Skip to content
Tendencia
abril 10, 2026Perfumerías Avenida, a levantarse ante Estudiantes abril 10, 2026El Consejo de Informativos de TVE se harta de las trabas de la dirección de RTVE y pone fecha para la votación en la que los trabajadores decidirán «acciones de protesta» abril 10, 2026El creador de la nueva primera equipación de Unionistas: “Hay muchas camisetas con rayas finitas y se han puesto de moda” abril 10, 2026Unos libros que quedan fuera de bibliotecas, una tirita gigante y otros planes culturales para bailar en la calle abril 10, 2026Muere Afrika Bambaataa, pionero del hip-hop, a los 68 años abril 10, 2026Jorge García: «No estamos sacando puntos por jugadas particulares y momentos muy exactos» abril 10, 2026Supervivientes 2026: Jorge Javier Vázquez frena a José Manuel Soto tras una acusación de «violencia» en directo abril 10, 2026Manel Fuentes y su gran «historia de amor» con Tu cara me suena: «No puedo disociar lo que hago con lo que soy» abril 10, 2026El PP se atasca con la guerra de Irán: “Nos hemos quedado en tierra de nadie” abril 10, 2026El Congreso y el Senado alertan por quinto año de la vulneración de la norma para poner límites a los ‘lobbies’
  viernes 10 abril 2026
  • Entradas
  • Sobre Nosotros
  • Contacto
VozdelMomento -  La actualidad al instante. Noticias nacionales e internacionales.
  • Portada
  • Nacional
  • Internacional
  • Entretenimiento
  • Tecnología
  • Deportes
  • Sociedad
  • Cultura
  • Economía
VozdelMomento -  La actualidad al instante. Noticias nacionales e internacionales.
VozdelMomento -  La actualidad al instante. Noticias nacionales e internacionales.
  • Portada
  • Nacional
  • Internacional
  • Entretenimiento
  • Tecnología
  • Deportes
  • Sociedad
  • Cultura
  • Economía
  • Entradas
  • Sobre Nosotros
  • Contacto
VozdelMomento -  La actualidad al instante. Noticias nacionales e internacionales.
  Cultura  Teléfono rojo
Cultura

Teléfono rojo

abril 4, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

El poder siempre es consciente de la importancia de un buen cuento, de una historia grande que oculte lo demás, tapando cualquier barbaridad tras un chicle de fresaEl anterior nota al pie – Tened cuidado
El cinco de abril de 1963, seis meses después de la crisis de los misiles de Cuba, el Gobierno de la Unión Soviética aceptó la propuesta de su contraparte estadounidense de establecer una línea directa entre Washington y Moscú para situaciones urgentes. En realidad, la propuesta original había partido de la URSS, que ya había expresado su preocupación por la posibilidad de que se declarara accidentalmente una guerra, como se afirma en el Memorándum de entendimiento que se firmó en Ginebra en junio de aquel año (la copia del acuerdo está disponible en el archivo digital del Departamento de Estado). Y la primera frase que se transmitió por el flamante sistema decía así, en mayúsculas: THE QUICK BROWN FOX JUMPED OVER THE LAZY DOG’S BACK 1234567890, que vendría a ser, descontando los números, “el raudo zorro marrón saltó sobre el lomo del perezoso perro”.

Dean Rusk, secretario de Estado con John Fitzgerald Kennedy y Lyndon B. Johnson, contaba que el gran ministro de Asuntos Exteriores que fue Andrei Gromiko (sus Memorias son altísimamente recomendables) le llegó a preguntar qué demonios significaba la frase de marras. Teniendo en cuenta que los traductores rusos lo averiguaron enseguida, es obvio que Gromiko estaba ironizando con el pragmático halcón, tan capaz de parar los pies a Douglas MacArthur en Corea como de defender la guerra de Vietnam, que costó la vida de entre dos y tres millones de personas; pero, sea como sea, el mensaje estaba tan poco codificado como la respuesta soviética (una descripción de una puesta de sol en Moscú, según el Criptomuseo de los Países Bajos): era un pangrama, es decir, una frase que contiene todas las letras de un abecedario determinado y que, en el caso del zorro y el perro, se solía utilizar para practicar mecanografía o probar máquinas de escribir, teclados de ordenadores, tipografías y, en efecto, sistemas de comunicación entre superpotencias.

