La cantante se ríe de sí misma en ‘The moment’, un falso documental que se convirtió en el evento de una Berlinale que solo permitió dos preguntas de periodistas en una efímera rueda de prensa‘Iván y Hadoum’, un ‘Romeo y Julieta’ queer para demostrar que “el amor y el deseo son el motor de la revolución”
Charli XCX es una de las estrellas de la música reciente que ha demostrado que se puede ser un fenómeno mundial siendo algo diferente. La británica está lejos de ser la nuera perfecta que simbolizan Taylor Swift o Gracie Abrams, y de propuestas de pop mucho más mainstream como Tate McRae o Sabrina Carpenter. Charli XCX juega en la liga de querer ser irreverente y un punto malote. Lo hace con su música, pero también con sus apariciones públicas y hasta su look. Y aun así se ha convertido en una de las cantantes con una legión de fans más numerosa. Su eclosión llegó el verano pasado, cuando su disco Brat reventó todas las expectativas y aquella palabra, Brat, se convirtió hasta en un adjetivo que nadie supo definir muy bien, pero que simbolizaba lo moderno, lo molón.
Brat, y su color verde que bebe del cine de Gregg Araki, amenazaron, también, con devorar la propia personalidad de la cantante. Y de ahí nació una idea que decidió plasmar en The moment, un falso documental que tras pasar por Sundance se ha convertido en uno de los eventos del Festival de Berlín, donde Charli XCX se convirtió en la gran estrella de la tercera jornada del festival.
La ahora actriz conquistó a todos y logró abarrotar la sala para una rueda de prensa que duró poco más de 15 minutos y donde el certamen solo permitió dos preguntas de los periodistas, dando la sensación de que quieren blindar a sus estrellas ante el clima político que llevó a las declaraciones del jurado negándose a condenar el genocidio en Gaza y a la renuncia de acudir a la escritora Arundhati Roy en protesta por las palabras de dicho jurado.
Seguramente Charli XCX hubiera condenado el genocidio. La cantante ha donado parte de las ganancias del merchandising de su gira a los niños palestinos y ha hablado abiertamente de ello. Pero no se le pudo preguntar de ello en esas dos escuetas preguntas. Aun así la actriz dejó un dardito sobre el cine que le gusta y por qué se siente honrada de estar en Berlinale y antes en Sundance: “Ambos festivales realmente apoyan a una amplia variedad de cineastas con voces muy importantes. Este festival, en particular, es conocido por no rehuir las películas políticas, las que tienen un enfoque social real, las de directores visionarios con un mensaje claro”.
Un tipo de cine que es el que le gusta y el que quiere hacer. “Es el tipo de películas que nos encantan, esas son las películas que queremos hacer y promover. Estoy empezando en esta industria, pero me apasiona trabajar en esos espacios y creo que todos nos sentimos muy honrados de estar aquí. Y sí, estamos muy agradecidos por este festival porque creo que es muy importante que exista”, añadió.
The moment, en su formato de falso documental, critica la industria musical, el capitalismo que fagocita a los artistas y no tiene miedo en mostrar a la troupe de Charli consumiendo cocaína con la tarjeta de crédito que promociona la artista. Una tarjeta que se convertirá en mcguffin para llegar al grand finale con el que da por concluido la época Brat. Algo que confirmó también en Berlín: “Sí, el verano Brat ha terminado. Para mí, terminó”.
Durante años fui conocida como una artista pop marginal, con una base de fans muy fiel y exclusivamente gay. Con ‘Brat’ me abrí a un público completamente nuevo y más amplio
Charli XCX
— Actriz y música
Se rio de interpretarse a sí misma. “Un papel para el que he entrenado toda mi vida”, dijo con sorna y explicó que si bien las cosas que se ven en la ficticia gira Brat del falso documental, se parecen mucho a cosas que sí ha vivido en la realidad. “Los escenarios que mostramos en la película no son reales, ni me sucedieron en el año 2024, pero que me he acercado mucho a esas circunstancias, especialmente después de tanto tiempo en la industria musical. He conocido personajes o versiones de personajes como los que vemos en la película. Y he reaccionado de forma muy parecida a como lo hago en la película. ¿He tenido una crisis nerviosa mientras fumaba un millón de cigarrillos? Pues sí. Definitivamente, tenía mucho de lo que echar mano, pero creo en la vida real soy más amable”, opinó.
