Skip to content
Tendencia
abril 10, 2026El creador de la nueva primera equipación de Unionistas: “Hay muchas camisetas con rayas finitas y se han puesto de moda” abril 10, 2026Unos libros que quedan fuera de bibliotecas, una tirita gigante y otros planes culturales para bailar en la calle abril 10, 2026Muere Afrika Bambaataa, pionero del hip-hop, a los 68 años abril 10, 2026Jorge García: «No estamos sacando puntos por jugadas particulares y momentos muy exactos» abril 10, 2026Supervivientes 2026: Jorge Javier Vázquez frena a José Manuel Soto tras una acusación de «violencia» en directo abril 10, 2026Manel Fuentes y su gran «historia de amor» con Tu cara me suena: «No puedo disociar lo que hago con lo que soy» abril 10, 2026El PP se atasca con la guerra de Irán: “Nos hemos quedado en tierra de nadie” abril 10, 2026El Congreso y el Senado alertan por quinto año de la vulneración de la norma para poner límites a los ‘lobbies’ abril 10, 2026La revolución de la imagen envolvente: cómo y con qué dispositivos puedes grabar en 360 grados abril 9, 2026Trump estalla contra los referentes MAGA que le llamaron «lunático genocida» por sus amenazas a Irán: «Son gente estúpida»
  viernes 10 abril 2026
  • Entradas
  • Sobre Nosotros
  • Contacto
VozdelMomento -  La actualidad al instante. Noticias nacionales e internacionales.
  • Portada
  • Nacional
  • Internacional
  • Entretenimiento
  • Tecnología
  • Deportes
  • Sociedad
  • Cultura
  • Economía
VozdelMomento -  La actualidad al instante. Noticias nacionales e internacionales.
VozdelMomento -  La actualidad al instante. Noticias nacionales e internacionales.
  • Portada
  • Nacional
  • Internacional
  • Entretenimiento
  • Tecnología
  • Deportes
  • Sociedad
  • Cultura
  • Economía
  • Entradas
  • Sobre Nosotros
  • Contacto
VozdelMomento -  La actualidad al instante. Noticias nacionales e internacionales.
  Cultura  Síndrome de Estocolmo en un internado católico: ‘Helada en mayo’, la novela de Antonia White sobre un colegio de monjas
Cultura

Síndrome de Estocolmo en un internado católico: ‘Helada en mayo’, la novela de Antonia White sobre un colegio de monjas

abril 8, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

La editorial Impedimenta ha recuperado este libro de resonancias autobiográficas, publicado por primera vez en 1933 y considerado un referente de la ficción sobre internados
Selva Almada, escritora: “En Argentina ha crecido el desprecio al pobre, y eso me aterra”

“Trabajamos para formar no a jovencitas bien dotadas ni a esposas afables, sino a soldados de Cristo, acostumbrados a la adversidad, al escarnio y a la ingratitud”. Estos son los principios del Convento de las Cinco Llagas, el internado donde estudia Nanda Grey, la joven protagonista de Helada en mayo (1933), la primera novela de la británica Antonia White (West Kensington, Londres, 1899-Danehill, East Sussex, 1980), autora de la que se editaron en España tres títulos en los años ochenta y que Impedimenta ha tenido el acierto de recuperar con una nueva traducción de Laura Naranjo y Carmen Torres, además de un prólogo de 2018 de la escritora Tessa Hadley.

La protagonista, trasunto de la autora, ingresa en el colegio a los nueve años. Su padre se ha convertido hace poco al catolicismo, y ella sigue sus pasos con convicción. Pronto se sumerge en la dinámica severa del convento, basada en la obediencia, la represión, el decoro y un fuerte sentido del sacrificio. No se educa a las muchachas para la vida, sino para la vergüenza: no se les permite trabar amistad entre ellas más allá de la cordialidad, por temor a crear vínculos más intensos que el que tienen con Dios; no pueden hacerse regalos “porque van en contra de la caridad, pero sobre todo porque conducen a una indulgencia de sentimientos que es mucho más peligrosa e insana”.

En su lugar, se fomenta una suerte de competitividad entre las chicas que va más allá de los méritos académicos: se premia la buena conducta, tal y como la entienden según sus códigos, con unas distinciones que, eso sí, pueden ser retiradas si la alumna distinguida comete el pecado de sentirse demasiado orgullosa del logro. Nunca pueden confiarse ni relajarse, ni siquiera con las monjas con quienes parecen tener un mejor entendimiento; están siempre bajo presión, deben contener su carácter para lo bueno y para lo malo, un exceso de bonhomía o brillantez se castiga para evitar el riesgo de que se envanezcan.