A veces, la realidad es más sencilla de lo que parece. Lo único verdaderamente relevante de esa anécdota es el motivo de que se usaran mayúsculas, y solo lo es por la importancia de lo trivial: que la máquina no tenía minúsculas, lo cual nos lleva al quid de la cuestión. En el imaginario de la mayoría de la gente, aquella “línea caliente” entre la URSS y EEUU era un teléfono; en parte, por esa maravilla cinematográfica llamada Dr. Strangelove que surgió del encuentro de Red Alert (Peter George) con el siempre genial y subversivo Stanley Kubrick y el no menos subversivo Terry Southern, de quien se acaba de reeditar su feroz Candy en castellano, de la que no hablaré porque me toca directamente. Sin embargo, ni era el teléfono rojo de la película ni lo podía ser, por las limitaciones inherentes al lenguaje hablado. Era un teletipo y, aunque no evitó jamás ninguna guerra, entretuvo bastante a sus operadores, que se dedicaron durante años a intercambiar relatos de Mark Twain, Antón Chéjov y demás para pasar el rato o asegurarse de que la línea seguía operativa, como comenta Rusk en As I Saw It, no traducido a nuestro idioma.

Desconozco qué intercambiarán ahora por la red de satélites y fibra óptica que acabó sustituyendo al télex. La guerra fría también fue una guerra cultural –si es que no lo fue sobre todo– y, al no haber ya una verdadera contraposición de modelos culturales, es posible que tampoco se sientan en la necesidad de competir en dichos términos o, simplemente, de fingirse cultos. De lo que no cabe duda es de que, con independencia del tipo de materiales que intercambien por chat y correo electrónico, la ficción sigue teniendo más peso a efectos colectivos que la sobria y cargante realidad. Por mucho tiempo que pase y mucho que se explique, aquel trasto de color negruzco seguirá siendo un teléfono y, además, rojo. No es algo propio de la “cultura pop”, como se ha dicho durante décadas, sino de nuestra especie, aunque solo sea por la razonable pretensión de adornar o simplificar lo complejo. Queremos cosas fáciles y bonitas, fábulas que no nos incordien. Si hay un Kubrick de por medio, liberan; si no, condenan. Y nuestra querencia, que en el ejemplo propuesto en este artículo no tuvo consecuencias graves, puede ser suicida.

Mas noticias

Isabel Allende: “No podría escribir una novela sobre Trump, necesito la distancia del tiempo”

abril 9, 2026

Bruce Springsteen, en el inicio de su gira en Minneapolis: «EEUU es una nación deshonesta, imprudente y depredadora»

abril 1, 2026

El director iraní Asghar Farhadi insta a los artistas a protestar contra la guerra: “Unámonos para detener este acto inhumano”

abril 7, 2026

El cine español hace historia en Cannes: Almodóvar, Sorogoyen y los Javis competirán por la Palma de Oro

abril 9, 2026

Antes de ser secretario de Estado, Dean Rusk estuvo en el Departamento de Guerra de los EEUU y, a pesar de la situación del Extremo Oriente en aquella época, descubrió que los únicos documentos que había en sus archivos sobre esa zona del mundo eran “un ejemplar” de una guía turística (la Murray’s Tourist Handbook), un informe de 1925 de un “agregado militar” británico y “un cajón de artículos” del New York Times. Dusk afirma –y no parece dudable– que corrigió el problema, pero imaginen qué pasa cuando la incompetencia se suma a formas de hacer política que consisten básicamente en un montón de propaganda mediática. Los oficiales estadounidenses de entonces no sabían dónde estaba Indochina, y quién sabe si los de hoy sabían lo suficiente de Irán. De lo que sí son conscientes todos, siempre, es de la importancia de un buen cuento, de una historia enorme que oculte lo demás, tapando cualquier barbaridad tras un chicle de fresa. Piénselo cuando sigan, como yo mismo, la evolución de la Artemis 2. Estando en medio un imperio, ni hay teléfonos rojos ni cohetes que despegan cuando más le conviene al poder. El poder siempre es consciente de la importancia de un buen cuento, de una historia grande que oculte lo demás, tapando cualquier barbaridad tras un chicle de fresaEl anterior nota al pie – Tened cuidado
El cinco de abril de 1963, seis meses después de la crisis de los misiles de Cuba, el Gobierno de la Unión Soviética aceptó la propuesta de su contraparte estadounidense de establecer una línea directa entre Washington y Moscú para situaciones urgentes. En realidad, la propuesta original había partido de la URSS, que ya había expresado su preocupación por la posibilidad de que se declarara accidentalmente una guerra, como se afirma en el Memorándum de entendimiento que se firmó en Ginebra en junio de aquel año (la copia del acuerdo está disponible en el archivo digital del Departamento de Estado). Y la primera frase que se transmitió por el flamante sistema decía así, en mayúsculas: THE QUICK BROWN FOX JUMPED OVER THE LAZY DOG’S BACK 1234567890, que vendría a ser, descontando los números, “el raudo zorro marrón saltó sobre el lomo del perezoso perro”.

