En todo reality, como la vida misma, siempre tiene que haber una mal; en Supervivientes 2026 es Claudia. Ninguno de sus compañeros entiende qué tiene la chica de La isla de las tentaciones para que sea ya la persona más salvada de la historia de Supervivientes Leer En todo reality, como la vida misma, siempre tiene que haber una mal; en Supervivientes 2026 es Claudia. Ninguno de sus compañeros entiende qué tiene la chica de La isla de las tentaciones para que sea ya la persona más salvada de la historia de Supervivientes Leer
Supervivientes encara ya su recta final. Quedan poco más de dos semanas para conocer al ganador o ganadora de este año y los espectadores empiezan a mostrar por quién se posicionan, al menos, de cara a la final. El caso de Claudia Chacón no es nuevo. Claudia sustenta la corona de la persona más odiada y rechazada por sus compañeros y a la vez la corona de la persona con más salvaciones por parte del público de la historia de Supervivientes. ¿Cómo se come esto?
La respuesta es fácil. Todo reality, al igual que en la vida, necesita un malo o una mala. Disney lo inventó, todos los niños crecimos con esa figura y en cada reality siempre hay una Maléfica o un Jafar. En Supervivientes 2026 ese papel lo interpreta y lo sostiene Claudia Chacón. Y lo hace tan, tan, tan bien que ha conseguido, primero, desquiciar y descolocar a sus compañeros y, segundo, congregar en su persona el apoyo del público en cada nominación, y ya van unas cuantas.
Piensa por un instante estar 90 días pasando hambre, 90 días durmiendo mal, 90 días luchando contra tu mente, 90 días, en definitiva, sufriendo, y a la vez ver cómo cada nominación la persona que te está complicando tu supervivencia es salvada cada semana una y otra vez. Ahora, ponte en el lugar de la otra parte, en el de Claudia. Vive 90 días de rechazo entre tus compañeros, 90 días en los que en cada oportunidad te apartan, te retiran de las recompensas y te nominan sin compasión. Pues tienes dos opciones: o te hundes en la mayor de las miserias o peleas como gato panza arriba. Claudia ha elegido la segunda opción y saca las garras a la mínima oportunidad. Sí, ella pierde los papeles, pero es la que acaba destruyendo mentalmente a todos. Especialmente a Alba Paul, la cual solo ha perdido los papeles cuando Claudia se pone en su camino.
Por mucho que no te guste Claudia, Claudia es necesaria para los realities y Claudia ha sido más que necesaria en Supervivientes. Parece que se nos han olvidado esas primeras semanas en las que todos querían abandonar, hasta la propia Alba Paul; parece que se nos ha olvidado que cuando no había nada que contar, Claudia tenía para rellenar lo suyo y lo de los demás; parece que se nos ha olvidado que sin Claudia ChacónSupervivientes habría sido un pestiño mayúsculo.
Sí, es insoportable, insufrible, incontrolable, chillona, desquiciante, desesperante, hace imposible la convivencia, les saca a todos de sus casillas, pero ¿y ellos? ¿Qué han hecho los demás para no centrar el tiro constantemente sobre ella? Si no querían guerra, ¿por qué la han buscado siempre? El que grita menos no es el que siempre lleva la razón, y muchos se piensan que porque Claudia pierde las formas un día sí y otro también, el público va a pensar que es el horror de los horrores, pero está siendo todo lo contrario. Claudia es la concursante que, al menos, hasta la gran final (luego la victoria ya se verá), el público quiere que esté ahí porque si no está ahí, ¿qué vamos a ver? Un mojón.
Es muy complicado aprobar muchas de las cosas que hace, pero no lo es imaginar que igual en la misma situación que ella, uno haría lo mismo. ¿Qué harías si durante 90 días ha sido la única concursante con la que sus compañeros no han compartido las recompensas? ¿Qué harías si durante 90 días cada jueves has sido nominada? ¿Qué harías si el rechazo fuera constante? Pues, o bien, ya habrías abandonado Supervivientes por KO, o bien, hubieras hecho lo que hace Claudia. Cada vez que tienes algo que es solo tuyo, aunque suponga quitarle a los demás algo, lo vas a defender como si al día siguiente no fuera a salir el sol, y como si lo que les pase a los demás no fuera su problema, porque para los demás no ha sido ningún problema colocarla en la palestra cada jueves o verla sufrir mientras los demás comen.
