La emoción de Henar Álvarez por saltar de La 2 a La 1 era anoche de tal calibre y de tal intensidad que era imposibleno trasladase al espectador el escalofrío que le debió recorrer a ella mientras grababa su primer programa en la cadena pública. Fue más Henar Álvarez que nunca, fue más Al cielo con ella, fue ella y nada más que ella, ni siquiera fue Shakira Leer La emoción de Henar Álvarez por saltar de La 2 a La 1 era anoche de tal calibre y de tal intensidad que era imposibleno trasladase al espectador el escalofrío que le debió recorrer a ella mientras grababa su primer programa en la cadena pública. Fue más Henar Álvarez que nunca, fue más Al cielo con ella, fue ella y nada más que ella, ni siquiera fue Shakira Leer
Cuando Andreu Buenafuente tuvo que dejar su Futuro imperfecto para recuperarse de un cuadro de estrés y cuidarse, los espectadores de La 1 sintieron un vacío que la cadena pública intentó llenar con Dani Rovira, pero que no funcionó. Cuando Marc Giró fichó por laSexta volvió a ocurrir algo parecido, con la diferencia de que esta vez no había sustituto, porque iba a haber sustituta, Henar Álvarez. La historia de la monologuista y presentadora en Televisión Española es muy similar a la que vivió el showman: primero, en RTVE Play; después, en La 2 y, ahora, la gran oportunidad, La 1.
Que Henar Álvarez haya saltado a La 1 no es baladí, pero tampoco es algo histórico. No es baladí porque efectivamente hay muy pocas mujeres al frente de un late show en televisión, pero no es histórico porque antes que ella fueron muchas las que abrieron el camino y lo intentaron: Eva Soriano, Paloma Chamorro, Rosa María Sardá, Sandra Barneda… Es más histórico que se repita la jugada con Marc Giró que ese afán por repetir que Henar Álvarez está haciendo historia por ser la única mujer en presentar un late show. Lo que sí es histórico es, como ella misma dijo anoche durante el arranque de Al cielo con ella, que ahora es ella la que va a soltar esos monólogos iniciales que al día siguiente se convierten en lo más comentado en las redes sociales o que llenan decenas de titulares, como le ocurría a Marc Giró.
Y, sí, anoche el arranque de Al cielo con ella y el monólogo de Henar Álvarez fueron, parafraseando a Jesulín de Ubrique, «IM-Presionantes». Quien no hubiese visto el programa en La 2 anoche debió alucinar pepinillos, debió de ser como un chute de LSD en el que todo se volvió de colores chillones y extravagantes, un viaje psicodélico inesperado e increíble. Era tal la emoción de Henar Álvarez por haber saltado a La 1 que el escalofrío que a ella le debió de recorrer el cuerpo mientras grababa el programa de anoche se lo trasladó a todo el que le estaba viendo.
Arrancó queriendo «incendiar TVE», con un pebetero, con una flecha olímpica, con una realizadora entrando en plató para quitarle el arma de las manos. Pero es que el arma de Henar Álvarez no era precisamente el arco sino, como le dijo Rossy de Palma, «el pico». ¡Menudo pico tiene la Álvarez! Tiene tal pico que puede resultar incómoda, que puede generar rechazo, que puede hacer que te levantes del sofá, que puede que le hagas una ola, que puede… que puede tantas cosas. Como sucedía con Marc Giró, Henar Álvarez es para quien le guste Henar Álvarez, y a quien no le guste, pues ya se sabe, el mando es lo más democrático que hay en el mundo.
Pero para aquellos a los que les guste y que la vieron anoche por primera vez y les gustó. ¡Ay, para esos! Para esos, el todo por el todo. «No perdí la fe para llegar hasta aquí. Y mira cómo a nosotras nos dan pocas oportunidades, pero cuando nos las dan las cogemos, pero bien, vamos a incendiar La 1«, empezó diciendo.
«Bienvenidas y bienvenidos a todas las personas que nos están viendo desde casa, especialmente bienvenida a las que nos vais a ver hoy por primera vez, porque a ver, nosotras somos nuevas en La 1 pero realmente no somos nuevas aquí porque empezamos primero en el Play, luego nos fuimos a La 2 y ahora estamos en La 1. ¿Qué significa eso? Que se ha hecho justicia. A lo mejor ahora nos damos una leche que nos matamos, oye, pero nos merecíamos la oportunidad, yo creo», seguía diciendo.
