Prime Video ha estrenado su nueva comedia Vida perra. La serie, compuesta por episodios de 20-25 minutos estructurados en varios sketches, sigue a un variopinto grupo de personajes cuya única conexión –al menos en teoría- son sus perros Leer Prime Video ha estrenado su nueva comedia Vida perra. La serie, compuesta por episodios de 20-25 minutos estructurados en varios sketches, sigue a un variopinto grupo de personajes cuya única conexión –al menos en teoría- son sus perros Leer
En septiembre de 2009, después de cuatro temporadas repartiendo risas por doquier y creando escuela, Cámera Café desapareció de la vida de muchos espectadores. Desde entonces, encontrar una serie en la que durante 25 minutos todo fuera humor, situaciones extravagantes, absurdas, geniales, ha sido difícil. El auge de las series con capítulos que duran igual o más que una película llevó a que estas series rápidas, contadas como sketches, perdieran su espacio, hasta… hasta hoy. Pues Prime Video, de la mano de Dynamo y de la productora de ficción de Mediaset, Mediterráneo, recuperan este formato con una serie que, aun completamente diferente en cuanto a contenido y protagonistas a Cámera Café, devuelve la esencia de esas series tan aclamadas por el público.
Prime Video estrenó hace poco más de una semana su nueva comedia Vida perra. La serie, compuesta por episodios de 20-25 minutos estructurados en varios sketches, sigue a un variopinto grupo de personajes cuya única conexión —al menos en teoría— son sus perros.
Si Cámera Café estaba ambientada en la máquina de vending de una oficina, Vida perra es una comedia ambientada en un parque para perros que se convierte en el punto de encuentro para un variopinto grupo de vecinos (y también de actores), de diferentes edades y circunstancias personales, en el que conoceremos, de manera satírica, los problemas y obstáculos que enfrentan en la actualidad. Un microcosmos en el que los perros también tendrán algo que decir. Porque en Vida perra, los perros son una pieza fundamental, no solo porque sin perro no hay parque de perros, sino porque si los personajes, digamos, humano suben lo políticamente incorrecto un punto, gracias a las conversaciones entre los protagonistas caninos, Vida perra sube los diálogos dos puntos más.
Gracias a la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Madrid (S.P.A.P), el elenco de actores (Elvira Mínguez, Carlos Areces, Jordi Sánchez, Fernando Tejero, Claudia Melo, entre muchos otros) no han notado prácticamente la presencia de sus compañeros caninos. «Es que no nos hemos enterado», afirma Elvira Mínguez, a la que confirma Jordi Sánchez: «Es que no hemos tenido que estar pendientes del perro en ningún momento. Ha sido sencillísimo, porque es verdad que hay otras veces, con otros animales, que es un rollo porque tiene que estar el cuidador e ir con mucho cuidad, pero en este caso, como dice Elvira es que no nos hemos enterado de nada».
Elvira Mínguez y Jordi Sánchez son dos de los protagonistas de esta serie coral, donde cada personaje juega un papel, una caricatura de los seres humanos, llevada en muchas ocasiones y muchos sketches al límite. Porque en la vida hay de todo y en este parque también. Jordi Sánchez es «un hombre absolutamente mediocre, instalado en el pesimismo», asegura el actor, el cual reconoce lo alejado que está su personaje en Vida perra del Jordi Sánchez real. «Es que es mediocre y no tienen ninguna intención de cambiar ni de mejorar. Es un triste. No lucha por nada», insiste Sánchez entre risas. Vamos, una vida perra en mayúsculas.
El actor lo compara con su papel del senor Recio en La que se avecina. «Es todo lo contrario», dice. «Recio está encabronado con el mundo y se revuelve contra todo, pero este hombre es otra cosa. No sé cómo puede sobrevivir con tan poca esperanza«, afirma sobre lo que más le ha llamado la atención de su personaje.
En el lado contrario está Elvira Mínguez, Herminia en Vida perra. Cuando el espectador vea a la actriz en este papel, la primera reacción va a ser, ¿Elvira haciendo comedia? Acostumbrada a papeles de una intensidad extrema, dramáticos y trágicos, la actriz de, por ejemplo, La sombra de la tierra, reconoce que hacer comedia para ella «ha sido una liberación total»: «Ha sido la hostia trabajar desde otro lado, trabajar desde la comedia. Es que básicamente me he estado riendo de Herminia todo el rato. No comulgo con ella en muchas cosas, pero ha sido una auténtica gozada interpretarla».
«Para hacer comedia hay que tener un músculo especial, no sólo dirigiéndola, sino, además, interpretándola»
Elvira Mínguez, actriz
Recuerda Elvira Mínguez que esto ya le pasó, curiosamente, hace ya tiempo y con Jordi Sánchez. Ella rodaba por la mañana El guardián invisible, donde interpretaba a la hermana de la protagonista, una película de una intensidad brutal que mezclaba el suspense con el terror y el drama, y luego por la tarde se iba a grabar Karma con Jordi Sánchez, una comedia, «y esa sensación de pasar del drama a la comedia para mí era una liberación absoluta».
Eso sí, Elvira Mínguez advierte que ni es más complicado hacer comedia que drama, ni a la inversa, pues es de la opinión de que un «actor completo» es el que sabe moverse en los dos formatos. «Me viene a la cabeza Jack Lemmon, que era un tío que era capaz de hacer una comedia que te mataba de risa e, inmediatemente, te hacía llorar, porque era capaz de hacer unos dramas brutales», explica la actriz.
Con ello, Elvira Mínguez reconoce que hacer comedia exige «un músculo especial, no sólo dirigiéndola, sino, además, interpretándola; y ellos (sus compañeros de reparto, expertos, precisamente, en comedia) llevan encima kilómetros de ella». Interrumpe Jordi Sánchez, que reconoce que él va «donde me llaman», aunque asume que «el drama me toca menos, porque me dejan menos». «Es que sois como músicas, como si hiciérais encaje de bolillos», sentencia Elvira Mínguez, la cual añade que «lo más complicado es hacer cualquier cosa sencilla, porque en líneas generales hacer bien algo sencillo es más difícil de lo que pensamos».
Ante esto, la última pregunta no podía ser otra que saber cuál de los dos se ha reído más mientras grababa Vida perra. Ha sido Elvira Mínguez, que asume que se ha reído tanto que «ha sido terrible». En el otro lado, Jordi Sánchez, que tiene tantas tablas en esto del humor que él ya tiene su propio método: «Me aíslo por completo. Yo les escuchaba reírse en sus tomas y me decía a mí mismo «no entres, no entres, porque como entres, no sales de ahí«.
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