Una película que nació también con la idea de hablar sobre “la tensión de quedarse demasiado tiempo en un espacio cultural”, algo que Charli XCX cree que ocurre sobre todo en la música pop, donde “los fans están ansiosos por el próximo álbum, la próxima versión de ti”. Por ello hacer este filme ha sido “catártico” para ella, porque le ayudó a “canalizar la frustración del mundo real en situaciones como las que muestra la película”.
The moment es el trampantojo de un momento real de la cantante, un momento de “transición extrema” en su vida laboral gracias al fenómeno mundial de su último disco. “Durante años fui conocida como una artista pop marginal, con una base de fans muy fiel y exclusivamente gay. Pero con Brat me abrí a un público completamente nuevo y mucho más amplio, por lo que me sentía muy agradecida, pero con ello vino una sensación de perder el control de algo que había podido controlar durante tanto tiempo”, confesó.
Algo que se trasladó en una presión por hacer caso a las demandas del público, “cuyas opiniones empiezan a reflejarse en la obra y la obra empieza a transformarse y a cambiar su significado”. “Obviamente, eso es lo que conlleva publicar arte, punto. Pero nunca lo había experimentado a esta escala, y me hizo pensar mucho en cómo comunicamos el arte. ¿En qué momento lo pasamos de nuestras manos a las del público? ¿Cómo nos hace sentir eso como creadores? Sentí que tenía mucho que decir. Creo que soy un artista bastante emocional y volátil, como muchos otros y algunos elementos de ese viaje me resultaron bastante difíciles. Por eso hacer esta película, en cierto modo, era una forma de abordar mi experiencia personal como artista y cómo me sentí en la industria musical”, apuntó en la que es la primera de las muchas películas en donde saldrá la cantante, que tiene otras cuatro películas pendientes de estreno. La cantante se ríe de sí misma en ‘The moment’, un falso documental que se convirtió en el evento de una Berlinale que solo permitió dos preguntas de periodistas en una efímera rueda de prensa‘Iván y Hadoum’, un ‘Romeo y Julieta’ queer para demostrar que “el amor y el deseo son el motor de la revolución”
Charli XCX es una de las estrellas de la música reciente que ha demostrado que se puede ser un fenómeno mundial siendo algo diferente. La británica está lejos de ser la nuera perfecta que simbolizan Taylor Swift o Gracie Abrams, y de propuestas de pop mucho más mainstream como Tate McRae o Sabrina Carpenter. Charli XCX juega en la liga de querer ser irreverente y un punto malote. Lo hace con su música, pero también con sus apariciones públicas y hasta su look. Y aun así se ha convertido en una de las cantantes con una legión de fans más numerosa. Su eclosión llegó el verano pasado, cuando su disco Brat reventó todas las expectativas y aquella palabra, Brat, se convirtió hasta en un adjetivo que nadie supo definir muy bien, pero que simbolizaba lo moderno, lo molón.
Brat, y su color verde que bebe del cine de Gregg Araki, amenazaron, también, con devorar la propia personalidad de la cantante. Y de ahí nació una idea que decidió plasmar en The moment, un falso documental que tras pasar por Sundance se ha convertido en uno de los eventos del Festival de Berlín, donde Charli XCX se convirtió en la gran estrella de la tercera jornada del festival.
La ahora actriz conquistó a todos y logró abarrotar la sala para una rueda de prensa que duró poco más de 15 minutos y donde el certamen solo permitió dos preguntas de los periodistas, dando la sensación de que quieren blindar a sus estrellas ante el clima político que llevó a las declaraciones del jurado negándose a condenar el genocidio en Gaza y a la renuncia de acudir a la escritora Arundhati Roy en protesta por las palabras de dicho jurado.
Seguramente Charli XCX hubiera condenado el genocidio. La cantante ha donado parte de las ganancias del merchandising de su gira a los niños palestinos y ha hablado abiertamente de ello. Pero no se le pudo preguntar de ello en esas dos escuetas preguntas. Aun así la actriz dejó un dardito sobre el cine que le gusta y por qué se siente honrada de estar en Berlinale y antes en Sundance: “Ambos festivales realmente apoyan a una amplia variedad de cineastas con voces muy importantes. Este festival, en particular, es conocido por no rehuir las películas políticas, las que tienen un enfoque social real, las de directores visionarios con un mensaje claro”.
Un tipo de cine que es el que le gusta y el que quiere hacer. “Es el tipo de películas que nos encantan, esas son las películas que queremos hacer y promover. Estoy empezando en esta industria, pero me apasiona trabajar en esos espacios y creo que todos nos sentimos muy honrados de estar aquí. Y sí, estamos muy agradecidos por este festival porque creo que es muy importante que exista”, añadió.
