El recorte en programas dedicados al cuidado perinatal y el alejamiento del Estado nacional en la gestión de la salud pública son factores a tener en cuenta a la hora de indagar las causas, advierten expertos.El Senado argentino aprueba la reforma laboral de Milei que contempla la jornada de 12 horas y recorta derechos entre fuertes protestas
Por primera vez desde 2002 ha aumentado la mortalidad infantil en Argentina, rompiendo con una tendencia de descenso que enciende las alarmas. El último dato oficial revelado es sobre el 2024, primer año del Gobierno ultra de Javier Milei, que indica que la tasa de mortalidad infantil llegó a 8,5 muertes por cada 1.000 niños nacidos vivos. Ello se traduce en un aumento del orden del 6,25% en comparación con el registro de 2023, cuando el indicador era de 8 muertes por cada 1.000. El recorte en programas dedicados al cuidado perinatal y el alejamiento del Estado nacional en la gestión de la salud pública son factores a tener en cuenta a la hora de indagar la multiplicidad de aristas, advierten expertos.
La mortalidad infantil puede considerarse uno de los indicadores de desarrollo de una sociedad que explica las condiciones de vida de una población junto al nivel de alfabetización y la esperanza de vida y, en ese marco, se evidencian las políticas públicas en salud. El último informe realizado por la Fundación Soberanía Sanitaria, una organización sin fines de lucro compuesta por trabajadores de la salud de todo el país, desgrana el dato que el Gobierno primero puso en sus estadísticas oficiales para luego quitarlo y finalmente dejarlo en la página del Ministerio de Salud.
En los países más avanzados las tasas están cercanas o por debajo al 2 y en Argentina es de 8,5. 2024 fue un año complejo porque se generó un gran recorte a nivel nacional y hubo un cambio drástico en las políticas en materia de salud
Nicolás Kreplak
— ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires
Nicolás Kreplak, ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, señala a elDiario.es que si bien deben evaluarse múltiples causas, como un contexto de paz, empleo, agua potable, contaminación ambiental, el año 2024 fue el del peor recorte del gobierno ultraliberal y eso impactó en los sectores vulnerables en el acceso a la atención sanitaria. “En general, uno ve en el mundo que cuando hay una crisis socioeconómica eso tiene un impacto en la mortalidad infantil. Al analizar técnicamente la tasa, se separa la mortalidad infantil en dos elementos: neonatal, los primeros 28 días, y posnatal, del día 29 a los 12 meses. En los países más avanzados las tasas están cercanas o por debajo al 2 y en Argentina es de 8,5. El 2024 fue un año complejo para el país porque se generó un gran recorte a nivel nacional y hubo un cambio drástico en las políticas nacionales en materia de salud”.
Kreplak afirma que, por ejemplo, hubo un recorte de suministro de insumos y medicamentos como el surfactante pulmonar (vital para patologías respiratorias) y los tratamientos para patologías congénitas, como la toxoplasmosis. “Fue un período con más restricciones, el Estado nacional dejó de proveer muchísimos productos que afectan a la mortalidad en los primeros 28 días como el surfactante y las provincias tuvimos que salir a buscarlos y comprarlos y ya los estamos proveyendo. No se puede hablar de causalidad directa pero sí que haya impactado”, afirma el ministro de un bastión del peronismo.
La gran mayoría de las muertes se produjeron los primeros 28 días de vida, en el período neonatal, informa Fundación Soberanía Sanitaria. En relación a 2023, cuando se calculaba una tasa de 5.5 puntos, se produjo un salto a 6. Esta clase de muerte se vincula de manera directa con el acceso a controles de calidad durante el embarazo, una atención adecuada durante el parto y el cuidado del lactante. Si el número aumenta es posible inferir la falta de políticas de cuidado perinatal.
Espejo del ajuste
El Ejecutivo de Milei cortó programas preventivos como el de Sueño Seguro, que anticipaba para los casos de bebés prematuros o con condiciones crónicas la entrega de moisés de piso [cuna portátil pequeña y ligera, tradicionalmente hecha de mimbre] a fin de evitar casos de muerte súbita. Asimismo, el Gobierno debilitó el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas que había sido creado en 2008, reducido a una mínima expresión administrativa, con el argumento de que bajó la tasa de natalidad. Como informó elDiario.es en abril de 2024, el Gobierno además desmanteló el Plan ENIA (Embarazo No Intencional en la Adolescencia) plan de reducción de embarazo adolescente que es modélico en América latina. Además, buscó desfinanciar el principal hospital pediátrico del país: el Garrahan.