Destacar es peligroso, pero tener dificultades de aprendizaje aún más: a las hermanas no les tiembla el pulso a la hora de humillar y marginar a las rezagadas. Las chiquillas, que permanecen allí desde la infancia hasta que se marchan a la universidad, se educan en la represión tanto del carácter como de sus capacidades. Los principios católicos en el peor sentido; todo lo contrario a lo que se promueve hoy día en la enseñanza. Las docentes actúan con puño de hierro en guante de seda: pueden hundir a una chica sin subir el tono ni perder la sonrisa. En el convento no se alza la voz; sus castigos son más finos, los escándalos se tapan. La estampa de colegio que gusta a las familias.

Mención aparte merece el tabú del cuerpo. En cualquier centro de aquella época, sin ser tan estricto, la idea de una educación sexual que preparara a las jóvenes para la vida era una quimera; aun así, aquí el pudor llega al extremo de obligarlas a cubrirse mientras se cambian de ropa en los dormitorios. Nanda había llegado al punto de jurar un voto de castidad en la infancia, del que más tarde se arrepiente, no por lascivia, sino porque se da cuenta de que algún día querrá formar una familia. El colegio destaca por el nivel en la enseñanza de letras, la teoría pura (y censurando la literatura que no rema a su favor); no parece casual que sea deficiente en las materias de ciencias y ciencias sociales.

Es la pasión de Nanda por las artes (poesía, música, pintura, teatro) lo que, a medida que va madurando, la despierta del aletargamiento al que la someten y aviva su pensamiento crítico. Lee ciertas novelas y poemas a escondidas, y –su gran pecado– escribe un texto que las monjas tacharán de “inmoral”. Sabemos de antemano que la propia autora fue expulsada de allí a los 15 años, por un escrito dirigido a su padre que escandalizó a las religiosas. La relación con el padre es otro plato fuerte de la novela: la Nanda niña que lo idolatraba hasta el punto de seguir su ejemplo y convertirse al catolicismo evoluciona hacia una versión de sí misma más afín a la madre, que siempre receló del convento.

Con todo, sería atrevido calificar a Nanda de “rebelde”. A diferencia de las amigas que protagonizan la trilogía Las chicas de campo (1960-1964), de Edna O’Brien, Nanda no comete tropelías con intención de ridiculizar o dañar a las monjas; es consciente del control feroz de las hermanas, pero ha desarrollado una especie de síndrome de Estocolmo hacia ellas: teme ser excluida, teme fallarles, a pesar de todo. Por eso romper la cadena no es fácil: se ha anclado al centro, como se ancló a su padre, y cualquier ruptura, por necesaria que sea, sería dolorosa. Tras salir de allí, la autora tuvo problemas mentales que llegaron a bloquearla con la escritura durante muchos años.

“No solo le horrorizaba perder a Clare y a Léonie. Día tras día, durante los últimos cuatro años, se había ido adaptando a las normas. […] Sentía que solo podía vivir en aquel raro e intenso entorno. El aire limpio y relajado de ese ‘buen instituto’ la mataría”. El orden tiránico tiene una perversa fuerza adictiva: para el individuo sometido puede ser más fácil permanecer donde está que tomar su propio camino. Con la pasividad, no hay que tomar decisiones, y por lo tanto no se asumen riesgos, los daños están bajo control. La rebelión puede traer la libertad, pero hay que atreverse a alzar el vuelo.

Entre las escasas luces del centro, están las compañeras, porque, por mucho que quieran “prohibir” las amistades, los vínculos surgen, a veces entre chicas muy distintas que se enriquecen las unas a las otras. Hay asimismo una fascinación por las exalumnas que en ocasiones llegan de visita, y por una en particular que ingresa como novicia. La novela puede inscribirse en esa tradición literaria de relaciones de poder en el núcleo de un grupo de colegialas, con una atmósfera opresiva y llena de claroscuros, en la estela de títulos como Pícnic en Hanging Rock (1967), de Joan Lindsay, Los hermosos años del castigo (1989), de Fleur Jaeggy, o Las vírgenes suicidas (1993), de Jeffrey Eugenides.