La declaración de intenciones de Henar Álvarez y de Al cielo con ella estaba más que clara, pero por si acaso… «A mí a lo largo de mi carrera me han dicho que tenía demasiada personalidad, que no tenía la suficiente belleza para paliar mi falta de talento, que había que feminizarme. Cuando a vosotras os hagan esto, que claramente lo hacen para destrozarnos la autoestima y que nos echemos a un lado y que dejemos el camino despejado, no paréis, pero no por esto de que dicen de quien la sigue la consigue, no, no, por tocar los cojones. Si te los van a tocar a ti, los tocas tú de vuelta. Igualdad». Pues eso.
Tan eso que su monógolo terminó con un público entregado lanzándole bragas limpias que llenaron el suelo del plató, y con Henar Álvarez dando paso a un equipo de rugby masculino que apareció cual chicas del 1,2,3 con sus cestos de la ropa sucia, recogiendo del suelo las bragas de Henar Álvarez. Vale más una imagen que mil palabras.
Ha nacido, mejor dicho, ha entrado en la adolescencia una estrella, como lo son, lo han sido y lo serán otras tantas, a Dios gracias. Pero es que el primer programa de Al cielo con ella en La 1 tenía otra estrella, tenía a Shakira en su primera y hasta el momento única entrevista a una televisión en España. Se fue Henar Álvarez a México a entrevistar a la artista. Fue una entrevista donde Henar Álvarez no se dejó nada en el tintero y donde cuando Shakira no entraba, ya lo terminaba la presentadora.
Pero también fue una entrevista extraña en cuanto a realización. No hubo en ningún momento un plano general de ambas, todo fueron primer plano de Shakira, contraplano de Henar Álvarez. Visualmente se hacía complicado porque era como un partido de tenis: saca Shakira, devuelve Henar; saca Henar, devuelve Shakira. Y ese filtro, ¡por Dios, ese filtro! Menudeces, que se suele decir. Porque aquí lo que interesaba era el turrón, y hubo mucho del de Jijona y del duro, ese que le gusta solo a unos pocos.
Contó Henar Álvarez antes de dar paso a la entrevista que fue en México y que les «cambiaron el día de la entrevista cuatro veces». «Fue increíble, nos lo pasamos súper bien, pero te das cuenta de lo que es una estrella. En esa habitación había 200 personas», desveló.
«No sabes lo importante que es que me hayas dado la entrevista a mí», arrancó Henar Álvarez su entrevista a Shakira. Estaba claro que iba a ser una charla de mujeres con todo lo que supone eso, porque para eso está Al cielo con ella, para eso está Henar Álvarez. «Nos han querido encasillar, lindas, guapas, perfectas, mantener la llama viva, dinero a casa, cuidar hijos y que compitamos en algo sin sentido… nos han puesto en un lugar muy incómodo y cruel». Venía fuerte Shakira, aunque también comedida. Porque ella, como dijo anoche, cura las heridas y recompone los «mil pedazos» en los que se rompió con su música.
Shakira aseguró que no tiene hijas, pero nota que la presión a las mujeres «es muy grande»: «Tenemos un desafío de seguir construyendo vínculos reales en la era de la tecnología». Y Henar Álvarez soltó el «claramente» en el momento justo y necesario. Shakira sonrió, no hacía falta leer entre líneas: «Yo me río mucho de lo que me ha pasado, de las dificultades que tengo, nadie está exento, pero hay que reírse. Lo que hago es contarme a mí misma, me rompí en mil pedazos y me reconstruí», aseguró.
Y siguió Henar Álvarez hurgando donde había que hurgar. «Las mujeres ya no lloran» -para cuánto ha dado esta canción-: «¿Porque empodera a ellas o porque les da miedo a ellos?». «Es un grito de libertad y de amor propio», respondió Shakira, explicando que cuando una mujer se sostiene sobre sus propios pies y alcanza independencia económica, «ya no tiene que soportar malos tratos, ni abusos, ni infidelidades, porque tú puedes». Y remató: «Hay muchos hombres que no pagan por sus hijos y las mujeres no permitimos que les falte nada, porque ahí estamos para proteger a la manada».
No entró Shakira en ataques directos, pero tampoco se achantó al hablar de lo que había vivido. No hubo tampoco preguntas incómodas, de ninguno de los tipos, pero sí hubo las preguntas que un programa como Al cielo con ella tenía que hacer. Fue una entrevista que se quedó corta, que podía haber sido más, mucho más, pero bastante con que Shakira la haya dado. Y acabó congelando un nombre en la nevera de Al cielo con ella, con el secreto de ese nombre en manos de Henar Álvarez y con otro grito de loba: «Sí hubo mucha gente que quiso callarme, pero a mí me salía aullar y la forma en la que aúllo es con mi música». «Nadie», concluyó, «tiene derecho a decirle a alguien cómo tiene que sanar».
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