“Hay sistemas que tenés que mantenerlos aunque el volumen baje, como el Programa Nacional de Cardiopatías. Si pones una alarma en una casa es por si entra una persona o cien. La regionalización y derivación de casos a centros más especializados se tienen que adaptar, no achicar”, sostiene Fernando Zingman, pediatra e investigador de Fundar y excoordinador del Programa Nacional de Salud Integral en Adolescencia.
El especialista señala a elDiario.es que no hay una causa unívoca, pero sí indicios sobre la mortalidad infantil. “Los resultados en salud pública no son unicausales ni lineales, pero podemos pensar que hay factores que confluyen. Entonces podemos plantear que haya un impacto de los recortes en programas de salud. Que en un año la mortalidad infantil pegue un salto y que la mortalidad materna pegue un salto (aumentó 1,2 puntos) —se había logrado en 2021 tener cero muertes maternas adolescentes por aborto y en 2024 hubo cuatro— son señales que indican que el sistema de salud pública tiene serios problemas en algunos lugares”.
Los resultados en salud pública no son unicausales ni lineales, pero podemos pensar que hay factores que confluyen. Entonces podemos plantear que hay un impacto de los recortes en programas de salud. Que en un año la mortalidad infantil y la mortalidad materna peguen un salto son señales que indican que el sistema de salud pública tiene serios problemas
Fernando Zingman
— pediatra e investigador de Fundar
En esa línea el ministro Kreplak afirma: “No hay una sola causa que explique la mortalidad infantil, pero algunas pautas sirven como botones de muestra. El Programa de Cardiopatías surgió como un programa federal, por intermedio del cual se fueron armando servicios de complejidades en todo el país y se garantizó que hubiera equidad en el tratamiento más allá del lugar en el que vivías o de tus posibilidades económicas. El Gobierno actual lo puso en crisis, por ejemplo, a partir de trabajadores cualificados que dejan el ámbito público en busca de otras opciones”.
Según el informe de la organización Soberanía Sanitaria, “el actual contexto de crisis económica y social, con empeoramiento de las condiciones laborales y aumento del desempleo, dificulta el acceso al sistema de salud”.
Para Zingman, se requiere una acción para indagar qué está sucediendo, pero existen señales de alerta. “Hay que tomar en cuenta las condiciones de vida de la población, el acceso al sistema de salud y calidad de la oferta. Hay programas que se disgregaron y fueron dejados en manos de las provincias; y el ida y vuelta con las provincias perdió intensidad seguramente. El programa de salud sexual y reproductiva, por ejemplo, tiene mucha menos inversión y compra de anticonceptivos. La cadena de prevención de embarazo, parto y puerperio se vio afectada, así como la compra de insumos”.
Lo esperable es que la tasa de mortalidad infantil baje, entonces que aumente provoca la preocupación de los expertos sanitarios. Esto sucede en 15 de las 24 provincias de Argentina. Sobre todo del noroeste y noreste del país, como Corrientes, La Rioja y Santiago del Estero, donde los incrementos fueron del 10 y 20%. Desde 2002, la tendencia fue de descenso, de una tasa de 16,8 fallecidos por cada 1000 nacidos en el 2001, año en el que hizo eclosión la crisis económica, a 8 en 2023. El recorte en programas dedicados al cuidado perinatal y el alejamiento del Estado nacional en la gestión de la salud pública son factores a tener en cuenta a la hora de indagar las causas, advierten expertos.El Senado argentino aprueba la reforma laboral de Milei que contempla la jornada de 12 horas y recorta derechos entre fuertes protestas
Por primera vez desde 2002 ha aumentado la mortalidad infantil en Argentina, rompiendo con una tendencia de descenso que enciende las alarmas. El último dato oficial revelado es sobre el 2024, primer año del Gobierno ultra de Javier Milei, que indica que la tasa de mortalidad infantil llegó a 8,5 muertes por cada 1.000 niños nacidos vivos. Ello se traduce en un aumento del orden del 6,25% en comparación con el registro de 2023, cuando el indicador era de 8 muertes por cada 1.000. El recorte en programas dedicados al cuidado perinatal y el alejamiento del Estado nacional en la gestión de la salud pública son factores a tener en cuenta a la hora de indagar la multiplicidad de aristas, advierten expertos.
