El periodista se incorpora a Fútbol de calle, de RTVE Play, apenas cinco semanas después de poner fin a 36 años en Canal+ y Movistar Plus+: «Solo voy a contribuir a alborotarlos más» Leer El periodista se incorpora a Fútbol de calle, de RTVE Play, apenas cinco semanas después de poner fin a 36 años en Canal+ y Movistar Plus+: «Solo voy a contribuir a alborotarlos más» Leer
No tenía «prisa por rehacer» su vida laboral. O eso decía Antoni Daimiel el pasado 27 de agosto cuando anunció que abandonaba Movistar Plus+ después de 36 años, prácticamente toda una vida profesional. Apenas cinco semanas después, el periodista ya tiene nueva casa. Y probablemente no sea la que muchos habrían imaginado para una de las voces que convirtió las madrugadas de la NBA en parte de la historia de la televisión en España: RTVE.
La Corporación Pública ha anunciado el fichaje de Daimiel para la segunda temporada de Fútbol de calle, el programa de RTVE Play que mezcla fútbol y humor y que regresará a mediados de octubre dentro de EN PLAY. Daimiel se incorporará al equipo formado por Pedro El Ingeniero, La Sotanita y Javi Nácher, otra de las novedades de esta nueva entrega.
El movimiento resulta especialmente llamativo por el momento en el que se produce. El pasado 27 de agosto, Daimiel ponía fin a 36 años de relación con Canal+ y, posteriormente, Movistar Plus+. Había entrado en la compañía el 15 de septiembre de 1990 y se marchaba de la que él mismo definió como «la empresa de mi vida», a la que aseguraba guardar un «aprecio de gratitud familiar». «Las circunstancias han propiciado esta separación. No hay duelo que superar, no hay prisa por rehacer mi vida laboral«, explicó entonces.
La salida se produjo un año después de que Movistar Plus+ perdiera los derechos de la NBA, la competición a la que Daimiel había estado ligado durante tres décadas y con la que construyó buena parte de su popularidad, especialmente durante los años en los que formó junto a Andrés Montes una de las parejas más recordadas de las retransmisiones deportivas. Tras perder Movistar los derechos, Daimiel continuó en la compañía y pasó también por las retransmisiones de fútbol.
Días después de anunciar su marcha explicó con más claridad qué había sucedido: «Yo ya no estaba a gusto». La pérdida de la NBA había influido «bastante» en una decisión que acabó formalizándose de mutuo acuerdo. El propio periodista reconocería posteriormente que, tras firmar su salida, sintió «como un vacío, como estar en el borde de un precipicio». Pero dejó claro desde el primer momento que aquello no era una jubilación. Se declaraba, utilizando el lenguaje que le ha acompañado durante media vida, «agente libre restringido». La agencia libre ha durado poco.
Su siguiente destino será precisamente el fútbol y la televisión pública, aunque no a través de La 1 sino de RTVE Play. Fútbol de calle afronta su segunda temporada después de que EN PLAY cerrase la primera con más de 10,2 millones de visualizaciones y 4,1 millones de usuarios únicos, según los datos difundidos por RTVE.
Y Daimiel parece dispuesto a aprovechar el cambio de registro. RTVE define el espacio como un formato que aborda la actualidad futbolística desde el humor, con un lenguaje alejado de la solemnidad. Precisamente ahí sitúa el periodista una de las razones de su incorporación. Para él, Fútbol de calle representa «la mirada correcta» para contar el fútbol actual: «Explicarlo, hacerlo entender, entretener, y todo ello con un punto de irreverencia imprescindible».
A sus nuevos compañeros ya les ha enviado, además, una advertencia. Quien espere que el veterano de la mesa vaya a ejercer de adulto responsable se ha equivocado de fichaje. «Si piensan que el señor mayor viene para ordenar y controlar a los otros tres compañeros, están equivocados», asegura. Su misión será exactamente la contraria: «Solo voy a contribuir a alborotarlos más».
Así que el periodista que durante décadas explicó a España lo que ocurría al otro lado del Atlántico cambia de camiseta, de casa y definitivamente de cancha. Del parqué de la NBA al fútbol de RTVE. Y todo apenas cinco semanas después de asegurar que no tenía ninguna prisa.
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