Dean Rusk, secretario de Estado con John Fitzgerald Kennedy y Lyndon B. Johnson, contaba que el gran ministro de Asuntos Exteriores que fue Andrei Gromiko (sus Memorias son altísimamente recomendables) le llegó a preguntar qué demonios significaba la frase de marras. Teniendo en cuenta que los traductores rusos lo averiguaron enseguida, es obvio que Gromiko estaba ironizando con el pragmático halcón, tan capaz de parar los pies a Douglas MacArthur en Corea como de defender la guerra de Vietnam, que costó la vida de entre dos y tres millones de personas; pero, sea como sea, el mensaje estaba tan poco codificado como la respuesta soviética (una descripción de una puesta de sol en Moscú, según el Criptomuseo de los Países Bajos): era un pangrama, es decir, una frase que contiene todas las letras de un abecedario determinado y que, en el caso del zorro y el perro, se solía utilizar para practicar mecanografía o probar máquinas de escribir, teclados de ordenadores, tipografías y, en efecto, sistemas de comunicación entre superpotencias.

A veces, la realidad es más sencilla de lo que parece. Lo único verdaderamente relevante de esa anécdota es el motivo de que se usaran mayúsculas, y solo lo es por la importancia de lo trivial: que la máquina no tenía minúsculas, lo cual nos lleva al quid de la cuestión. En el imaginario de la mayoría de la gente, aquella “línea caliente” entre la URSS y EEUU era un teléfono; en parte, por esa maravilla cinematográfica llamada Dr. Strangelove que surgió del encuentro de Red Alert (Peter George) con el siempre genial y subversivo Stanley Kubrick y el no menos subversivo Terry Southern, de quien se acaba de reeditar su feroz Candy en castellano, de la que no hablaré porque me toca directamente. Sin embargo, ni era el teléfono rojo de la película ni lo podía ser, por las limitaciones inherentes al lenguaje hablado. Era un teletipo y, aunque no evitó jamás ninguna guerra, entretuvo bastante a sus operadores, que se dedicaron durante años a intercambiar relatos de Mark Twain, Antón Chéjov y demás para pasar el rato o asegurarse de que la línea seguía operativa, como comenta Rusk en As I Saw It, no traducido a nuestro idioma.

Desconozco qué intercambiarán ahora por la red de satélites y fibra óptica que acabó sustituyendo al télex. La guerra fría también fue una guerra cultural –si es que no lo fue sobre todo– y, al no haber ya una verdadera contraposición de modelos culturales, es posible que tampoco se sientan en la necesidad de competir en dichos términos o, simplemente, de fingirse cultos. De lo que no cabe duda es de que, con independencia del tipo de materiales que intercambien por chat y correo electrónico, la ficción sigue teniendo más peso a efectos colectivos que la sobria y cargante realidad. Por mucho tiempo que pase y mucho que se explique, aquel trasto de color negruzco seguirá siendo un teléfono y, además, rojo. No es algo propio de la “cultura pop”, como se ha dicho durante décadas, sino de nuestra especie, aunque solo sea por la razonable pretensión de adornar o simplificar lo complejo. Queremos cosas fáciles y bonitas, fábulas que no nos incordien. Si hay un Kubrick de por medio, liberan; si no, condenan. Y nuestra querencia, que en el ejemplo propuesto en este artículo no tuvo consecuencias graves, puede ser suicida.

Antes de ser secretario de Estado, Dean Rusk estuvo en el Departamento de Guerra de los EEUU y, a pesar de la situación del Extremo Oriente en aquella época, descubrió que los únicos documentos que había en sus archivos sobre esa zona del mundo eran “un ejemplar” de una guía turística (la Murray’s Tourist Handbook), un informe de 1925 de un “agregado militar” británico y “un cajón de artículos” del New York Times. Dusk afirma –y no parece dudable– que corrigió el problema, pero imaginen qué pasa cuando la incompetencia se suma a formas de hacer política que consisten básicamente en un montón de propaganda mediática. Los oficiales estadounidenses de entonces no sabían dónde estaba Indochina, y quién sabe si los de hoy sabían lo suficiente de Irán. De lo que sí son conscientes todos, siempre, es de la importancia de un buen cuento, de una historia enorme que oculte lo demás, tapando cualquier barbaridad tras un chicle de fresa. Piénselo cuando sigan, como yo mismo, la evolución de la Artemis 2. Estando en medio un imperio, ni hay teléfonos rojos ni cohetes que despegan cuando más le conviene al poder.  

