El miedo a la inteligencia artificial (IA) se ha instalado con fuerza en el debate público. En los últimos días se ha hablado de “posible extinción” de la humanidad, de que esta tecnología puede resultar “incontrolable” y de que la propia industria —y no las autoridades— debe autorregularse para contener sus avances. Estos sistemas son ya muy potentes y, visto el ritmo de crecimiento, nadie sabe hasta dónde podrían llegar en los próximos años o meses.
Algunos expertos creen que no hay ninguna prueba científica que invite a pensar que esta tecnología podría provocar la extinción, y que sostener eso puede obedecer a intereses muy concretos
El miedo a la inteligencia artificial (IA) se ha instalado con fuerza en el debate público. En los últimos días se ha hablado de “posible extinción” de la humanidad, de que esta tecnología puede resultar “incontrolable” y de que la propia industria —y no las autoridades— debe autorregularse para contener sus avances. Estos sistemas son ya muy potentes y, visto el ritmo de crecimiento, nadie sabe hasta dónde podrían llegar en los próximos años o meses.
Tecnología en EL PAÍS
