La izquierda se pone en marcha para las generales. Después de meses trabajando de manera discreta, con reuniones semanales y a distintos niveles, los cuatro partidos de Sumar en el Gobierno (Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar) presentarán el próximo 21 de febrero en el Círculo de Bellas Artes de la capital el germen de su proyecto político compartido para las próximas generales. Según explican fuentes de la coalición, será el primer paso público de un proceso que busca atraer a otras fuerzas políticas, yendo más allá, incluso, del pacto entre una quincena de organizaciones en 2023. La confluencia nace con formaciones que tienen particular arraigo en Madrid, Cataluña y Andalucía, las tres comunidades con mayor población, que suman casi 24 millones de habitantes, cerca de la mitad de todo el país.
La alianza de la izquierda se presentará el 21 de febrero en Madrid. El liderazgo y la marca se definirán en los próximos meses, a la espera de la decisión de Díaz. Maíllo aboga por un nuevo referente y Podemos da portazo al acuerdo
Todo está a punto entre los cuatro partidos de Sumar con presencia en el Gobierno para lanzar el próximo 21 de febrero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid las bases del proyecto que afrontará las próximas generales. Con muchas incógnitas aún, desde el liderazgo, la marca definitiva o el encaje de la propuesta lanzada también por el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, para conformar una “alianza plurinacional de las izquierdas” el objetivo es presentar una alternativa estable al proyecto que representan la derecha y la ultraderecha en España. Aunque no se trata del nombre de la candidatura ni de un lema de campaña, la precoalición en la que trabajan desde hace meses dirigentes de Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar se ha bautizado ya como “La Alianza de las Izquierdas”.
Estas formaciones han ido perfilando un acuerdo de manera discreta desde antes del verano para poder reeditar la confluencia de 2023 y atraer a nuevos actores para las elecciones previstas en 2027. El contexto es otro al de hace dos años y medio, sin que la vicepresidenta Yolanda Díaz haya hecho públicas aún sus intenciones y con un PP y Vox mucho más fuertes. Aunque la puerta está abierta a Podemos, según han confirmado distintos dirigentes de la coalición, su secretaria general, Ione Belarra, ha vuelto a dar un portazo a la confluencia. “No entramos en consideraciones internas sobre el proyecto de Sumar. Son ellos los que tienen que explicar en qué consiste ese proyecto. En Podemos llevamos tiempo concentradas en poner la izquierda en pie, que fue lo que se comprometió con la operación Sumar. Este Gobierno solo está sirviendo para alimentar a la derecha y a la extrema derecha”, ha resuelto en una rueda de prensa en el Congreso.
“Los que se excluyan de ese impulso y esa movilización social, quedarán fuera de la historia”, había advertido a primera hora el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo. El dirigente ha abogado en la Cadena SER por actualizar tanto el “programa como los objetivos políticos y el referente”, es decir, que no sea la actual titular de Trabajo la que encabece la próxima lista, una discusión que llegará más adelante y sobre la que no hay una decisión tomada. “Aspiramos a que Yolanda Díaz sea cabeza de cartel. Para Movimiento Sumar es la mejor opción”, ha señalado la portavoz parlamentaria del grupo, Verónica Barbero, también en rueda de prensa.
El debate sobre la reconfiguración del espacio político se ha mezclado estos días con la debacle de las izquierdas en Aragón —donde los de Belarra se quedaron fuera de las Cortes e IU solo mantuvo un escaño— y el anuncio del acto entre Rufián y el diputado de Más Madrid Emilio Delgado, crítico con la dirección actual de su partido. Las organizaciones de ambos se han desvinculado de la charla, que versará sobre el futuro de la izquierda, aunque en un desafío a la propia ERC, Rufián ha insistido este lunes en la necesidad de hacer algo diferente para frenar el avance de Vox.
“Es bienvenida la agitación. Sobre todo desde la militancia y la gente de a pie. Pienso que Gabriel no está en decir ‘yo voy a encabezar nada’, sino en agitar el debate de hacer una alianza lo más amplia posible”, ha considerado Maíllo.
“Basta ya de cantos de sirena. No solo cansa la falta de capacidad de ir moviendo, sino el que se vaya frustrando todo lo que se anuncia. Por eso nosotras trabajamos y después anunciamos”, ha defendido ante los medios en la Cámara baja la diputada de los Comunes Aina Vidal. Para la también portavoz adjunta de Sumar, el acto del 21 representa “el compromiso” de las cuatro formaciones de concurrir juntas a las generales.
Fuentes de los partidos de la coalición explican que lo que se pretende es “construir un espacio sólido y confiable a lo largo del tiempo” que permita a las izquierdas “transformadoras y plurinacionales del Estado encontrarse”.
“Nuestra voluntad es fortalecer la alianza que ya hemos desarrollado en estos años de gobierno. Aprender de los errores y potenciar los aciertos. Partiendo del reconocimiento de las diferencias, pero trabajando fraternalmente por un horizonte común que, por supuesto, queremos abrir al conjunto de fuerzas políticas y sociales que están hoy preocupadas por el futuro de nuestro país y que, sobre todo, quieren seguir conquistando derechos y llevando lo más lejos posible políticas que mejoren la vida de la mayoría”, añaden.
Las mismas fuentes explican que las negociaciones se iniciaron con la formalización de un órgano de coordinación política permanente por parte de las cuatro fuerzas con presencia en el Gobierno y una serie de grupos de trabajo con el objetivo de avanzar en una propuesta conjunta. El acto del 21, aseguran, será a la vez un “punto de partida, una invitación y una llamada”. Las formaciones apelan a la generosidad, la pluralidad y el acuerdo para lograr esa alianza.
Desde Compromís, dividido en dos en el Congreso entre el grupo Mixto y Sumar, saludan el proceso, aunque más allá de un futuro pacto electoral, Àgueda Micó ha dejado claro que no participarán de la “reconstrucción de proyectos políticos que son ajenos” a lo que representan, mientras Alberto Ibáñez, a su vez portavoz adjunto de Sumar, se muestra más cercano y da la bienvenida también a la idea de Rufián. “No sé si las dos propuestas son divergentes o muy similares. Pediría prudencia. Quizás estamos hablando todos de lo mismo y le ponemos nombre diferente. Es el momento de más cabeza y menos pureza”, ha asegurado en una expresión idéntica a la empleada ayer por el diputado de Esquerra en redes. “Es el momento de que arraiguemos opciones políticas al territorio. Se deberá hacer desde la generosidad y no desde la homogeneidad. Compromís ha hecho alianzas siempre y queremos ser partícipes de esa nueva confluencia”, ha indicado, “pero lo importante no es solo cómo nos organicemos, sino de qué hablamos”.
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