The moment, en su formato de falso documental, critica la industria musical, el capitalismo que fagocita a los artistas y no tiene miedo en mostrar a la troupe de Charli consumiendo cocaína con la tarjeta de crédito que promociona la artista. Una tarjeta que se convertirá en mcguffin para llegar al grand finale con el que da por concluido la época Brat. Algo que confirmó también en Berlín: “Sí, el verano Brat ha terminado. Para mí, terminó”.
Durante años fui conocida como una artista pop marginal, con una base de fans muy fiel y exclusivamente gay. Con ‘Brat’ me abrí a un público completamente nuevo y más amplio
Charli XCX
— Actriz y música
Se rio de interpretarse a sí misma. “Un papel para el que he entrenado toda mi vida”, dijo con sorna y explicó que si bien las cosas que se ven en la ficticia gira Brat del falso documental, se parecen mucho a cosas que sí ha vivido en la realidad. “Los escenarios que mostramos en la película no son reales, ni me sucedieron en el año 2024, pero que me he acercado mucho a esas circunstancias, especialmente después de tanto tiempo en la industria musical. He conocido personajes o versiones de personajes como los que vemos en la película. Y he reaccionado de forma muy parecida a como lo hago en la película. ¿He tenido una crisis nerviosa mientras fumaba un millón de cigarrillos? Pues sí. Definitivamente, tenía mucho de lo que echar mano, pero creo en la vida real soy más amable”, opinó.
Una película que nació también con la idea de hablar sobre “la tensión de quedarse demasiado tiempo en un espacio cultural”, algo que Charli XCX cree que ocurre sobre todo en la música pop, donde “los fans están ansiosos por el próximo álbum, la próxima versión de ti”. Por ello hacer este filme ha sido “catártico” para ella, porque le ayudó a “canalizar la frustración del mundo real en situaciones como las que muestra la película”.
The moment es el trampantojo de un momento real de la cantante, un momento de “transición extrema” en su vida laboral gracias al fenómeno mundial de su último disco. “Durante años fui conocida como una artista pop marginal, con una base de fans muy fiel y exclusivamente gay. Pero con Brat me abrí a un público completamente nuevo y mucho más amplio, por lo que me sentía muy agradecida, pero con ello vino una sensación de perder el control de algo que había podido controlar durante tanto tiempo”, confesó.
Algo que se trasladó en una presión por hacer caso a las demandas del público, “cuyas opiniones empiezan a reflejarse en la obra y la obra empieza a transformarse y a cambiar su significado”. “Obviamente, eso es lo que conlleva publicar arte, punto. Pero nunca lo había experimentado a esta escala, y me hizo pensar mucho en cómo comunicamos el arte. ¿En qué momento lo pasamos de nuestras manos a las del público? ¿Cómo nos hace sentir eso como creadores? Sentí que tenía mucho que decir. Creo que soy un artista bastante emocional y volátil, como muchos otros y algunos elementos de ese viaje me resultaron bastante difíciles. Por eso hacer esta película, en cierto modo, era una forma de abordar mi experiencia personal como artista y cómo me sentí en la industria musical”, apuntó en la que es la primera de las muchas películas en donde saldrá la cantante, que tiene otras cuatro películas pendientes de estreno.
Charli XCX es una de las estrellas de la música reciente que ha demostrado que se puede ser un fenómeno mundial siendo algo diferente. La británica está lejos de ser la nuera perfecta que simbolizan Taylor Swift o Gracie Abrams, y de propuestas de pop mucho más mainstream como Tate McRae o Sabrina Carpenter. Charli XCX juega en la liga de querer ser irreverente y un punto malote. Lo hace con su música, pero también con sus apariciones públicas y hasta su look. Y aun así se ha convertido en una de las cantantes con una legión de fans más numerosa. Su eclosión llegó el verano pasado, cuando su disco Brat reventó todas las expectativas y aquella palabra, Brat, se convirtió hasta en un adjetivo que nadie supo definir muy bien, pero que simbolizaba lo moderno, lo molón.
Brat, y su color verde que bebe del cine de Gregg Araki, amenazaron, también, con devorar la propia personalidad de la cantante. Y de ahí nació una idea que decidió plasmar en The moment, un falso documental que tras pasar por Sundance se ha convertido en uno de los eventos del Festival de Berlín, donde Charli XCX se convirtió en la gran estrella de la tercera jornada del festival.
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