Esquerra Republicana y su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, se encuentran ante un nudo de muy complicada solución. Hace meses que el jefe de filas en Madrid y el presidente republicano, Oriol Junqueras, mantienen un pulso sobre el papel que debe jugar ERC en la suma de la izquierda alternativa que Rufián pregona y en la que se ha mostrado dispuesto a participar. Junqueras y su cúpula siempre han descartado diluir sus siglas en una aventura electoral de ese tipo, el desacuerdo nunca se encarriló, y el adelanto de los comicios anunciado esta semana ha obligado a intentar cerrar una situación muy enconada a contrarreloj. “El candidato es Gabriel Rufián”, repetían ayer desde el entorno del exvicepresident como reacción al mensaje en X en que él decía que quería ser el representante republicano. Al mismo tiempo, sin embargo, el partido sigue con su proceso de confección de listas y el portavoz continúa sus conversaciones, especialmente con Podemos, para decidir cuál será su futuro.
El partido independentista y su portavoz en Madrid se emplazan a no romper mientras cada uno explora otras posibilidades para el 29-N
Esquerra Republicana y su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, se encuentran ante un nudo de muy complicada solución. Hace meses que el jefe de filas en Madrid y el presidente republicano, Oriol Junqueras, mantienen un pulso sobre el papel que debe jugar ERC en la suma de la izquierda alternativa que Rufián pregona y en la que se ha mostrado dispuesto a participar. Junqueras y su cúpula siempre han descartado diluir sus siglas en una aventura electoral de ese tipo, el desacuerdo nunca se encarriló, y el adelanto de los comicios anunciado esta semana ha obligado a intentar cerrar una situación muy enconada a contrarreloj. “El candidato es Gabriel Rufián”, repetían ayer desde el entorno del exvicepresident como reacción al mensaje en X en que él decía que quería ser el representante republicano. Al mismo tiempo, sin embargo, el partido sigue con su proceso de confección de listas y el portavoz continúa sus conversaciones, especialmente con Podemos, para decidir cuál será su futuro.
Es poco probable que Rufián, uno de los políticos mejor valorados tanto en España como en Cataluña y con un innegable tirón dentro del votante más joven, se quede fuera de la carrera del 29-N. Su papel central en la operación de la izquierda quedó ayer en evidencia, con la petición de Ada Colau. “Me he puesto a disposición de un proyecto amplio y unitario para tener un proyecto y que no se pierda ningún voto, contamos con que Podemos se acabe uniendo y las puertas están abiertas para Gabriel Rufián”, dijo la exalcaldesa de Barcelona en declaraciones a La Sexta. “No me voy a meter con ERC, dijo que no participaría de frente amplio pero Rufián ha sido una de las voces más fuertes de pedir una sola papeleta”, ha apostillado Colau.
El calendario aprieta pero los plazos dan margen para que, si hubiera una ruptura con ERC, fuera a otra candidatura. Queda justo una semana para que los partidos que vayan en coalición lo comuniquen a la Junta Electoral. Y entre el día 26 de este mes expira el plazo de presentación de listas. También están los tiempos de los partidos políticos. Rufián tiene hasta el domingo para presentar su nombre para ser cabeza de lista por ERC en Barcelona y entregar los 400 avales necesarios. Podemos, por ejemplo, propone unas primarias abiertas para elegir sus candidatos el próximo miércoles y jueves y para las que hay registrarse, también, este domingo.
La capacidad de elección de Rufián viene dada por su capacidad de arrastrar voto más allá de las fronteras no solo de ERC sino de las de Cataluña. Junqueras sabe que es la mejor opción -hasta el Centre d’Estudis d’Opinió indica que le compite como presidenciable en la Generalitat-, pero no quiere aventuras donde su proyecto se vea diluido, especialmente la bandera independentista. Ambos coinciden en que una de las prioridades del momento es frenar el paso a la suma de la derecha y la extrema derecha el 29-N pero difieren de la fórmula para conseguirlo.
El exvicepresident, a la espera de ser amnistiado, cree que ERC ya hace el papel de parapeto en Cataluña, una idea que en sus territorios también comparten BNG o Bildu, que en su día no compraron la formulación de una suma de las izquierdas que ayude a maximizar el voto. Rufián, que quiso mostrar conexiones no solo con Irene Montero (Podemos) sino también con Compromís en Valencia o Más Madrid, quería explorar otras formas, veía la necesidad de una implicación más directa.
La insistencia machacona de Rufián en su apuesta por ese frente, que siempre vino de una negativa por parte de la dirección de ERC, terminó por ser percibida dentro de varias sensibilidades del partido más como una muestra de que en realidad lo que se movía por detrás era la agenda personal del portavoz. La evidencia del distanciamiento con el partido, y muy especialmente con el resto de la bancada en el Congreso, también ha marcado los últimos días, con diputados que no repetirán señalando claramente las diferencias.
En el Congreso Extraordinario en que, en 2024, Junqueras logró imponerse a la candidatura creada alrededor de su ex número dos Marta Rovira, Rufián se había alineado con el exvicepresident. El portavoz siempre esperó que ese apoyo derivara en que se le diera más poder de interlocución en Madrid y autoridad sobre el grupo parlamentario. El presidente del partido, sin embargo, nunca soltó las riendas. El distanciamiento entre ambos fue creciendo y, de momento, Junqueras tampoco ha dado su brazo a torcer en las peticiones de Rufián más allá de la suma en el frente amplio: que se le asegure más control de la bancada en Madrid y su acción política, así como cierto margen a la hora de decidir la lista que se está confeccionando.
En las filas republicanas recuerdan que el proceso para hacer las listas se rige por un reglamento aprobado en julio pasado. Barcelona es la única de las cuatro provincias catalanas donde no hay al menos un candidato para encabezar las listas. Que ERC piensa en un plan B lo demuestra que, por ejemplo, el portavoz adjunto en el Parlament, Jordi Albert, haya dado el paso para ser el candidato de la federación del Baix Llobregat en la futura lista por Barcelona. Cercano a Junqueras, estar en la lista le abre la posibilidad de encabezarla si no hubiera otra opción.
La secretaria general Elisenda Alamany descartó el pasado lunes, en rueda de prensa, que Junqueras diera el paso si fracasa la vía Rufián. No solo por que sin la amnistía sigue inhabilitado, sino porque su plan pasa por optar por la Generalitat. Hay otros nombres de peso, como el exconseller Raül Romeva, también pendiente de la decisión de Tribunal Supremo, que podrían darle galones a la candidatura. Pero, otra vez, habría que ver el calendario: en esa carpeta no hay movimientos si no se cierran de manera formal las causas antes del 29-N. ¿Tiene esta posibilidad cabida en las reglas de ERC? Un mandato del Consell Nacional, el máximo órgano entre congresos del partido y que Junqueras controla, lo puede todo.
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