Si se atiende a numerosos mensajes que salen del PP y Vox, ETA no solo no acabó derrotada, sino que sigue existiendo y aún dicta el guion político de España. Entre los valedores de esta tesis, lleva años sobresaliendo Isabel Díaz Ayuso. “ETA está viva y en el poder”, “ETA tiene más peligro que nunca”, “ETA le ha entregado la legislatura a Pedro Sánchez”, “Bildu-Txeroki-ETA ha vuelto a ser beneficiado por los acuerdos de Sánchez con sus socios”. Son cuatro declaraciones de la presidenta madrileña en 2023, 2024, 2025 y este mismo año, respectivamente, que muestran cómo la última legislatura ha estado recorrida por un discurso que habla en presente de la organización pese a que este martes se cumplen ya 15 años del fin del terrorismo etarra y hace ya casi ocho y medio de su disolución. Ayuso es la difusora más insistente de estos mensajes pero, en absoluto, no la única. La negación o el cuestionamiento de la derrota de ETA y la asignación a la banda terrorista de un papel prominente en la política española son frecuentes en la derecha española.

Los dos partidos mantienen la equiparación entre Bildu y ETA, que abandonó la violencia hace 15 años y se disolvió en 2018. Voces destacadas de la derecha se resisten a reconocer o limitan el alcance de la derrota del terrorismo
Si se atiende a numerosos mensajes que salen del PP y Vox, ETA no solo no acabó derrotada, sino que sigue existiendo y aún dicta el guion político de España. Entre los valedores de esta tesis, lleva años sobresaliendo Isabel Díaz Ayuso. “ETA está viva y en el poder”, “ETA tiene más peligro que nunca”, “ETA le ha entregado la legislatura a Pedro Sánchez”, “Bildu-Txeroki-ETA ha vuelto a ser beneficiado por los acuerdos de Sánchez con sus socios”. Son cuatro declaraciones de la presidenta madrileña en 2023, 2024, 2025 y este mismo año, respectivamente, que muestran cómo la última legislatura ha estado recorrida por un discurso que habla en presente de la organización pese a que este martes se cumplen ya 15 años del fin del terrorismo etarra y hace ya casi ocho y medio de su disolución. Ayuso es la difusora más insistente de estos mensajes pero, en absoluto, no la única. La negación o el cuestionamiento de la derrota de ETA y la asignación a la banda terrorista de un papel prominente en la política española son frecuentes en la derecha española.
Las principal vía para sostener estos mensajes es no ya presentar a Bildu como los “herederos de ETA”, fórmula usual en el PP, sino mostrar a la coalición abertzale y a la banda como una sola cosa. “Los de ETA mandan y el PSOE humilla y vende España”, afirmaba Ayuso el año pasado, refiriéndose con “los de ETA” a Bildu. También Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, menos enfático en estos planteamientos, ha trazado esta equivalencia. En marzo de este año, en el Congreso, acusó a Sánchez de pactar con los que habían matado a compañeros socialistas suyos. Es decir, allí donde esté la izquierda abertzale, seguiría estando ETA. “ETA ya no mata, pero sigue viva en las instituciones, en el Congreso, en el Senado y en numerosos municipios del País Vasco y Navarra”, afirmó en 2024 en la Cámara alta la parlamentaria popular Ana Beltrán.
El Tribunal Constitucional autorizó en 2011 la participación de Bildu-Eusko Alkartasuna/Alternatiba en las elecciones, a diferencia de lo que había ocurrido en años anteriores con otras marcas como Batasuna o Euskal Herritarrok. La sentencia establece que “no existen elementos que acrediten la existencia de vínculos personales, de orden financiero o de apoyo material” de la formación con ETA. “La izquierda abertzale como expresión ideológica no ha sido proscrita de nuestro ordenamiento ni podría llegar a serlo sin quiebra del principio pluralista y de los derechos fundamentales”, señala.
A pesar de ello, el PP no ha abandonado nunca la equiparación entre Bildu y ETA, o la presentación de ambos como parte de un todo. Esta premisa ha facilitado mensajes como los citados de Ayuso y Feijóo pero también que en 2023 el senador Pedro Rollán ―presidente de la Cámara alta en la recién terminada legislatura― afirmara que la ley de vivienda aprobada aquel año se cimenta sobre “las cenizas del centro comercial Hipercor” de Barcelona, en referencia al atentado más letal de la historia de ETA, con 21 muertos y 45 heridos en 1987. El motivo es el apoyo de Bildu a la ley de vivienda.
Los medios y los fines
Otra vía para seguir hablando de ETA como una realidad presente es considerarla no una organización que primero abandonó el terrorismo y luego se disolvió sin lograr sus objetivos ―anexión de Navarra, autodeterminación, indultos de sus presos―, sino un proyecto político vigente y no derrotado. Se trata de un razonamiento según el cual allí donde haya independentismo estará ETA, que deja de estar definida por sus medios ―la violencia― para estarlo por sus fines, por lo que en la medida en que haya respaldo electoral al independentismo, ETA estará ganando.