Mas noticias

‘El desencanto’, el reflejo en el cine de la miseria moral de la burguesía franquista

marzo 29, 2026

La autora de ‘La asistenta’, Freida McFadden, desvela su verdadera identidad: «Estoy cansada de este secreto»

abril 9, 2026

El cine subvencionado que odia la derecha española conquista el resto del mundo

abril 9, 2026

Isabel Allende: “No podría escribir una novela sobre Trump, necesito la distancia del tiempo”

abril 9, 2026

El estilo de Antonia White, preciso y sutil, mantiene un buen equilibrio entre narración y diálogo, y no necesita prodigarse en detalles para concentrar en las palabras justas esa dinámica de autoridad, sumisión y dependencia, extrapolable a otros contextos. Destaca también por la radiografía del microcosmos que conforman las monjas y las alumnas, y cada colectivo entre sí. Y, por supuesto, por el grito liberador de la protagonista: “¡Estoy harta de tanta hipocresía! ¿Por qué no podemos hacer por una vez algo porque sí, en vez de consagrarlo todo a nuestra eterna salvación? […] Estoy dispuesta a ser todo lo devota que haga falta, pero que me den un poquito de tiempo para mí misma”. La editorial Impedimenta ha recuperado este libro de resonancias autobiográficas, publicado por primera vez en 1933 y considerado un referente de la ficción sobre internados
Selva Almada, escritora: “En Argentina ha crecido el desprecio al pobre, y eso me aterra”

“Trabajamos para formar no a jovencitas bien dotadas ni a esposas afables, sino a soldados de Cristo, acostumbrados a la adversidad, al escarnio y a la ingratitud”. Estos son los principios del Convento de las Cinco Llagas, el internado donde estudia Nanda Grey, la joven protagonista de Helada en mayo (1933), la primera novela de la británica Antonia White (West Kensington, Londres, 1899-Danehill, East Sussex, 1980), autora de la que se editaron en España tres títulos en los años ochenta y que Impedimenta ha tenido el acierto de recuperar con una nueva traducción de Laura Naranjo y Carmen Torres, además de un prólogo de 2018 de la escritora Tessa Hadley.

La protagonista, trasunto de la autora, ingresa en el colegio a los nueve años. Su padre se ha convertido hace poco al catolicismo, y ella sigue sus pasos con convicción. Pronto se sumerge en la dinámica severa del convento, basada en la obediencia, la represión, el decoro y un fuerte sentido del sacrificio. No se educa a las muchachas para la vida, sino para la vergüenza: no se les permite trabar amistad entre ellas más allá de la cordialidad, por temor a crear vínculos más intensos que el que tienen con Dios; no pueden hacerse regalos “porque van en contra de la caridad, pero sobre todo porque conducen a una indulgencia de sentimientos que es mucho más peligrosa e insana”.

En su lugar, se fomenta una suerte de competitividad entre las chicas que va más allá de los méritos académicos: se premia la buena conducta, tal y como la entienden según sus códigos, con unas distinciones que, eso sí, pueden ser retiradas si la alumna distinguida comete el pecado de sentirse demasiado orgullosa del logro. Nunca pueden confiarse ni relajarse, ni siquiera con las monjas con quienes parecen tener un mejor entendimiento; están siempre bajo presión, deben contener su carácter para lo bueno y para lo malo, un exceso de bonhomía o brillantez se castiga para evitar el riesgo de que se envanezcan.

Destacar es peligroso, pero tener dificultades de aprendizaje aún más: a las hermanas no les tiembla el pulso a la hora de humillar y marginar a las rezagadas. Las chiquillas, que permanecen allí desde la infancia hasta que se marchan a la universidad, se educan en la represión tanto del carácter como de sus capacidades. Los principios católicos en el peor sentido; todo lo contrario a lo que se promueve hoy día en la enseñanza. Las docentes actúan con puño de hierro en guante de seda: pueden hundir a una chica sin subir el tono ni perder la sonrisa. En el convento no se alza la voz; sus castigos son más finos, los escándalos se tapan. La estampa de colegio que gusta a las familias.

Mención aparte merece el tabú del cuerpo. En cualquier centro de aquella época, sin ser tan estricto, la idea de una educación sexual que preparara a las jóvenes para la vida era una quimera; aun así, aquí el pudor llega al extremo de obligarlas a cubrirse mientras se cambian de ropa en los dormitorios. Nanda había llegado al punto de jurar un voto de castidad en la infancia, del que más tarde se arrepiente, no por lascivia, sino porque se da cuenta de que algún día querrá formar una familia. El colegio destaca por el nivel en la enseñanza de letras, la teoría pura (y censurando la literatura que no rema a su favor); no parece casual que sea deficiente en las materias de ciencias y ciencias sociales.

