Alberto Núñez Feijóo vive uno de los momentos de mayor confianza de su carrera. Convencido de que ha llegado su gran oportunidad, el líder del PP lo verbalizó este lunes ante el congreso de la empresa familiar: “Estoy en el momento más importante de mi vida política. Sé que hay muchos que me están mirando”. Horas antes, en la sede de Génova, 13, se habían vivido escenas de euforia tras el anuncio de Pedro Sánchez de adelantar las elecciones al próximo 29 de noviembre. El comité de dirección rompió en aplausos poco antes de que el líder bajara a la sala de prensa para pronunciar su primer discurso tras el anticipo electoral que los populares llevaban mucho tiempo reclamando. Entre sus colaboradores más próximos predominaba la sensación de que el escenario, al fin, juega a su favor. Aunque nadie da la victoria por descontada y el líder popular se dispone a recorrer el país de arriba abajo en las próximas semanas, en el PP se descarta cualquier paralelismo con las generales de 2023, cuando Pedro Sánchez logró frustrar todos los pronósticos, y se abre paso la convicción de que, esta vez sí, Feijóo está a las puertas de alcanzar el poder.
Ayuso arranca la precampaña marcando el paso a Génova con el fantasma del pucherazo
Alberto Núñez Feijóo vive uno de los momentos de mayor confianza de su carrera. Convencido de que ha llegado su gran oportunidad, el líder del PP lo verbalizó este lunes ante el congreso de la empresa familiar: “Estoy en el momento más importante de mi vida política. Sé que hay muchos que me están mirando”. Horas antes, en la sede de Génova, 13, se habían vivido escenas de euforia tras el anuncio de Pedro Sánchez de adelantar las elecciones al próximo 29 de noviembre. El comité de dirección rompió en aplausos poco antes de que el líder bajara a la sala de prensa para pronunciar su primer discurso tras el anticipo electoral que los populares llevaban mucho tiempo reclamando. Entre sus colaboradores más próximos predominaba la sensación de que el escenario, al fin, juega a su favor. Aunque nadie da la victoria por descontada y el líder popular se dispone a recorrer el país de arriba abajo en las próximas semanas, en el PP se descarta cualquier paralelismo con las generales de 2023, cuando Pedro Sánchez logró frustrar todos los pronósticos, y se abre paso la convicción de que, esta vez sí, Feijóo está a las puertas de alcanzar el poder.
El líder del PP dejó este lunes varios mensajes que dan muestras de que está convencido de que toca con la punta de los dedos La Moncloa. “Esta etapa aún no es pasado, pero está a punto de serlo si no nos confiamos”, remarcó en su primer discurso tras el anticipo. “La mayoría de los españoles queremos pasar página. Hacerlo ya no depende de que el actual Gobierno haga nada, sino de que completemos nuestro trabajo. Ya no está en sus manos, está en las nuestras. Y si la gente responde, tras las elecciones sé que, en buena medida, estará en las mías”.
Aunque el PP está estancado en las encuestas y ligeramente por debajo de su resultado de las últimas generales (en el 31,6%, un punto y medio menos que en 2023, y con el PSOE a una distancia de cuatro puntos, en el 27,4% de los votos), los populares confían en la amplia ventaja que el bloque de la derecha saca al de la izquierda en todas las encuestas, de 16 puntos según el último sondeo de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER. Ningún barómetro, remarcan en la sala de máquinas del PP, da a la izquierda una suma para gobernar, y esa tendencia lleva siendo estable desde hace varios años.
La clave de la fortaleza del bloque de la derecha respecto a 2023 es la pujanza de Vox, admiten en el PP. En Génova recuerdan que hace tres años el partido de Santiago Abascal se presentó en muchas circunscripciones en las que no obtuvo escaño (hasta 27), un resultado que terminó favoreciendo al PSOE y dificultando que los populares rentabilizaran su victoria. Ahora, en cambio, los sondeos sitúan a la extrema derecha en torno al 18% de los votos, seis puntos más que en las últimas generales. Ese crecimiento resulta decisivo para el PP porque consolida a Vox como tercera fuerza nacional, por delante de Sumar, y mejora el rendimiento electoral del bloque conservador en numerosas provincias. Con el sistema D’Hondt, la fortaleza del socio potencial se traduce en una mayor capacidad para convertir votos en escaños. El PP da por hecho que, si alcanza el poder, tendrá que gobernar con Vox. Esa pantalla hace tiempo que se dio por superada, aunque Feijóo tendrá que pronunciarse ahora sobre sus condiciones para el pacto con la extrema derecha, con quienes ya abrió la puerta a compartir Gobierno.
El PP cree que a la izquierda ya no le funciona el miedo a Vox. Los populares sostienen que lo demuestra el resultado del último ciclo electoral autonómico, donde han ganado todas las elecciones y han firmado Gobiernos de coalición con Vox en cuatro comunidades autónomas: Andalucía, Castilla y León, Aragón y Extremadura. El PP apuntala su análisis optimista hacia el 29-N con la encuesta de La Vanguardia para Cataluña, que refleja una caída del PSC de 12 escaños (de 40 a 30) en el caso de que se celebraran unas elecciones autonómicas, lo que creen que es un indicativo de que está perdiendo su principal feudo electoral. El PP también cae en esa misma encuesta, de 15 a 11 diputados.
Feijóo cree que Sánchez ha adelantado las elecciones por “miedo” y que no tiene opciones de remontar. “Miedo a que se conozca hasta el último detalle de lo que queda por saber en la maraña de casos de corrupción abiertos. Los más graves de toda la democracia”, enfatizó este lunes.
Desde esa confianza, el líder del PP afronta una larga precampaña donde tampoco se lo pondrán fácil. En los primeros compases, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, le marcó el paso agitando a primera hora la idea de un supuesto pucherazo electoral, pidiendo a los ciudadanos que no voten por correo. Feijóo evitó pronunciarse sobre ese mensaje, que también repitió el líder de Vox, Santiago Abascal. La maquinaria electoral del PP está ya al máximo rendimiento. El jueves se reúne la Junta Directiva Nacional, con todos los barones. Un día antes, Feijóo volverá a Ceuta, en su quinto viaje a la ciudad autónoma, un destino que ha elevado a símbolo y en el que dará el pistoletazo de salida a la larga caravana electoral.
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