En septiembre de 2022, el nombrado este viernes director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, el comisario José Luis Santafé Arnero (Madrid, 60 años), asumía el cargo que ha ocupado hasta ahora, el de jefe superior en Baleares. Y lo hacía con un discurso en el que, ante el director general Francisco Pardo, la entonces delegada del Gobierno en esta comunidad y hoy secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, y el en aquel momento DAO, el también comisario José Ángel González, recordaba sus orígenes humildes: “Gracias por confiar una vez más en aquel muchacho del [madrileño] barrio de Malasaña que en la década de los 80 deseaba con todas sus fuerzas ser policía en un entorno que empujaba a acabar siendo todo lo contrario”.
El comisario José Luis Santafé, considerado un alto mando alejado de luchas internas, debe restituir tras ser nombrado DAO el prestigio de la institución tras los últimos escándalos
En septiembre de 2022, el nombrado este viernes director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, el comisario José Luis Santafé Arnero (Madrid, 60 años), asumía el cargo que ha ocupado hasta ahora, el de jefe superior en Baleares. Y lo hacía con un discurso en el que, ante el director general Francisco Pardo, la entonces delegada del Gobierno en esta comunidad y hoy secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, y el en aquel momento DAO, el también comisario José Ángel González, recordaba sus orígenes humildes: “Gracias por confiar una vez más en aquel muchacho del [madrileño] barrio de Malasaña que en la década de los 80 deseaba con todas sus fuerzas ser policía en un entorno que empujaba a acabar siendo todo lo contrario”.
Ahora, tres años y medio después, es el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el que pone su confianza en este “muchacho de Malasaña”, aunque en esta ocasión para una misión que excede lo estrictamente policial. Desde su puesto de máximo jefe de la Policía Nacional, Santafé debe restituir la imagen de una institución con más de 74.000 agentes, muy tocada desde que se conoció a mediados de febrero la querella por supuesta agresión sexual contra su antecesor en el puesto y salieron a la luz poco después los audios de un alto mando destinado en la embajada española en Nueva Delhi acosando presuntamente a una subordinada.
El nombramiento del comisario Santafé como DAO ha cogido por sorpresa a buena parte de sus compañeros, pero más porque su nombre no aparecía en ninguna de las quinielas para ocupar el cargo ―en Interior y en la opinión pública se había asentado la idea de que este puesto lo iba a ocupar por primera vez una mujer como gesto simbólico ante la presunta agresión sexual que ha desencadenado la crisis― que porque no se le considere capacitado para ocupar el puesto. “Han elegido a un buen policía como DAO, uno de perfil bajo y con buenas relaciones personales”, señalaba a EL PAÍS un alto mando ya jubilado que admitía también que no se esperaba que el elegido fuera Santafé.
El “perfil bajo” le viene por haber hecho buena parte de su carrera profesional fuera de Madrid, principalmente en Baleares, alejado de las redes de poder e influencia que se forman en torno a la junta de gobierno, el órgano formado por 15 altos mandos de la Policía Nacional que asesora al director general y en el que no faltan las rencillas y rivalidades internas. Ahora él formará parte de este órgano. “Santafé ha hecho casi toda su carrera en Baleares y, además, en puestos operativos, la mayoría de las veces en unidades de Seguridad Ciudadana [encargadas de asegurar el orden público y prevenir la criminalidad]. Conoce lo que es la calle y la delincuencia de primera mano”, destaca un agente que estuvo a sus órdenes y que este viernes aplaudía el nombramiento del comisario como director operativo.
De su etapa en las islas viene su relación con la que se ha convertido en su principal valedora dentro de Interior, la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo. Ella era la delegada del Gobierno en esta comunidad cuando fue nombrado jefe superior y en aquel acto en el que él se presentó como un “muchacho de Malasaña”, Calvo no dudó en dirigirse a él como “nuestro querido comisario”. Una buena relación que se volvió a plasmar públicamente el pasado diciembre cuando ella asumió la secretaría de Estado y Santafé se trasladó a Madrid para estar presente en su toma de posesión. En su discurso, Calvo no ahorró elogios hacia él y otros mandos de las fuerzas de seguridad en ese territorio. Varias fuentes policiales atribuyen, de hecho, a la número dos de Interior buena parte de la responsabilidad de que el nombre de Santafé estuviera sobre la mesa de Grande-Marlaska y que este se haya decantado por él para cerrar la crisis.
Sus subordinados describen a este comisario como “cercano”, que más de una vez se tomaba un café con ellos como uno más, pero también firme para hacerse respetar. “Si te tiene que leer la cartilla, te la lee”, recalca uno, que recuerda que “no se le caían los anillos” aunque fuese jefe y se ponía al volante de un vehículo policial para trasladar detenidos si era necesario. “Sobre todo es muy buen gestor de equipos”, destaca otro mando, que añade que, cuando había un repunte en las estadísticas de criminalidad en Baleares de cualquier delito, adoptaba rápidamente medidas para ponerle freno. “En eso a veces era terco”, apostilla como pero. “Aúna autoridad, experiencia y conocimiento operativo. Posiblemente, uno de los mejores para el puesto de DAO”, aplaudía la decisión de Interior otro mando policial.
En las horas posteriores a conocerse que iba a ocupar el puesto de director operativo en un momento tan crítico para la policía, era prácticamente imposible encontrar a alguien dentro de la policía que cuestionara su nombramiento. De hecho, un alto mando preguntado recordaba que, en diciembre de 2019, cuando era el número dos de la jefatura de Baleares, “supo bregar muy bien” con el escándalo de las 16 niñas tuteladas que se prostituían en esta comunidad. Aquella causa finalmente fue archivada por la Fiscalía tras constatarse que no había ninguna trama organizada. “Su actuación entonces fue una demostración de buen hacer”, recalca.
En el discurso de 2022 de su toma de posesión como jefe superior de Policía en Baleares, el mismo en el que se autodefinió como un “muchacho de Malasaña”, Santafé afirmó que sería “valiente a la hora de tomar decisiones”. Los resultados al frente de esta comunidad desde entonces parecen avalarle, con descensos en el último año en los delitos más graves, como agresiones sexuales, secuestros o asesinatos consumados, según la reciente estadística de criminalidad de Interior. La próxima semana, cuando tome posesión del puesto de director adjunto operativo, tendrá ocasión de fijar las líneas maestras para lograr la principal misión que se le ha encomendado: sacar a la Policía Nacional del actual bache que atraviesa.
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