Anoche, lo que se lleva repitiendo como el día de la marmota desde el minuto uno de Supervivientes volvió a suceder. La palapa estalló, la convivencia estalló, Alba Paul y Aratz estallaron, Claudia estalló y ¿a quién salvó el público de la expulsión…? A Claudia. No aprenden porque no quieren.
Supervivientes: Conexión Honduras mostraba anoche las imágenes de la monumental bronca que se había vivido horas antes entre Claudia y el resto de concursantes. Los concursantes se enteraban de que Claudia había ganado un desayuno durante tres días con Maica a cambio de que todos se quedasen sin lentejas de la dotación de la semana, mientras otros de ellos habían renunciado a poder comer por no perjudicar al grupo, lo que provocaba el enfado de todos y un tenso cara a cara entre ella y Alba Paul: «Me quiero pirar de aquí, no quiero convivir con una tía así, egoísta».
«¿Aún sorprende que tome esa decisión? Todo el mundo quiere que me vaya y yo prefiero un desayuno con mi amiga, después de que me han nominado todo el programa y no me han tenido para comer nunca, ¿por qué tengo yo que ser buena compañera?», explicaba Claudia anoche en la palapa, mientras sus compañeros le recriminaban su falta de compañerismo. Lo mismo que en la bronca de horas antes, aunque en la bronca se perdieron por completo los papeles con Alba Paul llamando a Claudia «rata de cloaca» y otras lindezas más; y con Claudia dejándoles a todos bien clarito que todos ellos se la pelaban a lo grande.
«Es mala compañera, la considero mala persona, nos deja sin comer la mitad de la comida que tenemos durante toda la semana, se ríe de nosotros mientras nos está diciendo que nos quedamos sin lentejas», entonaba Alba Paul y esto provocaba un cruce de reproches entre las dos, al que se unía Aratz: «Parece que viene a demostrar el ‘no compañerismo'». El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.
Claudia no pudo más de reproches, acusaciones, ataques, etc. y cuando Sandra Barneda conectaba con la superviviente, se había marchado de la palapa. Esto también forma parte de su show y de su espectáculo. Esto también es ser la mala de la película y esto también es jugar sus cartas, consciente de que la audiencia está con ella.
«No puedo más, no lo entiendo. Estoy muy agobiada, he tomado una decisión. Todos teníamos las mismas posibilidades de decidir ante este dilema. ¿Cómo voy a mirar por ellos? Llevo 90 días en los que la única persona que ha estado conmigo ha sido Maica. Me afecta porque es todo el rato: ‘Claudia hace’. Pero si hago también es porque me han hecho», explicaba Claudia a Sandra Barneda.
Y mientras esta volvía a la palapa, Alba Paul echaba más leña al fuego: «No compro nada ya. Es constante, 90 días de la misma historia. No puedo convivir más con ella, lo que hace es a propósito para fastidiarnos, esto es un concurso de superación y con ella no lo vivo bien». Y se sumaba José Manuel Soto: «He tenido que sufrir sus jugarretas que al final tienen consecuencias, si la hemos nominado es porque se lo ha merecido, entiendo este como un concurso de compañerismo, de valores y admiro mucho a la gente que me enseña cosas, no a la gente que me miente y me roba».
¿Y sabes qué pasa? Que todos tienen razón. Ni es fácil convivir con Claudia ni para Claudia es fácil soportar el rechazo de sus compañeros. Un rechazo constante, una guerra constante que ninguno se está dando, o tal vez sí, que amenaza con dibujar una final en la que Claudia podría alzarse con el triunfo. Ahora es complicado cambiar el rumbo, pero esta guerra sin cuartel va a ser la que protagonice la gran final de Supervivientes.
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