La mortalidad infantil puede considerarse uno de los indicadores de desarrollo de una sociedad que explica las condiciones de vida de una población junto al nivel de alfabetización y la esperanza de vida y, en ese marco, se evidencian las políticas públicas en salud. El último informe realizado por la Fundación Soberanía Sanitaria, una organización sin fines de lucro compuesta por trabajadores de la salud de todo el país, desgrana el dato que el Gobierno primero puso en sus estadísticas oficiales para luego quitarlo y finalmente dejarlo en la página del Ministerio de Salud.
En los países más avanzados las tasas están cercanas o por debajo al 2 y en Argentina es de 8,5. 2024 fue un año complejo porque se generó un gran recorte a nivel nacional y hubo un cambio drástico en las políticas en materia de salud
Nicolás Kreplak
— ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires
Nicolás Kreplak, ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, señala a elDiario.es que si bien deben evaluarse múltiples causas, como un contexto de paz, empleo, agua potable, contaminación ambiental, el año 2024 fue el del peor recorte del gobierno ultraliberal y eso impactó en los sectores vulnerables en el acceso a la atención sanitaria. “En general, uno ve en el mundo que cuando hay una crisis socioeconómica eso tiene un impacto en la mortalidad infantil. Al analizar técnicamente la tasa, se separa la mortalidad infantil en dos elementos: neonatal, los primeros 28 días, y posnatal, del día 29 a los 12 meses. En los países más avanzados las tasas están cercanas o por debajo al 2 y en Argentina es de 8,5. El 2024 fue un año complejo para el país porque se generó un gran recorte a nivel nacional y hubo un cambio drástico en las políticas nacionales en materia de salud”.
Kreplak afirma que, por ejemplo, hubo un recorte de suministro de insumos y medicamentos como el surfactante pulmonar (vital para patologías respiratorias) y los tratamientos para patologías congénitas, como la toxoplasmosis. “Fue un período con más restricciones, el Estado nacional dejó de proveer muchísimos productos que afectan a la mortalidad en los primeros 28 días como el surfactante y las provincias tuvimos que salir a buscarlos y comprarlos y ya los estamos proveyendo. No se puede hablar de causalidad directa pero sí que haya impactado”, afirma el ministro de un bastión del peronismo.
La gran mayoría de las muertes se produjeron los primeros 28 días de vida, en el período neonatal, informa Fundación Soberanía Sanitaria. En relación a 2023, cuando se calculaba una tasa de 5.5 puntos, se produjo un salto a 6. Esta clase de muerte se vincula de manera directa con el acceso a controles de calidad durante el embarazo, una atención adecuada durante el parto y el cuidado del lactante. Si el número aumenta es posible inferir la falta de políticas de cuidado perinatal.
Espejo del ajuste
El Ejecutivo de Milei cortó programas preventivos como el de Sueño Seguro, que anticipaba para los casos de bebés prematuros o con condiciones crónicas la entrega de moisés de piso [cuna portátil pequeña y ligera, tradicionalmente hecha de mimbre] a fin de evitar casos de muerte súbita. Asimismo, el Gobierno debilitó el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas que había sido creado en 2008, reducido a una mínima expresión administrativa, con el argumento de que bajó la tasa de natalidad. Como informó elDiario.es en abril de 2024, el Gobierno además desmanteló el Plan ENIA (Embarazo No Intencional en la Adolescencia) plan de reducción de embarazo adolescente que es modélico en América latina. Además, buscó desfinanciar el principal hospital pediátrico del país: el Garrahan.
“Hay sistemas que tenés que mantenerlos aunque el volumen baje, como el Programa Nacional de Cardiopatías. Si pones una alarma en una casa es por si entra una persona o cien. La regionalización y derivación de casos a centros más especializados se tienen que adaptar, no achicar”, sostiene Fernando Zingman, pediatra e investigador de Fundar y excoordinador del Programa Nacional de Salud Integral en Adolescencia.
