Supervivientes: En Tierra de Nadie arrancó anoche con última hora que nadie esperaba y que acababa de ocurrir. Gabriela Guillén perdía el conocimiento minutos antes del programa Leer Supervivientes: En Tierra de Nadie arrancó anoche con última hora que nadie esperaba y que acababa de ocurrir. Gabriela Guillén perdía el conocimiento minutos antes del programa Leer
Por si alguien dudaba a estas alturas de la dureza que es Supervivientes solo hace falta que vea las imágenes de Gabriela Guillén que se emitieron anoche en Supervivientes: En Tierra de Nadie para que despeje cualquiera de sus dudas. Las imágenes son tan duras que la dirección no dudó en arrancar el programa con ellas. No, Supervivientes no es ningún paseo por las nubes.
Era Ion Aramendi el que conectaba con María Lamela nada más arrancar Supervivientes: En Tierra de Nadie. Y era María Lamela la que advertía a los espectadores de los momentos de grave tensión que se habían vivido en Playa Derrota «hace tan solo unos minutos».
En el vídeo se veía a Gabriela Guillén sentada en la arena sollozando y con el rostro desencajado. Era Aratz el que se acercaba a ella para preguntarle cómo se encontraba y qué le ocurría. «Me duele mucho el estómago. Tengo ganas de vomitar todo el rato», le señalaba entre lágrimas Gabriela Guillén. Aratz le preguntaba si quería un poco agua y en un hilo de voz, Gabriela Guillén le contestaba que sí.
Mientras Aratz iba a por el agua, se acercan a Gabriela GuillénClaudia y Maica. En ese instante Gabriel Guillén se marea y cae sobre la arena perdiendo el conocimiento. «¡Se ha desmayado! ¡Doctor, doctor!», comienzan a gritar las concursantes mientras intentan ponerle la cabeza sobre algo brando, levantarle los brazos y echarle un poco de agua por la cara. Pero Gabriela Guillén no reaccionaba.
Pese a colocarla sobre la almohada y levantarle las piernas, el dolor de estómago de Guillén provocaban un síncope y un desmayo que llevaba a sus compañeros a vivir auténticos momentos de pánico por lo que se vio en las imágenes. Sus compañeros le echaban agua con el fin de que pudiese despertar lo antes posible y poco después se veía cómo Gabriela Guillén recuperaba el conocimiento.
A los pocos segundos, aparecía en Playa Derrota un miembro del equipo médico que controla y cuida la salud de los supervivientes. Gabriela Guillén, asustada, y entre lágrimas le explicaba al sanitario del dolor tan fuerte que tenía en el estomágo después de no ir al baño durante días: «Me tiemblan las piernas, me quiero ir a mi casa. No me quejo pero, ya he llegado al límite».
El equipo médico le tomó la tensión y le inyectó una medicina, advirtiéndole de que era para que «evacuase» y dando a entender qe había sufrido un colapso al llevar varios días sin ir al cuarto de baño.
No es la primera vez que a un superviviente le sucede algo similar. Son muchos los que sufren muchísimo para poder «evacuar». No solo es por el completo cambio de alimentación a base de arroz, lentejas, peces, almendras y coco, sino porque la letrina es un lugar muy desagradable para el que no están hechos todos los cuerpos.
Se trata de una cabañita de madera lo más apartada posible de la playa, bordeando la zona más frondosa de cada localización. Encerrarse ahí para hacer sus necesidades puede resultar claustrofóbico, además de que en muchos provoca el temor de que pueda aparecer cualquier ser vivo o, simplemente, que mientras uno está allí, los mosquitos arrasan con el que está dentro.
De hecho, para muchos de los que han vivido Supervivientes y a los que les resultaba imposible evacuar en la letrina, la mejor solución era alejarse dentro del agua y hacer sus necesidades en el mar. Sin embargo, en esta edición ya advirtieron los supervivientes que, por favor, las necesidades no se hicieran en el agua con lo que quedaba limitado solo para letrina.
No sabemos si el colapso intestinal que vivió Gabriela Guillén fue por la alimentación o por el trauma de la letrina, pero sí que se puede decir que es muy peligroso como ya se vio anoche y que puede llegar a causar hasta pérdidas de conocimiento. Tampoco sabemos si Gabriela Guillén finalmente pudo evacuar o no, porque anoche en los Cayos hacía un viento terrible y cada conexión con el plató era un suplicio para los técnicos de sonido.
Aun así, tras las duras imágenes que Supervivientes mostró a los espectadores y que son la mejor demostración de lo extremo que puede llegar a ser el reality, María Lamela volvió a conectar con el plató con Gabriela Guillén a su lado.
«Ya estoy bastante mejor», afirmaba la concursante de Supervivientes, intentando calmar a su familia. «Quiero que mi familia no se preocupe. Estuve bastante mal, pasan los días y vamos notando muchas cosas ya. Además las mujeres, yo en este caso…la regla se ha juntado un poco también no ir al baño y pues me he desbordado. Pero ya estoy mejor y lista para las pruebas, así que, que mi familia no se preocupe, estoy bien y aquí tenemos un equipo que ha estado pendiente», explicó Gabriela Guillén, calmando a los espectadores después de unas imágenes realmente impactantes.
Pero no fue el único susto de la noche ni el único momento de pánico vivido en Supervivientes: En Tierra de Nadie. Marisa Jara no pudo realizar la prueba de recompensa. Y no solo eso. Instantes después, a la hora de realizar la ceremonia de salvación, la actriz y modelo se mostraba completamente al límite y, tras asegurar que estaba «traumatizada», no ha podido participar tampoco en ella.
Tras explicar María Lamela la prueba de recompensa, y con un «¿estáis preparados supervivientes?», la prueba comenzaba y los supervivientes se lanzaban al agua para subirse en una especie de escaleras sobre el mar y conseguir un baúl que había en la parte de arriba, a cuatro metros de altura. Marisa Jara intenaba subir por la escalinata, pero en un momento dado se la ha visto superada por la situación, frenándose en seco y volviendo a la playa.
«No puedo», decía en el agua, mientras regresaba a la playa. Marisa Jara sufre un «vertigo» terrible que le lleva a bloquearse. Y no fue solo en la prueba. Cuando llegó el momento de la ceremonia de salvación, situada esta vez en una superficie elevada con unos toboganes sobre los que irían cayendo los concursantes no salvados por la audencia, Marisa Jara colapsó de nuevo.
«No puedo. No me puedo sentar ahí, de verdad. Lo siento por la audiencia. Tengo pánico. Estoy traumatizada… no puedo ni mirar», decía una Marisa Jara entre lágrimas mientras María Lamela, impactada por la ansiedad de la concursante no tardaba ni medio minuto en anunciarla que no se iba a tirar y que se quedara detrás de su tobogán.
El trabajo que hizo anoche María Lamela fue excepcional, pues la presentadora no dejó ni un momento de valorar el esfuerzo de una Marisa Jara que estaba al borde del colapso emocional. No la presionó para que se colocara en su sitio, no la obligó a que tuviera que hacer lo que estaba previsto para la ceremonia de salvación, simplemente la calmó poniendo valor en que solo el hecho de subirse a la plataforma ya era un logro.
Ya lo dijo antes de poner rumbo a Honduras, ella iba a empatizar con los concursantes y era consciente de que les daría los ánimos necesario cuando lo necesitasen. La presentadora ha cumplido su palabra.
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