El cinco de abril de 1963, seis meses después de la crisis de los misiles de Cuba, el Gobierno de la Unión Soviética aceptó la propuesta de su contraparte estadounidense de establecer una línea directa entre Washington y Moscú para situaciones urgentes. En realidad, la propuesta original había partido de la URSS, que ya había expresado su preocupación por la posibilidad de que se declarara accidentalmente una guerra, como se afirma en el Memorándum de entendimiento que se firmó en Ginebra en junio de aquel año (la copia del acuerdo está disponible en el archivo digital del Departamento de Estado). Y la primera frase que se transmitió por el flamante sistema decía así, en mayúsculas: THE QUICK BROWN FOX JUMPED OVER THE LAZY DOG’S BACK 1234567890, que vendría a ser, descontando los números, “el raudo zorro marrón saltó sobre el lomo del perezoso perro”.

Dean Rusk, secretario de Estado con John Fitzgerald Kennedy y Lyndon B. Johnson, contaba que el gran ministro de Asuntos Exteriores que fue Andrei Gromiko (sus Memorias son altísimamente recomendables) le llegó a preguntar qué demonios significaba la frase de marras. Teniendo en cuenta que los traductores rusos lo averiguaron enseguida, es obvio que Gromiko estaba ironizando con el pragmático halcón, tan capaz de parar los pies a Douglas MacArthur en Corea como de defender la guerra de Vietnam, que costó la vida de entre dos y tres millones de personas; pero, sea como sea, el mensaje estaba tan poco codificado como la respuesta soviética (una descripción de una puesta de sol en Moscú, según el Criptomuseo de los Países Bajos): era un pangrama, es decir, una frase que contiene todas las letras de un abecedario determinado y que, en el caso del zorro y el perro, se solía utilizar para practicar mecanografía o probar máquinas de escribir, teclados de ordenadores, tipografías y, en efecto, sistemas de comunicación entre superpotencias.

 elDiario.es – Cultura

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
La historia, con tinta entra: los cómics rellenan las «grandes carencias de la Educación»
Gran ambiente de fiesta para despedir la Semana Santa en Salamanca: ¡búscate!
Leer también
Deportes

Perfumerías Avenida, a levantarse ante Estudiantes

abril 10, 2026 8623
Entretenimiento

El Consejo de Informativos de TVE se harta de las trabas de la dirección de RTVE y pone fecha para la votación en la que los trabajadores decidirán «acciones de protesta»

abril 10, 2026 1201
Deportes

El creador de la nueva primera equipación de Unionistas: “Hay muchas camisetas con rayas finitas y se han puesto de moda”

abril 10, 2026 582
Cultura

Unos libros que quedan fuera de bibliotecas, una tirita gigante y otros planes culturales para bailar en la calle

abril 10, 2026 3064
Cultura

Muere Afrika Bambaataa, pionero del hip-hop, a los 68 años

abril 10, 2026 3798
Deportes

Jorge García: «No estamos sacando puntos por jugadas particulares y momentos muy exactos»

abril 10, 2026 3822
Cargar más

Patronal y sindicatos logran un principio de acuerdo en el convenio del metal de León

noviembre 3, 2025
José Israel Rivera Varela: la ciencia ficción que mira hacia el alma humana

José Israel Rivera Varela: la ciencia ficción que mira hacia el alma humana

octubre 31, 2025

El premio literario de AENA enciende el debate por su recompensa millonaria

abril 7, 2026

Benjamin Balthaser, historiador: «Los verdaderos antisemitas ocupan posiciones centrales en la política de EEUU»

marzo 31, 2026

Canastas y diversión en el torneo de baloncesto 3×3 Primavera

marzo 29, 2026
Rosa González Martín atrapa con su nueva novela de misterio y esoterismo

Rosa González Martín atrapa con su nueva novela de misterio y esoterismo

mayo 15, 2025

José Miguel Burguete Rodríguez profundiza en la sanación emocional desde la experiencia terapéutica

febrero 9, 2026

La guerra del Mundial entre televisiones se calienta: RTVE responde mediante burofax al requerimiento de Mediaset, Atresmedia y UTECA, al que califica de «campaña de descrédito»

marzo 27, 2026

Unos libros que quedan fuera de bibliotecas, una tirita gigante y otros planes culturales para bailar en la calle

abril 10, 2026
Triny Correa presenta Cardiología Fácil para Pacientes, una obra que transforma el cuidado del corazón en un aprendizaje cercano y humano

Triny Correa presenta Cardiología Fácil para Pacientes, una obra que transforma el cuidado del corazón en un aprendizaje cercano y humano

noviembre 18, 2025
    VozdelMomento -  La actualidad al instante. Noticias nacionales e internacionales.
    La actualidad al instante. Noticias de última hora nacionales e internacionales, analizadas en profundidad para que estés siempre informado. Política, economía, sociedad, cultura, deportes... Toda la información que necesitas, concentrada en un solo lugar. Tu voz, nuestra noticia. Participa en la conversación y comparte tu opinión.

    © 2024 VozdelMomento. Todos los derechos reservados
    • Aviso Legal de Voz del Momento
    • Política de Privacidad
    • Política de Cookies