la fe puesta en la entrevista”. “Las alturas dicen una cosa y la militancia piensa otra. Arriba se convencen entre ellos de que la entrevista ha ido bien y abajo, a ras de suelo, los compañeros siguen con las mismas dudas o más. ¿Qué es eso de que las joyas eran un regalo personal, que no le atribuya el valor de 1,3 millones y que lo va a someter a otra prueba? ¿Vamos a poner en duda también al Instituto Gemológico Español, que participó en la tasación [realizada por la joyería Ansorena]? Como mínimo suena raro”, advierte un miembro del segundo nivel del Gobierno. “Esa es la parte en la que más se ha tambaleado”, comparte un integrante de la cúpula del PSOE.
Pedro Sánchez no se ha pronunciado ni en el homenaje que el partido le ha dedicado en Ferraz a Manuel Escudero, presidente de la fundación Avanza, el think tank socialista, fallecido en marzo, ni después en el Congreso, adonde ha acudido para votar en el último pleno del curso político. El presidente ha dejado en el acto, que ha coincidido con el tercer aniversario de las últimas elecciones generales, el recado a Alberto Núñez Feijóo de que no debe verse ya en La Moncloa. “Cumplimos tres años de azarosa legislatura. Alguno el 23 julio se llevó un disgusto y no se lo ha sacado de la cabeza ni del cuerpo. Lo digo porque ayer [por el miércoles] escuché a Feijóo decir que sería presidente. Se le olvida una cosa: hay unas elecciones de por medio, y ya veremos”.
Sesenta y cinco días después de ser imputado por tráfico de influencias y blanqueo de capitales, acusaciones que el juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional amplió abriendo una pieza separada por un delito fiscal y de contrabando por las dudas sobre el origen de las joyas, las respuestas de Zapatero han dejado “un regusto agridulce”, según el alcalde de una capital de provincias. La falta de concreción sobre la procedencia y el valor del ajuar le siguen resultando especialmente insuficientes a la decena de dirigentes territoriales consultados. Zapatero ha asegurado que las joyas no responden a un “afán patrimonial” y que se trata de “un regalo de cortesía, personal, de hace muchos años”. “En absoluto hay intención de defraudar [pero] Lo tiene que saber primero la justicia, hay que respetar los tiempos”, ha esgrimido. “Lo de las joyas no es nada convincente”, lamenta un secretario general autonómico, que ha visto a Zapatero “a la defensiva” y “obligado por las circunstancias.
Zapatero ha expresado su “gratitud” al PSOE, pero ha pedido que su apoyo “no lo haga por fe sino por los hechos”. “Con todo lo que he luchado mi vida por el Partido Socialista, que lo llevo a la sangre, sufro mucho pensando que el Partido Socialista pueda sufrir por la situación en la que me encuentro”, ha afirmado en la entrevista en la que por primera vez ha dado la cara en público desde que comenzó la investigación. “En la parte de Plus Ultra es donde ha estado mejor, pero con las joyas dichosas…”, apunta un senador.
Otro diputado cree que Zapatero “ha metido algo de reflexión y retrospectiva en el manejo de las joyas, lo que parece asumir un error pero no dolo”. La contundencia con la que el ex presidente se ha referido a ellas en un momento de la entrevista -“Me producen una alergia profunda”- ha sorprendido en las filas socialistas. Y ha suscitado más preguntas: “Pues que se las dé a Patrimonio Nacional”, observa un presidente de Diputación que concluye que “si bien Zapatero dice que no nos pide un acto de fe, en realidad es eso lo que está haciendo. Que le creamos”.
Los contratos de Whathefav S. L.,la empresa de las hijas del expresidente, por más de un millón de euros con Análisis Relevante e Inteligencia Prospectiva, de los hermanos venezolanos Amaro Chacón, son otro de los asuntos que más malestar, pero han sido las joyas las que han concentrado la mayor parte de los recelos dentro del PSOE. El “consuelo” de un barón territorial es que Zapatero “ha dado la cara”.
“Zapatero ya llega tarde, salió en ese vídeo que grabó acelerado el primer día y hasta hoy. No ha explicado todo lo que me gustaría pero al menos ha dicho que dará todas las explicaciones ante el juez”, opina un senador. “Tenía que salir, no podíamos estar en este impasse, lo necesitábamos”, zanja un dirigente con galones de Ferraz, consciente de la ansiedad que la investigación a Zapatero ha generado en toda la estructura del PSOE.
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