El especialista señala a elDiario.es que no hay una causa unívoca, pero sí indicios sobre la mortalidad infantil. “Los resultados en salud pública no son unicausales ni lineales, pero podemos pensar que hay factores que confluyen. Entonces podemos plantear que haya un impacto de los recortes en programas de salud. Que en un año la mortalidad infantil pegue un salto y que la mortalidad materna pegue un salto (aumentó 1,2 puntos) —se había logrado en 2021 tener cero muertes maternas adolescentes por aborto y en 2024 hubo cuatro— son señales que indican que el sistema de salud pública tiene serios problemas en algunos lugares”.
Los resultados en salud pública no son unicausales ni lineales, pero podemos pensar que hay factores que confluyen. Entonces podemos plantear que hay un impacto de los recortes en programas de salud. Que en un año la mortalidad infantil y la mortalidad materna peguen un salto son señales que indican que el sistema de salud pública tiene serios problemas
Fernando Zingman
— pediatra e investigador de Fundar
En esa línea el ministro Kreplak afirma: “No hay una sola causa que explique la mortalidad infantil, pero algunas pautas sirven como botones de muestra. El Programa de Cardiopatías surgió como un programa federal, por intermedio del cual se fueron armando servicios de complejidades en todo el país y se garantizó que hubiera equidad en el tratamiento más allá del lugar en el que vivías o de tus posibilidades económicas. El Gobierno actual lo puso en crisis, por ejemplo, a partir de trabajadores cualificados que dejan el ámbito público en busca de otras opciones”.
Según el informe de la organización Soberanía Sanitaria, “el actual contexto de crisis económica y social, con empeoramiento de las condiciones laborales y aumento del desempleo, dificulta el acceso al sistema de salud”.
Para Zingman, se requiere una acción para indagar qué está sucediendo, pero existen señales de alerta. “Hay que tomar en cuenta las condiciones de vida de la población, el acceso al sistema de salud y calidad de la oferta. Hay programas que se disgregaron y fueron dejados en manos de las provincias; y el ida y vuelta con las provincias perdió intensidad seguramente. El programa de salud sexual y reproductiva, por ejemplo, tiene mucha menos inversión y compra de anticonceptivos. La cadena de prevención de embarazo, parto y puerperio se vio afectada, así como la compra de insumos”.
Lo esperable es que la tasa de mortalidad infantil baje, entonces que aumente provoca la preocupación de los expertos sanitarios. Esto sucede en 15 de las 24 provincias de Argentina. Sobre todo del noroeste y noreste del país, como Corrientes, La Rioja y Santiago del Estero, donde los incrementos fueron del 10 y 20%. Desde 2002, la tendencia fue de descenso, de una tasa de 16,8 fallecidos por cada 1000 nacidos en el 2001, año en el que hizo eclosión la crisis económica, a 8 en 2023.
Por primera vez desde 2002 ha aumentado la mortalidad infantil en Argentina, rompiendo con una tendencia de descenso que enciende las alarmas. El último dato oficial revelado es sobre el 2024, primer año del Gobierno ultra de Javier Milei, que indica que la tasa de mortalidad infantil llegó a 8,5 muertes por cada 1.000 niños nacidos vivos. Ello se traduce en un aumento del orden del 6,25% en comparación con el registro de 2023, cuando el indicador era de 8 muertes por cada 1.000. El recorte en programas dedicados al cuidado perinatal y el alejamiento del Estado nacional en la gestión de la salud pública son factores a tener en cuenta a la hora de indagar la multiplicidad de aristas, advierten expertos.
La mortalidad infantil puede considerarse uno de los indicadores de desarrollo de una sociedad que explica las condiciones de vida de una población junto al nivel de alfabetización y la esperanza de vida y, en ese marco, se evidencian las políticas públicas en salud. El último informe realizado por la Fundación Soberanía Sanitaria, una organización sin fines de lucro compuesta por trabajadores de la salud de todo el país, desgrana el dato que el Gobierno primero puso en sus estadísticas oficiales para luego quitarlo y finalmente dejarlo en la página del Ministerio de Salud.
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