Es la pasión de Nanda por las artes (poesía, música, pintura, teatro) lo que, a medida que va madurando, la despierta del aletargamiento al que la someten y aviva su pensamiento crítico. Lee ciertas novelas y poemas a escondidas, y –su gran pecado– escribe un texto que las monjas tacharán de “inmoral”. Sabemos de antemano que la propia autora fue expulsada de allí a los 15 años, por un escrito dirigido a su padre que escandalizó a las religiosas. La relación con el padre es otro plato fuerte de la novela: la Nanda niña que lo idolatraba hasta el punto de seguir su ejemplo y convertirse al catolicismo evoluciona hacia una versión de sí misma más afín a la madre, que siempre receló del convento.

Con todo, sería atrevido calificar a Nanda de “rebelde”. A diferencia de las amigas que protagonizan la trilogía Las chicas de campo (1960-1964), de Edna O’Brien, Nanda no comete tropelías con intención de ridiculizar o dañar a las monjas; es consciente del control feroz de las hermanas, pero ha desarrollado una especie de síndrome de Estocolmo hacia ellas: teme ser excluida, teme fallarles, a pesar de todo. Por eso romper la cadena no es fácil: se ha anclado al centro, como se ancló a su padre, y cualquier ruptura, por necesaria que sea, sería dolorosa. Tras salir de allí, la autora tuvo problemas mentales que llegaron a bloquearla con la escritura durante muchos años.

“No solo le horrorizaba perder a Clare y a Léonie. Día tras día, durante los últimos cuatro años, se había ido adaptando a las normas. Sentía que solo podía vivir en aquel raro e intenso entorno. El aire limpio y relajado de ese ‘buen instituto’ la mataría”. El orden tiránico tiene una perversa fuerza adictiva: para el individuo sometido puede ser más fácil permanecer donde está que tomar su propio camino. Con la pasividad, no hay que tomar decisiones, y por lo tanto no se asumen riesgos, los daños están bajo control. La rebelión puede traer la libertad, pero hay que atreverse a alzar el vuelo.

Entre las escasas luces del centro, están las compañeras, porque, por mucho que quieran “prohibir” las amistades, los vínculos surgen, a veces entre chicas muy distintas que se enriquecen las unas a las otras. Hay asimismo una fascinación por las exalumnas que en ocasiones llegan de visita, y por una en particular que ingresa como novicia. La novela puede inscribirse en esa tradición literaria de relaciones de poder en el núcleo de un grupo de colegialas, con una atmósfera opresiva y llena de claroscuros, en la estela de títulos como Pícnic en Hanging Rock (1967), de Joan Lindsay, Los hermosos años del castigo (1989), de Fleur Jaeggy, o Las vírgenes suicidas (1993), de Jeffrey Eugenides.

El estilo de Antonia White, preciso y sutil, mantiene un buen equilibrio entre narración y diálogo, y no necesita prodigarse en detalles para concentrar en las palabras justas esa dinámica de autoridad, sumisión y dependencia, extrapolable a otros contextos. Destaca también por la radiografía del microcosmos que conforman las monjas y las alumnas, y cada colectivo entre sí. Y, por supuesto, por el grito liberador de la protagonista: “¡Estoy harta de tanta hipocresía! ¿Por qué no podemos hacer por una vez algo porque sí, en vez de consagrarlo todo a nuestra eterna salvación? Estoy dispuesta a ser todo lo devota que haga falta, pero que me den un poquito de tiempo para mí misma”.  

“Trabajamos para formar no a jovencitas bien dotadas ni a esposas afables, sino a soldados de Cristo, acostumbrados a la adversidad, al escarnio y a la ingratitud”. Estos son los principios del Convento de las Cinco Llagas, el internado donde estudia Nanda Grey, la joven protagonista de Helada en mayo (1933), la primera novela de la británica Antonia White (West Kensington, Londres, 1899-Danehill, East Sussex, 1980), autora de la que se editaron en España tres títulos en los años ochenta y que Impedimenta ha tenido el acierto de recuperar con una nueva traducción de Laura Naranjo y Carmen Torres, además de un prólogo de 2018 de la escritora Tessa Hadley.