El expresidente del Gobierno José María Aznar, al frente de la fundación FAES, de profunda influencia en el PP, siempre ha admitido que ETA fue derrotada “operativamente”, pero ha lamentado un “cierto triunfo” de sus “tesis políticas”, como ya declaró en 2013. Nunca ha renunciado a ese planteamiento. En junio de este año, en un homenaje a las víctimas en el Senado, afirmó que aún hay que “hacer efectiva la derrota de ETA”. Poco antes, en mayo, había sugerido que Sánchez está en La Moncloa gracias a ETA. “Sin Bildu, Sánchez no sería presidente. Y sin ETA, Bildu no tendría los escaños con los que hacer presidente a Sánchez”, dijo durante un homenaje en Zaragoza a Manuel Giménez Abad, miembro del PP asesinado por la banda.
La misma idea, que no hubo un verdadero triunfo ante ETA porque aún hay una parte de la sociedad que comparte sus propósitos ―aunque ahora los persiga por cauces democráticos—, la ha expresado la senadora del PP Marimar Blanco, hermana del concejal popular Miguel Ángel Blanco, también asesinado por ETA. Según afirmó Blanco en un seminario sobre ETA en el arranque de la legislatura, la banda “fue derrotada policialmente”, pero no “social ni políticamente”.
“Bildu no existe”
El PP suele recordar a Sánchez, cuyas investiduras se han beneficiado de los votos a favor o la abstención de Bildu y cuyos gobiernos han alcanzado pactos puntuales con esta formación en temas como la vivienda o la ley mordaza, la hemeroteca que muestra al líder socialista cerrándose a la posibilidad de acuerdos con esta coalición. Por su parte, el PSOE y el resto de la izquierda le suelen recordar al PP, y especialmente a Aznar, cómo ha cambiado en función de si estaba o no en el poder su posición sobre la forma en que la democracia debía acoger al mundo abertzale una vez que la violencia de ETA saliera de la ecuación.
En 1998, con Aznar en La Moncloa, cuando la banda seguía activa y matando, el entonces presidente anunció que había autorizado contactos con lo que llamó “el Movimiento Vasco de Liberación” y afirmó estar dispuesto al “perdón y la generosidad” si la organización dejaba para siempre las armas. Ese “cese definitivo de la actividad armada”, según expresión de la banda, acabó llegando, pero mucho después. Fue en 2011, con José Luis Rodríguez Zapatero en el Gobierno.
Una de las voces más duras contra el proceso que dio lugar a aquel abandono de las armas es la de Jaime Mayor Oreja, exministro del Interior con Aznar y expresidente del PP vasco, que hoy es un referente de la derecha católica conservadora como cabeza visible de la organización NEOS, desde la que intenta propiciar el entendimiento entre los populares y Vox. Su libro Una verdad incómoda (Espasa, 2026), en el que resucita la teoría de la conspiración del 11-M, se dedica en buena medida a desmentir lo que en sus páginas llama la “mentira de la derrota” de ETA, que a su juicio va “ganando la partida”.

En una entrevista en la Cope en marzo tras la presentación del libro ―en un acto que Mayor Oreja compartió con Aznar―, el también patrono de FAES insistió: “No hemos derrotado a ETA. ETA es presente y futuro […]. ETA va a gobernar a la luz del día el País Vasco o Navarra”. ¿Lo va a hacer a través de Bildu?, le preguntó el entrevistador. “Bildu no existe […]. No son herederos de ETA, es ETA […]. La transformación no es de ETA, es del Partido Socialista. Ellos han dejado de matar, pero esencialmente no han cambiado su naturaleza, que es un proyecto político de destrucción de las bases de la sociedad occidental y de España”. Tanto Mayor Oreja como José María Aznar fueron objeto de atentados fallidos por parte de la banda terrorista, el primero en 1982 con el lanzamiento de una granada cuando era delegado del Gobierno en Euskadi, el segundo en 1995 con un coche bomba cuando aspiraba a la presidencia del Ejecutivo.
La idea del fracaso de la democracia ante ETA también resonó en la presentación de un un ciclo de conferencias en colegios mayores organizado por la Comunidad de Madrid. La mano derecha de Mayor Oreja en NEOS, María San Gil, también expresidenta del PP vasco, afirmó durante el acto, que tuvo como anfitrión al consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín: “No hemos derrotado a ETA”. Y agregó: “ETA no es una historia del pasado, ETA es una historia del presente, y si no lo hacemos bien, será una historia del futuro”.
Del PP a Vox
Más categórica que la que hace el PP es la equiparación entre ETA y Bildu que realiza Vox. Así valoró su presidente, Santiago Abascal, el resultado de las elecciones vascas de 2024, en las que el PNV y Bildu empataron a 27 escaños: “ETA y el partido separatista vasco han ganado”. Abascal, además de hablar de ETA en presente, no cree que el fin de sus atentados se deba a logros policiales o políticos, sino a un cambio de método de los terroristas. “ETA ya no mata porque no le hace falta”, proclamó en la campaña de las elecciones aragonesas de febrero, en un acto en el que afirmó que la banda terrorista había “puesto a Sánchez en La Moncloa”.
Aquel mismo febrero el portavoz de Seguridad del partido, Samuel Vázquez, afirmó que “ETA no ha desaparecido y está sentada en las instituciones”. Tanto el presidente del partido como otras voces de la formación coinciden en repetir una idea: jamás hubo derrota de ETA. La organización no fue “derrotada”, sino “indultada”, afirmó Abascal en 2023. Ya este año, en marzo, la portavoz parlamentaria de Vox, Pepa Millán, dijo que “la democracia no derrotó a ETA, sino que miró hacia otro lado”.
EL PAÍS preguntó al PP y a Vox por su valoración sobre el cese de la violencia de ETA ahora que se cumplen 15 años, pero no obtuvo respuesta. Desde el PSOE, el exlehendakari Patxi López, portavoz del PSOE en el Congreso, afirma que el aniversario es “un día para celebrar la derrota” de ETA y acusa al PP y Vox de “negar la victoria de la democracia sobre el terror”. “Me parece indigno que sigan utilizando el comodín de ETA, pero no me preocupa porque la sociedad sabe cómo, quiénes y cuándo vencimos a la banda terrorista”, señala.
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