La protagonista, trasunto de la autora, ingresa en el colegio a los nueve años. Su padre se ha convertido hace poco al catolicismo, y ella sigue sus pasos con convicción. Pronto se sumerge en la dinámica severa del convento, basada en la obediencia, la represión, el decoro y un fuerte sentido del sacrificio. No se educa a las muchachas para la vida, sino para la vergüenza: no se les permite trabar amistad entre ellas más allá de la cordialidad, por temor a crear vínculos más intensos que el que tienen con Dios; no pueden hacerse regalos “porque van en contra de la caridad, pero sobre todo porque conducen a una indulgencia de sentimientos que es mucho más peligrosa e insana”.

 elDiario.es – Cultura

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
Christian Petzold, cineasta: “Los efectos de los sistemas autoritarios se aprecian en grupos pequeños, como las familias”
El Gobierno, sobre el proceso a Ábalos: “Es imposible hablar de nada positivo esta semana, el juicio es desolador”
Leer también
Deportes

El creador de la nueva primera equipación de Unionistas: “Hay muchas camisetas con rayas finitas y se han puesto de moda”

abril 10, 2026 582
Cultura

Unos libros que quedan fuera de bibliotecas, una tirita gigante y otros planes culturales para bailar en la calle

abril 10, 2026 3064
Cultura

Muere Afrika Bambaataa, pionero del hip-hop, a los 68 años

abril 10, 2026 3798
Deportes

Jorge García: «No estamos sacando puntos por jugadas particulares y momentos muy exactos»

abril 10, 2026 3822
Entretenimiento

Supervivientes 2026: Jorge Javier Vázquez frena a José Manuel Soto tras una acusación de «violencia» en directo

abril 10, 2026 4052
Entretenimiento

Manel Fuentes y su gran «historia de amor» con Tu cara me suena: «No puedo disociar lo que hago con lo que soy»

abril 10, 2026 422
Cargar más

Miguel Ángel Gómez Ortiz alerta sobre un nuevo orden mundial con su novela “La ley del más fuerte… y todo cambió”

abril 16, 2025
Adrián Barcelona Cester debuta en la literatura con "Réquiem por un Púgil", una novela de superación y redención

Adrián Barcelona Cester debuta en la literatura con «Réquiem por un Púgil», una novela de superación y redención

marzo 6, 2025
Encar González Gall presenta su nueva obra literaria en clave poética y narrativa

Encar González Gall presenta su nueva obra literaria en clave poética y narrativa

mayo 8, 2025

Livino Pecharroman Sancha recupera la memoria colectiva de su pueblo en una obra única de foto-historia

marzo 3, 2026

Jehú Hernández del Toro impulsa la fantasía histórica con una propuesta original y arriesgada

febrero 10, 2026
Lisette Beatriz Cerna Sáez debuta como escritora con una obra que invita a la introspección y al encuentro espiritual

Lisette Beatriz Cerna Sáez debuta como escritora con una obra que invita a la introspección y al encuentro espiritual

marzo 27, 2025
Julián Rojas Vivanco presenta su obra debut: Momentos

Julián Rojas Vivanco presenta su obra debut: Momentos

enero 20, 2025
Sergio Albeiro Ortega Echeverri sorprende al mundo literario con su saga épica y contemporánea

Sergio Albeiro Ortega Echeverri sorprende al mundo literario con su saga épica y contemporánea

abril 2, 2025

Marin Dumitru Ignat consolida su voz literaria con una narrativa histórica de gran intensidad

febrero 4, 2026
Triny Correa presenta Cardiología Fácil para Pacientes, una obra que transforma el cuidado del corazón en un aprendizaje cercano y humano

Triny Correa presenta Cardiología Fácil para Pacientes, una obra que transforma el cuidado del corazón en un aprendizaje cercano y humano

noviembre 18, 2025
    VozdelMomento -  La actualidad al instante. Noticias nacionales e internacionales.
    La actualidad al instante. Noticias de última hora nacionales e internacionales, analizadas en profundidad para que estés siempre informado. Política, economía, sociedad, cultura, deportes... Toda la información que necesitas, concentrada en un solo lugar. Tu voz, nuestra noticia. Participa en la conversación y comparte tu opinión.

    © 2024 VozdelMomento. Todos los derechos reservados
    • Aviso Legal de Voz del Momento
    • Política de Privacidad
    • Política de Cookies